Fiat 500 0.9 Turbo Twin Air vs Nissan Micra 1.2G DIG-S y Skoda Fabia 1.2 TSI

¿Cuántos cilindros tiene tu motor? Aquí cada marca va por libre y se presenta en la calle con una tecnología diferente. ¿No te gustaría saber cuál es la mejor?
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Fiat 500 0.9 Turbo Twin Air vs Nissan Micra 1.2G DIG-S y Skoda Fabia 1.2 TSI
Fiat 500 0.9 Turbo Twin Air vs Nissan Micra 1.2G DIG-S y Skoda Fabia 1.2 TSI

Viendo sólo las fotos, es posible que creas que vas a leer una comparativa de pequeños utilitarios, en la que te voy a hablar de espacio, lo fácil que es aparcarlos o lo útiles que son en ciudad. Algo de eso te contaré, pero mira bien bajo su capó, que hay mucho más. Estamos ante tres de los modelos más modernos y eficientes del mercado, que son la auténtica definición del downsizing. No se si realmente alguien puede plantearse la compra de un coche por el número de cilindros que lleve. Bueno sí, si tiene muchos puede ser un buen argumento de compra pero ¿y si tiene pocos?

Resulta más o menos comprensible que un motor de tres cilindros pueda ofrecer un rendimiento parecido o, incluso, mejor que otro más tradicional de cuatro; hace tiempo que vemos mecánicas así y ya lo sabemos. Sin embargo, ahora entra en juego una tercera categoría que anuncia lo mismo que los dos anteriores pero con sólo dos cilindros. Afortunada o desgraciadamente no estamos ante la reedición del Citroën 2CV, sino ante la llegada de un moderno y eficiente propulsor. Fiat ofrece su pequeño y coqueto 500 Twin Air, sin duda una de las mejores reediciones que se han hecho de un coche antiguo, para mi más fiel incluso que la del Mini; coche pequeño, motor pequeño. Emplea un dos cilindros de gasolina y 0,9 litros con turbo. Lleva el complejo de explicar pero económico sistema Multiair en su culata; se podría decir que hace casi lo mismo que el carísimo Valvetronic de BMW pero con un coste de material mucho más bajo. Nissan lleva en el Micra un tricilíndrico con compresor y ciclo Miller de 1,2 litros y Skoda, con similar cilindrada, apuesta por el cuatro cilindros, también con turbo.

El rendimiento de estos motores es sensacional. Teniendo en cuenta que tienen que mover coches muy ligeros, no plantean problemas de falta de potencia. El motor del 500 es como el de una scooter, pero literal, tanto en la forma de subir de vueltas como en su sonido. A mi personalmente me gusta, pero entiendo que quien busque este tipo de mecánicas por su economía pueda opinar que es ruidoso, que vibra y que suena a cortacesped. Sube de vueltas rapidísimo, hasta tal punto que si se quiere salir rápido, antes de que quieras darte cuenta, la corta primera velocidad se ha acabado. Este carácter casa muy bien con la agilidad urbana del 500, que se vuelve más agradable con el paso de los km. Tiene un botón ECO, que le hace perder par. El Centro Técnico hizo los consumos de las dos maneras y gastaba prácticamente lo mismo; ligeramente más en carretera y autopista y ligeramente menos en ciudad. Da la impresión de que no sirve para mucho. Lleva de serie el sistema Stop/ Start que para el motor en los semáforos. No es tan preciso ni dura parado como el del Micra o el Fabia, pero cumple con su cometido.

