Jeep Patriot

El Patriot es un modelo con toda la estética Jeep pero con algo de alergia al campo. El más pequeño de la gama busca un público juvenil que se mueva por ciudad y por pistas y que no quiera líos en terrenos complicados. Su precio de salida, 25.840 euros, y su buena relación precio-calidad le convierten en una opción más que respetable.
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Jeep Patriot
Jeep Patriot

Ya se encuentra a la venta en España el nuevo Jeep Patriot, el SUV de menor tamaño de la marca norteamericana. El Patriot es el gemelo del Compass, aunque se diferencia de él por la carrocería, más redondeada y con un aspecto urbano.

El Patriot tiene un diseño más campero. Adopta la estética clásica de los Jeep, más cuadrangular, y, al igual que el Compass, monta una tracción total a las cuatro ruedas sin reductora.

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p> Este “mini Jeep” se desenvuelve con total soltura por pistas y terrenos off road de no demasiada dificultad, para sitios más infranqueables, la propia Jeep reconoce que no debemos utilizar el Patriot, sino otro de los modelos de su gama, como el Grand Cherokee o el Wrangler.

El Patriot, como te decimos, no cuenta con reductora, sino con una palanca que, al accionarla, activa el bloqueo del diferencial trasero. Este sistema, denominado Freedom Drive I o “Conducción Libre”, reparte el par de forma automática entre el eje delantero y el trasero en función de las condiciones del terreno por el que circulamos. En condiciones normales, es decir, sobre asfalto, el reparto de par entre el tren delantero y el tren trasero mantiene una relación de 90:10. Cuando se producen pérdidas de adherencia, el sistema puede transmitir hasta un 60 por ciento de par al eje trasero. Lo más novedoso del sistema es la electrónica, que se utiliza para ayudar a la parte mecánica de la tracción y sirve para detectar y adelantarse a las citadas pérdidas de tracción.

Cuando bloqueamos el diferencial, de manera manual, como te hemos contado, este elemento reparte el par entre ambos ejes en una relación del 50 por ciento para cada uno de ellos si se circula a menos de 16 km/h. Si se supera esta velocidad, el porcentaje cambia en el eje trasero y varía entre un 40 y un 60 por ciento.

Nuestra toma de contacto con el Jeep Patriot ha demostrado que estamos ante un auténtico SUV, cómodo en asfalto, suficiente en pistas y al que se le atragantaría una complicación grande del recorrido.

Nos ha gustado en carretera. Es cómodo de suspensiones y el motor, un Diesel de dos litros de capacidad de origen Volkswagen y 140 CV de potencia, no hace demasiado ruido ni trasmite excesivas vibraciones al interior cuando funciona a media carga. No obstante, en arrancadas o a pleno rendimiento peca de ser algo áspero y rudo, un aspecto que ya hemos experimentado en otros modelos que usaban este propulsor.

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p> Este 2.0 CRD mueve con soltura los más de 1.500 kg del Patriot, pero no hay que esperar grandes prestaciones, porque no las ofrece. Es capaz de mantener cruceros por encima de velocidades legales sin apenas dificultad, siendo las recuperaciones lo que más le cuesta. Con 31,6 mkg de par entre 1.750 y 2.500 mkg, acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos y su velocidad máxima asciende a 189 km/h.

El consumo acompaña. El gasto en combustible es bastante contenido para este tipo de vehículos. Así, declara un consumo mixto de 6,7 litros cada 100 km, un urbano de 8,8 l/100 km y un interurbano de apenas 5,5 l/100 km.

Dinámicamente, el Patriot paga su altura y sus inercias, pero tampoco se trata de un SUV demasiado torpe, con unas suspensiones enfocadas principalmente al confort y a hacer que las irregularidades del terreno afecten lo menos posible a los ocupantes.

El interior del Patriot está bien acabado, aunque no esperes materiales nobles ni lujos. Se trata de un acabado “campero”, es decir, resistente y sobrio, pero con algunos plásticos mejorables. Eso sí, el diseño nos parece atractivo y vistoso.

