Comparativa: Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper

Urbanos por tamaño, A1 y Mini también son dos concentrados de calidad y tecnología y estas versiones, dos pequeños deportivos con mecánicas muy interesantes.
Lorenzo Alcocer. Fotos: AMS -
Comparativa: Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper
Comparativa: Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper

El Mini siempre ha sido  algo más que un utilitario y por diseño, calidad y deportivi­dad ha seguido su propio cami­no, en muchos aspectos al mar­gen de los convencionalismos. Por diseño, el Audi A1 quizá no sea un modelo tan exclusivo y singular como el Mini, pero Audi hizo de él también un utilitario con cierto va­lor añadido, fruto de los niveles de calidad y tecnología de la marca. En este sentido, hace unos meses que el A1 estrenó esta sofisticada mecánica de gasolina 1.4 TFSI CoD de 140 CV, cuya particularidad está en la desconexión de dos de sus cilindros (2º y 3º), simplemente ce­rrando las válvulas de admisión y escape de esos cilindros y cortando momentáneamen­te el suministro de combustible en fases de poca carga de acelerador, como vuelta de tuer­ca para seguir reduciendo los consumos, espe­cialmente en muchas de las cotidianas situa­ciones en las que la mecánica se presta a ello.

En el caso del Mini, esta tercera generación, rehecha de arriba a abajo, ha estrenado inédi­tas mecánicas de 3 cilindros y en concreto este Cooper adopta un compacto y ligero 1.5 Turbo de gasolina y 136 CV. Ambas propuestas me­cánicas son dos formas de validar el concep­to ‘downsizing’, con pequeños bloques (de alu­minio) combinados con sofisticados sistemas de alimentación (turbo, inyección directa y distribución variable en ambos casos), que tanto en un modelo como en otro, transmiten un alto agrado de uso y prestaciones.

 Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper

Pero entre ellos nada es igual. El motor de cuatro cilindros del A1 lo sientes tan convencional como cualquier otro TFSI y esto significa que gira equilibradamente con muchísima suavidad y su respuesta desde muy bajo régimen resulta muy brillante. Hay que aclarar, que Audi combina este motor inseparablemente con el cambio automático de doble embrague S Tronic, que además conlleva un 1ª velocidad muy corta, por lo que se acentúa la llena y rapidísima respuesta desde el mismo inicio de la marcha. 

El tricilíndrico del Mini tiene un tacto de giro y acústica muy diferentes, menos suave, equilibrado de giro y silencioso, pero lejos de transmitir la desagradable sensación de antaño de este tipo de motores, creo que aporta aún más personalidad a la deportividad del Mini. Su respuesta es fabulosa desde muy bajo régimen y si bien estira hasta las 6.500 rpm, te lleva a que aproveches lo mucho que da a bajo y medio régimen.

Con el 1.4 TFSI del Audi A1 también te sobrarán las últimas rpm, por lo que queda claro que son motores muy solven­tes, rápidos y agradables de utilizar en todas las situaciones. El cambio S-Tronic de 7 velocidades del A1 simplifica las cosas y magnifica las buenas sensaciones, pero el buen cambio manual de 6 velocidades del Mini se presta a ser utilizado cuanto quieras.

 Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper

Con una marcha menos, pero no mucho menos desarrollo final y saltos más abiertos, el Mini no solo ha acelerado mejor, también nos ha consumido menos en carretera. Es di­fícil saber cuándo el A1 1.4 TFSi CoD desco­necta sus cilindros centrales, porque apenas en alguna ocasión percibes unas frecuencias acústicas que deben producirse cuando esto sucede y en nuestra caso siempre ha sido en situaciones tan favorables como suaves descensos donde por mo­mentos mantienes una mínima presión sobre el acelerador.

Quizá el resultado sea fruto del conjun­to final que supone cada coche y no solo de lo que aporta un solo elemento. La moder­nidad del Mini frente a la vete­ranía (4 años en el mercado) del A1 se percibe con notable clari­dad en la calidad de rodadura de uno y otro. El Mini Cooper se ha convertido en mucho mejor deportivo que antes y no solo por su motor sobrea­limentado. Con mayores vías y batalla (incluso más que el A1 siendo más corto de carrocería) y la posibilidad de montar amortiguadores ac­tivos, como en nuestra unidad, compatibiliza muy bien precisión y firmeza de pisada con ca­lidad de rodadura.

El A1 1.4 TFSI CoD monta de serie suspensión deportiva, pero en conjunto no resulta tan fina (ni variable) como la del Mini. Ninguno de los dos son especialmente cómo­dos e incluso les puede sobrar firmeza también como pequeños deportivos, pero el Audi pierde consistencia sobre baches, badenes o momentá­neamente en maniobras rápidas de dirección, a la vez que puede llegar a transmitir vibraciones al habitáculo; mientras la solidez y precisión del Mini se mantiene en toda situación y además el habitáculo se siente mejor filtrado de vibracio­nes y ruidos. Por todo esto, se siente mejor producto el Mini, tanto en autopista como en carrete­ra de montaña.

 Audi A1 1.4 TFSI CoD vs Mini Cooper

El Audi puedes sentirlo tan ágil o más que el Mini, tanto por dirección como por la insinuación de girar de atrás de ambos, pero también percibes el Mini más asentado y des­preocupado cuando circulas a alta velocidad y en general parece menos ‘coche pequeño’, sal­vo cuando frenas fuerte, que esconde menos las reacciones de coche corto.

Si bien chasis y mecánicas hacen a estas versiones dos grandes peque­ños deportivos, su funcionalidad como utilitarios también está muy presente. No obs­tante, en el entorno urbano el Mini sigue transmitiéndote sensaciones de deportivo adaptado, mientras el A1 lo sientes un utili­tario más convencional. Mucho puede influir el diseño de sendos salpicaderos y por tanto los ambientes que recrean, pero en el Mini te sientes más bajo incluso más cerca del eje trasero. Esto lleva a encontrarte dos plazas traseras más pequeñas y de difícil acceso, pero tampoco como para descartarlo fren­te al A1.

Más deficiente es el maletero del Mini, poca cosa para cumplir quizás hasta con unos mí­nimos, aunque no falte un respaldo abatible. En el Audi todo resulta más normal, más cer­cano a otro utilitario, salvo por una calidad percibida más elevada también de lo normal. En este sentido, el Mini no se queda atrás y aporta su toque de exclusividad, por calidad percibida y por el equipamiento más avan­zado que puede montar, aunque sean gad­gets no especialmente resolutivos, como su mando táctil para introducir dibujando con la yema del dedo números y letras al siste­ma de navegación o al teléfono, o un pantalla head-up display donde puedes concentrar in­formación muy concreta en tu campo de vi­sión, todo ello fruto de la comentada mayor modernidad del Mini.

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