Con un cilindro más y algo más de cubicaje, el Nissan Micra ofrece mayor eficiencia. Sus prestaciones son mejores que las del 500 y consume un litro menos. Además, su motor, sin tener el carácter tan marcado y "emocionante" del 500, es refinado, mucho más que cualquier tres cilindros al que me haya subido; esto no es muy común de ver, porque estos motores son ásperos por definición. Pero si hablamos de refinamiento mecánico, sin duda la victoria se la lleva el Fabia, hasta el punto que al ralentí parece que se haya parado. Se ha mostrado tan rápido como el Nissan, pero también consumiendo un litro más. Las prestaciones que ha conseguido no son reales, ya que esta unidad, que debería tener 85 CV, estiró la curva hasta los 110,8 CV. Hay que tener en cuenta que este mismo 1.2 TSI se vende con 60, 85 y 105 CV, y que la diferencia técnica es básicamente una reprogramación de la centralita, por lo que pienso que en esta unidad de prensa algo no ha sido normal, y si lo es ¿qué caballos tendría que dar la versión de 105 CV? En estas condiciones no hay igualdad.

Los tres coches están pensados para la ciudad y alrededores, pero eso no quita que se pueda viajar con ellos. Con el 500 hay menos autonomía —tiene el depósito más pequeño—, pero también se podría hacer. Eso sí, algo más «estresados» por el carácter deportivo de su motor. Dinámicamente el que mejor se comporta de los tres en cualquier situación es el Fabia. Es cómodo y tiene un buen bastidor, muy por encima de las posibilidades del motor. El Nissan es algo más aséptico. No emociona, pero tampoco defrauda. Por lo menos es seguro —también es el único que lleva ESP de serie— y no complica la vida a su conductor, aunque a alta velocidad ha alargado demasiado la frenada; hacer 83 metros frenando a 140 km/con un coche de apenas 1.000 kilos es mucho. El 500 es mucho más divertido que los otros dos. Tiene un tren trasero más vivo si quieres hacer diabluras, pero no resulta un problema si optas por conducir tranquilo.

No te lleves a engaño por su tamaño, que estos utilitarios nada tienen que ver con los de antes, que estaban hechos sin ninguna concesión al lujo. Ahora incluso te ofrecen distintas posibilidades de personalización exterior e interior, sobre todo el 500 o, salvando las distancias —el Fiat ofrece de todo—, el Fabia. Este último es sobrio de serie hasta «aburrir». Gracias a eso se permite el lujo de ofrecer un precio de derribo a costa de no dar nada más que espacio. Es el más grande de los tres, el más habitable, el que más maletero tiene y el que más extras ofrece, que incluso pueden romper algo esa sobriedad con ciertas notas de color o diseño... igualando el precio final con los otros dos.

En el polo opuesto está el 500 que, siendo el más pequeño, es el más caro y el que más estilo aporta desde su versión más básica. Si te gusta este coche, puedes personalizarlo con colores y tapicerías o llenarlo de adhesivos; es el estilo que puso Mini en el mercado pero mucho más asequible. Su habitabilidad, obviamente, es la más justa y el diseño italiano tiene sus inconvenientes, como que carezca de una guantera con tapa —los otros dos tienen dos cada uno—. Es el único tres puertas y cuatro plazas de los tres. Colocar a un niño en su silla en el asiento trasero puede ser una pequeña tortura, pero estoy seguro que éste agradecerá más la combinación de colores o estar más cerca de los que van delante; en cambio, si tu hijo es un adulto, te agradecerá más el espacio trasero del Fabia o Micra.

El Micra se ha convertido en esta comparativa en el término medio. Lo ha sido por motor y ahora lo es por espacio interior y por precio. De los tres es el mejor equipado de serie —incluso lleva un asistente de parking que te dice si cabes en el sitio antes de maniobrar—, sobre todo si lleva el acabado Tekna Premium como el de las imágenes. Tiene un buen precio, y puede mejorarlo a costa de bajar equipamiento. Eso sí, te aconsejo que si optas por este coche bajes uno o dos acabados, pero no accedas al motor inferior, ya que se limita su uso a la ciudad y encima no gasta menos; mejor con el DIG-S. Cualquiera de los tres modelos te van a dar el servicio que necesitas, tanto si los usas como coche único o como segundo coche de la casa. Los tres pegan perfectamente con un joven con su correspondiente L, con un «senior» que busca algo práctico o con los padres que tienen que hacer la compra y ocuparse de los niños. Antes de decidirte por cualquiera de ellos sólo tienes que responderte a esta pregunta: ¿necesito espacio, diseño o algo intermedio? El resto de las premisas que puedas tener las cumplen los tres holgadamente.