En cuanto a la habitabilidad, aunque está homologado para cinco pasajeros, lo más lógico es viajar sólo cuatro, pues la plaza central, además de estrecha, no tiene apenas espacio para las piernas a causa de la prolongación del brazo central que separa los asientos delanteros. El maletero, con una capacidad mínima de 329 litros, es bastante modulable y puede “crecer” hasta los 1.357 litros si plegamos la segunda fila de asientos. Al mismo tiempo, el asiento de acompañante también puede abatirse, lo que permite el transporte de objetos de hasta dos metros de longitud.

La gama Patriot, que ya se encuentra a la venta en los concesionarios de la marca, se compone de un único motor, el citado Diesel de 140 CV y dos acabados: Sport y Limited. El primero, que se vende con un precio de 25.840 euros, incluye de serie, entre otros, control de tracción y estabilidad, airbags delanteros y de cortina, lector de CD con MP3, aire acondicionado, control de estabilidad y llantas de aleación de 17 pulgadas.

El acabado Limited, cuyo precio es de 27.000 euros, añade control de velocidad, volante en cuero con mandos del sistema de audio integrados, cristales tintados y faros antiniebla delanteros.

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p> Algunas de las opciones disponibles son la pintura metalizada (492 euros), el techo solar (984 euros), un pack de sonido que incluye cargador de CDs y altavoces “para barbacoa” en el maletero (910) y un pack confort con airbags laterales, control de presión de los neumáticos y asientos delanteros calefactables (627 euros).

Ya se encuentra a la venta en España el nuevo Jeep Patriot, el SUV de menor tamaño de la marca norteamericana. El Patriot es el gemelo del Compass, aunque se diferencia de él por la carrocería, más redondeada y con un aspecto urbano.

El Patriot tiene un diseño más campero. Adopta la estética clásica de los Jeep, más cuadrangular, y, al igual que el Compass, monta una tracción total a las cuatro ruedas sin reductora.

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p> Este “mini Jeep” se desenvuelve con total soltura por pistas y terrenos off road de no demasiada dificultad, para sitios más infranqueables, la propia Jeep reconoce que no debemos utilizar el Patriot, sino otro de los modelos de su gama, como el Grand Cherokee o el Wrangler.

El Patriot, como te decimos, no cuenta con reductora, sino con una palanca que, al accionarla, activa el bloqueo del diferencial trasero. Este sistema, denominado Freedom Drive I o “Conducción Libre”, reparte el par de forma automática entre el eje delantero y el trasero en función de las condiciones del terreno por el que circulamos. En condiciones normales, es decir, sobre asfalto, el reparto de par entre el tren delantero y el tren trasero mantiene una relación de 90:10. Cuando se producen pérdidas de adherencia, el sistema puede transmitir hasta un 60 por ciento de par al eje trasero. Lo más novedoso del sistema es la electrónica, que se utiliza para ayudar a la parte mecánica de la tracción y sirve para detectar y adelantarse a las citadas pérdidas de tracción.

Cuando bloqueamos el diferencial, de manera manual, como te hemos contado, este elemento reparte el par entre ambos ejes en una relación del 50 por ciento para cada uno de ellos si se circula a menos de 16 km/h. Si se supera esta velocidad, el porcentaje cambia en el eje trasero y varía entre un 40 y un 60 por ciento.

Nuestra toma de contacto con el Jeep Patriot ha demostrado que estamos ante un auténtico SUV, cómodo en asfalto, suficiente en pistas y al que se le atragantaría una complicación grande del recorrido.

Nos ha gustado en carretera. Es cómodo de suspensiones y el motor, un Diesel de dos litros de capacidad de origen Volkswagen y 140 CV de potencia, no hace demasiado ruido ni trasmite excesivas vibraciones al interior cuando funciona a media carga. No obstante, en arrancadas o a pleno rendimiento peca de ser algo áspero y rudo, un aspecto que ya hemos experimentado en otros modelos que usaban este propulsor.