Viendo sólo las fotos, es posible que creas que vas a leer una comparativa de pequeños utilitarios, en la que te voy a hablar de espacio, lo fácil que es aparcarlos o lo útiles que son en ciudad. Algo de eso te contaré, pero mira bien bajo su capó, que hay mucho más. Estamos ante tres de los modelos más modernos y eficientes del mercado, que son la auténtica definición del downsizing. No se si realmente alguien puede plantearse la compra de un coche por el número de cilindros que lleve. Bueno sí, si tiene muchos puede ser un buen argumento de compra pero ¿y si tiene pocos?

Resulta más o menos comprensible que un motor de tres cilindros pueda ofrecer un rendimiento parecido o, incluso, mejor que otro más tradicional de cuatro; hace tiempo que vemos mecánicas así y ya lo sabemos. Sin embargo, ahora entra en juego una tercera categoría que anuncia lo mismo que los dos anteriores pero con sólo dos cilindros. Afortunada o desgraciadamente no estamos ante la reedición del Citroën 2CV, sino ante la llegada de un moderno y eficiente propulsor. Fiat ofrece su pequeño y coqueto 500 Twin Air, sin duda una de las mejores reediciones que se han hecho de un coche antiguo, para mi más fiel incluso que la del Mini; coche pequeño, motor pequeño. Emplea un dos cilindros de gasolina y 0,9 litros con turbo. Lleva el complejo de explicar pero económico sistema Multiair en su culata; se podría decir que hace casi lo mismo que el carísimo Valvetronic de BMW pero con un coste de material mucho más bajo. Nissan lleva en el Micra un tricilíndrico con compresor y ciclo Miller de 1,2 litros y Skoda, con similar cilindrada, apuesta por el cuatro cilindros, también con turbo.

El rendimiento de estos motores es sensacional. Teniendo en cuenta que tienen que mover coches muy ligeros, no plantean problemas de falta de potencia. El motor del 500 es como el de una scooter, pero literal, tanto en la forma de subir de vueltas como en su sonido. A mi personalmente me gusta, pero entiendo que quien busque este tipo de mecánicas por su economía pueda opinar que es ruidoso, que vibra y que suena a cortacesped. Sube de vueltas rapidísimo, hasta tal punto que si se quiere salir rápido, antes de que quieras darte cuenta, la corta primera velocidad se ha acabado. Este carácter casa muy bien con la agilidad urbana del 500, que se vuelve más agradable con el paso de los km. Tiene un botón ECO, que le hace perder par. El Centro Técnico hizo los consumos de las dos maneras y gastaba prácticamente lo mismo; ligeramente más en carretera y autopista y ligeramente menos en ciudad. Da la impresión de que no sirve para mucho. Lleva de serie el sistema Stop/ Start que para el motor en los semáforos. No es tan preciso ni dura parado como el del Micra o el Fabia, pero cumple con su cometido.

Con un cilindro más y algo más de cubicaje, el Nissan Micra ofrece mayor eficiencia. Sus prestaciones son mejores que las del 500 y consume un litro menos. Además, su motor, sin tener el carácter tan marcado y "emocionante" del 500, es refinado, mucho más que cualquier tres cilindros al que me haya subido; esto no es muy común de ver, porque estos motores son ásperos por definición. Pero si hablamos de refinamiento mecánico, sin duda la victoria se la lleva el Fabia, hasta el punto que al ralentí parece que se haya parado. Se ha mostrado tan rápido como el Nissan, pero también consumiendo un litro más. Las prestaciones que ha conseguido no son reales, ya que esta unidad, que debería tener 85 CV, estiró la curva hasta los 110,8 CV. Hay que tener en cuenta que este mismo 1.2 TSI se vende con 60, 85 y 105 CV, y que la diferencia técnica es básicamente una reprogramación de la centralita, por lo que pienso que en esta unidad de prensa algo no ha sido normal, y si lo es ¿qué caballos tendría que dar la versión de 105 CV? En estas condiciones no hay igualdad.

Los tres coches están pensados para la ciudad y alrededores, pero eso no quita que se pueda viajar con ellos. Con el 500 hay menos autonomía —tiene el depósito más pequeño—, pero también se podría hacer. Eso sí, algo más «estresados» por el carácter deportivo de su motor. Dinámicamente el que mejor se comporta de los tres en cualquier situación es el Fabia. Es cómodo y tiene un buen bastidor, muy por encima de las posibilidades del motor. El Nissan es algo más aséptico. No emociona, pero tampoco defrauda. Por lo menos es seguro —también es el único que lleva ESP de serie— y no complica la vida a su conductor, aunque a alta velocidad ha alargado demasiado la frenada; hacer 83 metros frenando a 140 km/con un coche de apenas 1.000 kilos es mucho. El 500 es mucho más divertido que los otros dos. Tiene un tren trasero más vivo si quieres hacer diabluras, pero no resulta un problema si optas por conducir tranquilo.

No te lleves a engaño por su tamaño, que estos utilitarios nada tienen que ver con los de antes, que estaban hechos sin ninguna concesión al lujo. Ahora incluso te ofrecen distintas posibilidades de personalización exterior e interior, sobre todo el 500 o, salvando las distancias —el Fiat ofrece de todo—, el Fabia. Este último es sobrio de serie hasta «aburrir». Gracias a eso se permite el lujo de ofrecer un precio de derribo a costa de no dar nada más que espacio. Es el más grande de los tres, el más habitable, el que más maletero tiene y el que más extras ofrece, que incluso pueden romper algo esa sobriedad con ciertas notas de color o diseño... igualando el precio final con los otros dos.

En el polo opuesto está el 500 que, siendo el más pequeño, es el más caro y el que más estilo aporta desde su versión más básica. Si te gusta este coche, puedes personalizarlo con colores y tapicerías o llenarlo de adhesivos; es el estilo que puso Mini en el mercado pero mucho más asequible. Su habitabilidad, obviamente, es la más justa y el diseño italiano tiene sus inconvenientes, como que carezca de una guantera con tapa —los otros dos tienen dos cada uno—. Es el único tres puertas y cuatro plazas de los tres. Colocar a un niño en su silla en el asiento trasero puede ser una pequeña tortura, pero estoy seguro que éste agradecerá más la combinación de colores o estar más cerca de los que van delante; en cambio, si tu hijo es un adulto, te agradecerá más el espacio trasero del Fabia o Micra.

El Micra se ha convertido en esta comparativa en el término medio. Lo ha sido por motor y ahora lo es por espacio interior y por precio. De los tres es el mejor equipado de serie —incluso lleva un asistente de parking que te dice si cabes en el sitio antes de maniobrar—, sobre todo si lleva el acabado Tekna Premium como el de las imágenes. Tiene un buen precio, y puede mejorarlo a costa de bajar equipamiento. Eso sí, te aconsejo que si optas por este coche bajes uno o dos acabados, pero no accedas al motor inferior, ya que se limita su uso a la ciudad y encima no gasta menos; mejor con el DIG-S. Cualquiera de los tres modelos te van a dar el servicio que necesitas, tanto si los usas como coche único o como segundo coche de la casa. Los tres pegan perfectamente con un joven con su correspondiente L, con un «senior» que busca algo práctico o con los padres que tienen que hacer la compra y ocuparse de los niños. Antes de decidirte por cualquiera de ellos sólo tienes que responderte a esta pregunta: ¿necesito espacio, diseño o algo intermedio? El resto de las premisas que puedas tener las cumplen los tres holgadamente.