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El consumo acompaña. El gasto en combustible es bastante contenido para este tipo de vehículos. Así, declara un consumo mixto de 6,7 litros cada 100 km, un urbano de 8,8 l/100 km y un interurbano de apenas 5,5 l/100 km.

Dinámicamente, el Patriot paga su altura y sus inercias, pero tampoco se trata de un SUV demasiado torpe, con unas suspensiones enfocadas principalmente al confort y a hacer que las irregularidades del terreno afecten lo menos posible a los ocupantes.

El interior del Patriot está bien acabado, aunque no esperes materiales nobles ni lujos. Se trata de un acabado “campero”, es decir, resistente y sobrio, pero con algunos plásticos mejorables. Eso sí, el diseño nos parece atractivo y vistoso.

En cuanto a la habitabilidad, aunque está homologado para cinco pasajeros, lo más lógico es viajar sólo cuatro, pues la plaza central, además de estrecha, no tiene apenas espacio para las piernas a causa de la prolongación del brazo central que separa los asientos delanteros. El maletero, con una capacidad mínima de 329 litros, es bastante modulable y puede “crecer” hasta los 1.357 litros si plegamos la segunda fila de asientos. Al mismo tiempo, el asiento de acompañante también puede abatirse, lo que permite el transporte de objetos de hasta dos metros de longitud.

La gama Patriot, que ya se encuentra a la venta en los concesionarios de la marca, se compone de un único motor, el citado Diesel de 140 CV y dos acabados: Sport y Limited. El primero, que se vende con un precio de 25.840 euros, incluye de serie, entre otros, control de tracción y estabilidad, airbags delanteros y de cortina, lector de CD con MP3, aire acondicionado, control de estabilidad y llantas de aleación de 17 pulgadas.

El acabado Limited, cuyo precio es de 27.000 euros, añade control de velocidad, volante en cuero con mandos del sistema de audio integrados, cristales tintados y faros antiniebla delanteros.

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Ya se encuentra a la venta en España el nuevo Jeep Patriot, el SUV de menor tamaño de la marca norteamericana. El Patriot es el gemelo del Compass, aunque se diferencia de él por la carrocería, más redondeada y con un aspecto urbano.

El Patriot tiene un diseño más campero. Adopta la estética clásica de los Jeep, más cuadrangular, y, al igual que el Compass, monta una tracción total a las cuatro ruedas sin reductora.

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El Patriot, como te decimos, no cuenta con reductora, sino con una palanca que, al accionarla, activa el bloqueo del diferencial trasero. Este sistema, denominado Freedom Drive I o “Conducción Libre”, reparte el par de forma automática entre el eje delantero y el trasero en función de las condiciones del terreno por el que circulamos. En condiciones normales, es decir, sobre asfalto, el reparto de par entre el tren delantero y el tren trasero mantiene una relación de 90:10. Cuando se producen pérdidas de adherencia, el sistema puede transmitir hasta un 60 por ciento de par al eje trasero. Lo más novedoso del sistema es la electrónica, que se utiliza para ayudar a la parte mecánica de la tracción y sirve para detectar y adelantarse a las citadas pérdidas de tracción.

Cuando bloqueamos el diferencial, de manera manual, como te hemos contado, este elemento reparte el par entre ambos ejes en una relación del 50 por ciento para cada uno de ellos si se circula a menos de 16 km/h. Si se supera esta velocidad, el porcentaje cambia en el eje trasero y varía entre un 40 y un 60 por ciento.

Nuestra toma de contacto con el Jeep Patriot ha demostrado que estamos ante un auténtico SUV, cómodo en asfalto, suficiente en pistas y al que se le atragantaría una complicación grande del recorrido.

Nos ha gustado en carretera. Es cómodo de suspensiones y el motor, un Diesel de dos litros de capacidad de origen Volkswagen y 140 CV de potencia, no hace demasiado ruido ni trasmite excesivas vibraciones al interior cuando funciona a media carga. No obstante, en arrancadas o a pleno rendimiento peca de ser algo áspero y rudo, un aspecto que ya hemos experimentado en otros modelos que usaban este propulsor.

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p> Este 2.0 CRD mueve con soltura los más de 1.500 kg del Patriot, pero no hay que esperar grandes prestaciones, porque no las ofrece. Es capaz de mantener cruceros por encima de velocidades legales sin apenas dificultad, siendo las recuperaciones lo que más le cuesta. Con 31,6 mkg de par entre 1.750 y 2.500 mkg, acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos y su velocidad máxima asciende a 189 km/h.

El consumo acompaña. El gasto en combustible es bastante contenido para este tipo de vehículos. Así, declara un consumo mixto de 6,7 litros cada 100 km, un urbano de 8,8 l/100 km y un interurbano de apenas 5,5 l/100 km.

Dinámicamente, el Patriot paga su altura y sus inercias, pero tampoco se trata de un SUV demasiado torpe, con unas suspensiones enfocadas principalmente al confort y a hacer que las irregularidades del terreno afecten lo menos posible a los ocupantes.

El interior del Patriot está bien acabado, aunque no esperes materiales nobles ni lujos. Se trata de un acabado “campero”, es decir, resistente y sobrio, pero con algunos plásticos mejorables. Eso sí, el diseño nos parece atractivo y vistoso.

En cuanto a la habitabilidad, aunque está homologado para cinco pasajeros, lo más lógico es viajar sólo cuatro, pues la plaza central, además de estrecha, no tiene apenas espacio para las piernas a causa de la prolongación del brazo central que separa los asientos delanteros. El maletero, con una capacidad mínima de 329 litros, es bastante modulable y puede “crecer” hasta los 1.357 litros si plegamos la segunda fila de asientos. Al mismo tiempo, el asiento de acompañante también puede abatirse, lo que permite el transporte de objetos de hasta dos metros de longitud.

La gama Patriot, que ya se encuentra a la venta en los concesionarios de la marca, se compone de un único motor, el citado Diesel de 140 CV y dos acabados: Sport y Limited. El primero, que se vende con un precio de 25.840 euros, incluye de serie, entre otros, control de tracción y estabilidad, airbags delanteros y de cortina, lector de CD con MP3, aire acondicionado, control de estabilidad y llantas de aleación de 17 pulgadas.

El acabado Limited, cuyo precio es de 27.000 euros, añade control de velocidad, volante en cuero con mandos del sistema de audio integrados, cristales tintados y faros antiniebla delanteros.

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p> Algunas de las opciones disponibles son la pintura metalizada (492 euros), el techo solar (984 euros), un pack de sonido que incluye cargador de CDs y altavoces “para barbacoa” en el maletero (910) y un pack confort con airbags laterales, control de presión de los neumáticos y asientos delanteros calefactables (627 euros).

Ya se encuentra a la venta en España el nuevo Jeep Patriot, el SUV de menor tamaño de la marca norteamericana. El Patriot es el gemelo del Compass, aunque se diferencia de él por la carrocería, más redondeada y con un aspecto urbano.

El Patriot tiene un diseño más campero. Adopta la estética clásica de los Jeep, más cuadrangular, y, al igual que el Compass, monta una tracción total a las cuatro ruedas sin reductora.

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p> Este “mini Jeep” se desenvuelve con total soltura por pistas y terrenos off road de no demasiada dificultad, para sitios más infranqueables, la propia Jeep reconoce que no debemos utilizar el Patriot, sino otro de los modelos de su gama, como el Grand Cherokee o el Wrangler.

El Patriot, como te decimos, no cuenta con reductora, sino con una palanca que, al accionarla, activa el bloqueo del diferencial trasero. Este sistema, denominado Freedom Drive I o “Conducción Libre”, reparte el par de forma automática entre el eje delantero y el trasero en función de las condiciones del terreno por el que circulamos. En condiciones normales, es decir, sobre asfalto, el reparto de par entre el tren delantero y el tren trasero mantiene una relación de 90:10. Cuando se producen pérdidas de adherencia, el sistema puede transmitir hasta un 60 por ciento de par al eje trasero. Lo más novedoso del sistema es la electrónica, que se utiliza para ayudar a la parte mecánica de la tracción y sirve para detectar y adelantarse a las citadas pérdidas de tracción.