Viendo sólo las fotos, es posible que creas que vas a leer una comparativa de pequeños utilitarios, en la que te voy a hablar de espacio, lo fácil que es aparcarlos o lo útiles que son en ciudad. Algo de eso te contaré, pero mira bien bajo su capó, que hay mucho más. Estamos ante tres de los modelos más modernos y eficientes del mercado, que son la auténtica definición del downsizing. No se si realmente alguien puede plantearse la compra de un coche por el número de cilindros que lleve. Bueno sí, si tiene muchos puede ser un buen argumento de compra pero ¿y si tiene pocos?

Resulta más o menos comprensible que un motor de tres cilindros pueda ofrecer un rendimiento parecido o, incluso, mejor que otro más tradicional de cuatro; hace tiempo que vemos mecánicas así y ya lo sabemos. Sin embargo, ahora entra en juego una tercera categoría que anuncia lo mismo que los dos anteriores pero con sólo dos cilindros. Afortunada o desgraciadamente no estamos ante la reedición del Citroën 2CV, sino ante la llegada de un moderno y eficiente propulsor. Fiat ofrece su pequeño y coqueto 500 Twin Air, sin duda una de las mejores reediciones que se han hecho de un coche antiguo, para mi más fiel incluso que la del Mini; coche pequeño, motor pequeño. Emplea un dos cilindros de gasolina y 0,9 litros con turbo. Lleva el complejo de explicar pero económico sistema Multiair en su culata; se podría decir que hace casi lo mismo que el carísimo Valvetronic de BMW pero con un coste de material mucho más bajo. Nissan lleva en el Micra un tricilíndrico con compresor y ciclo Miller de 1,2 litros y Skoda, con similar cilindrada, apuesta por el cuatro cilindros, también con turbo.

El rendimiento de estos motores es sensacional. Teniendo en cuenta que tienen que mover coches muy ligeros, no plantean problemas de falta de potencia. El motor del 500 es como el de una scooter, pero literal, tanto en la forma de subir de vueltas como en su sonido. A mi personalmente me gusta, pero entiendo que quien busque este tipo de mecánicas por su economía pueda opinar que es ruidoso, que vibra y que suena a cortacesped. Sube de vueltas rapidísimo, hasta tal punto que si se quiere salir rápido, antes de que quieras darte cuenta, la corta primera velocidad se ha acabado. Este carácter casa muy bien con la agilidad urbana del 500, que se vuelve más agradable con el paso de los km. Tiene un botón ECO, que le hace perder par. El Centro Técnico hizo los consumos de las dos maneras y gastaba prácticamente lo mismo; ligeramente más en carretera y autopista y ligeramente menos en ciudad. Da la impresión de que no sirve para mucho. Lleva de serie el sistema Stop/ Start que para el motor en los semáforos. No es tan preciso ni dura parado como el del Micra o el Fabia, pero cumple con su cometido.

Con un cilindro más y algo más de cubicaje, el Nissan Micra ofrece mayor eficiencia. Sus prestaciones son mejores que las del 500 y consume un litro menos. Además, su motor, sin tener el carácter tan marcado y "emocionante" del 500, es refinado, mucho más que cualquier tres cilindros al que me haya subido; esto no es muy común de ver, porque estos motores son ásperos por definición. Pero si hablamos de refinamiento mecánico, sin duda la victoria se la lleva el Fabia, hasta el punto que al ralentí parece que se haya parado. Se ha mostrado tan rápido como el Nissan, pero también consumiendo un litro más. Las prestaciones que ha conseguido no son reales, ya que esta unidad, que debería tener 85 CV, estiró la curva hasta los 110,8 CV. Hay que tener en cuenta que este mismo 1.2 TSI se vende con 60, 85 y 105 CV, y que la diferencia técnica es básicamente una reprogramación de la centralita, por lo que pienso que en esta unidad de prensa algo no ha sido normal, y si lo es ¿qué caballos tendría que dar la versión de 105 CV? En estas condiciones no hay igualdad.