Cuando bloqueamos el diferencial, de manera manual, como te hemos contado, este elemento reparte el par entre ambos ejes en una relación del 50 por ciento para cada uno de ellos si se circula a menos de 16 km/h. Si se supera esta velocidad, el porcentaje cambia en el eje trasero y varía entre un 40 y un 60 por ciento.

Nuestra toma de contacto con el Jeep Patriot ha demostrado que estamos ante un auténtico SUV, cómodo en asfalto, suficiente en pistas y al que se le atragantaría una complicación grande del recorrido.

Nos ha gustado en carretera. Es cómodo de suspensiones y el motor, un Diesel de dos litros de capacidad de origen Volkswagen y 140 CV de potencia, no hace demasiado ruido ni trasmite excesivas vibraciones al interior cuando funciona a media carga. No obstante, en arrancadas o a pleno rendimiento peca de ser algo áspero y rudo, un aspecto que ya hemos experimentado en otros modelos que usaban este propulsor.

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p> Este 2.0 CRD mueve con soltura los más de 1.500 kg del Patriot, pero no hay que esperar grandes prestaciones, porque no las ofrece. Es capaz de mantener cruceros por encima de velocidades legales sin apenas dificultad, siendo las recuperaciones lo que más le cuesta. Con 31,6 mkg de par entre 1.750 y 2.500 mkg, acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos y su velocidad máxima asciende a 189 km/h.

El consumo acompaña. El gasto en combustible es bastante contenido para este tipo de vehículos. Así, declara un consumo mixto de 6,7 litros cada 100 km, un urbano de 8,8 l/100 km y un interurbano de apenas 5,5 l/100 km.

Dinámicamente, el Patriot paga su altura y sus inercias, pero tampoco se trata de un SUV demasiado torpe, con unas suspensiones enfocadas principalmente al confort y a hacer que las irregularidades del terreno afecten lo menos posible a los ocupantes.

El interior del Patriot está bien acabado, aunque no esperes materiales nobles ni lujos. Se trata de un acabado “campero”, es decir, resistente y sobrio, pero con algunos plásticos mejorables. Eso sí, el diseño nos parece atractivo y vistoso.

En cuanto a la habitabilidad, aunque está homologado para cinco pasajeros, lo más lógico es viajar sólo cuatro, pues la plaza central, además de estrecha, no tiene apenas espacio para las piernas a causa de la prolongación del brazo central que separa los asientos delanteros. El maletero, con una capacidad mínima de 329 litros, es bastante modulable y puede “crecer” hasta los 1.357 litros si plegamos la segunda fila de asientos. Al mismo tiempo, el asiento de acompañante también puede abatirse, lo que permite el transporte de objetos de hasta dos metros de longitud.

La gama Patriot, que ya se encuentra a la venta en los concesionarios de la marca, se compone de un único motor, el citado Diesel de 140 CV y dos acabados: Sport y Limited. El primero, que se vende con un precio de 25.840 euros, incluye de serie, entre otros, control de tracción y estabilidad, airbags delanteros y de cortina, lector de CD con MP3, aire acondicionado, control de estabilidad y llantas de aleación de 17 pulgadas.

El acabado Limited, cuyo precio es de 27.000 euros, añade control de velocidad, volante en cuero con mandos del sistema de audio integrados, cristales tintados y faros antiniebla delanteros.

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p> Algunas de las opciones disponibles son la pintura metalizada (492 euros), el techo solar (984 euros), un pack de sonido que incluye cargador de CDs y altavoces “para barbacoa” en el maletero (910) y un pack confort con airbags laterales, control de presión de los neumáticos y asientos delanteros calefactables (627 euros).

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