Los tres coches están pensados para la ciudad y alrededores, pero eso no quita que se pueda viajar con ellos. Con el 500 hay menos autonomía —tiene el depósito más pequeño—, pero también se podría hacer. Eso sí, algo más «estresados» por el carácter deportivo de su motor. Dinámicamente el que mejor se comporta de los tres en cualquier situación es el Fabia. Es cómodo y tiene un buen bastidor, muy por encima de las posibilidades del motor. El Nissan es algo más aséptico. No emociona, pero tampoco defrauda. Por lo menos es seguro —también es el único que lleva ESP de serie— y no complica la vida a su conductor, aunque a alta velocidad ha alargado demasiado la frenada; hacer 83 metros frenando a 140 km/con un coche de apenas 1.000 kilos es mucho. El 500 es mucho más divertido que los otros dos. Tiene un tren trasero más vivo si quieres hacer diabluras, pero no resulta un problema si optas por conducir tranquilo.

No te lleves a engaño por su tamaño, que estos utilitarios nada tienen que ver con los de antes, que estaban hechos sin ninguna concesión al lujo. Ahora incluso te ofrecen distintas posibilidades de personalización exterior e interior, sobre todo el 500 o, salvando las distancias —el Fiat ofrece de todo—, el Fabia. Este último es sobrio de serie hasta «aburrir». Gracias a eso se permite el lujo de ofrecer un precio de derribo a costa de no dar nada más que espacio. Es el más grande de los tres, el más habitable, el que más maletero tiene y el que más extras ofrece, que incluso pueden romper algo esa sobriedad con ciertas notas de color o diseño... igualando el precio final con los otros dos.

En el polo opuesto está el 500 que, siendo el más pequeño, es el más caro y el que más estilo aporta desde su versión más básica. Si te gusta este coche, puedes personalizarlo con colores y tapicerías o llenarlo de adhesivos; es el estilo que puso Mini en el mercado pero mucho más asequible. Su habitabilidad, obviamente, es la más justa y el diseño italiano tiene sus inconvenientes, como que carezca de una guantera con tapa —los otros dos tienen dos cada uno—. Es el único tres puertas y cuatro plazas de los tres. Colocar a un niño en su silla en el asiento trasero puede ser una pequeña tortura, pero estoy seguro que éste agradecerá más la combinación de colores o estar más cerca de los que van delante; en cambio, si tu hijo es un adulto, te agradecerá más el espacio trasero del Fabia o Micra.

El Micra se ha convertido en esta comparativa en el término medio. Lo ha sido por motor y ahora lo es por espacio interior y por precio. De los tres es el mejor equipado de serie —incluso lleva un asistente de parking que te dice si cabes en el sitio antes de maniobrar—, sobre todo si lleva el acabado Tekna Premium como el de las imágenes. Tiene un buen precio, y puede mejorarlo a costa de bajar equipamiento. Eso sí, te aconsejo que si optas por este coche bajes uno o dos acabados, pero no accedas al motor inferior, ya que se limita su uso a la ciudad y encima no gasta menos; mejor con el DIG-S. Cualquiera de los tres modelos te van a dar el servicio que necesitas, tanto si los usas como coche único o como segundo coche de la casa. Los tres pegan perfectamente con un joven con su correspondiente L, con un «senior» que busca algo práctico o con los padres que tienen que hacer la compra y ocuparse de los niños. Antes de decidirte por cualquiera de ellos sólo tienes que responderte a esta pregunta: ¿necesito espacio, diseño o algo intermedio? El resto de las premisas que puedas tener las cumplen los tres holgadamente.

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