Citroën C6

Citroën vuelve al segmento de las berlinas de gama alta con un modelo que basa su atractivo en su amplio equipamiento tecnológico, tanto de seguridad como de confort, y su sistema de suspensiones, que asegura un confort de marcha de primer orden.
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Citroën C6
Citroën C6

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

El segmento de las berlinas altas siempre ha sido terreno vedado para las marcas generalistas. Aun así, fabricantes como Renault, Peugeot o Volkswagen han intentado adentrarse en el mismo con dispar suerte. Ahora es el turno de Citroën, que con su C6 quiere rivalizar con la terna alemana: Mercedes, BMW y Audi.

No lo tendrá fácil el nuevo modelo de la marca del doble chevrón, aunque sus argumentos para triunfar son bastante convincentes: diseño deportivo, tecnología de última generación y un confort de marcha superior.

Estéticamente, el C6 es algo arriesgado, pues no sigue el tradicional esquema de tres volúmenes que se estila en el segmento y opta por una apariencia más coupé, al estilo Citroën DS, su histórico antecesor hace 50 años.

Los responsables de la marca gala hacen hincapié en que el C6 es un coche especialmente pensado para viajar atrás. Y es cierto, este Citroën es un automóvil perfecto para llevar chófer. Las plazas traseras son más que grandes, tanto por anchura como por espacio para las piernas, y cuentan con climatización específica. Además, existe opcionalmente el Pack Premium, que configura esta zona con dos asientos individuales calefactados y con reglaje eléctrico. Si se hacen necesarios más centímetros, no hay problema, pues en este pack se otorga a los pasajeros la posibilidad de, con la sola pulsación de un botón, desplazar eléctricamente hacia delante y atrás la butaca del copiloto.

Si en las plazas traseras sobra el espacio, no pasa lo mismo en el maletero, donde la capacidad se queda en los 488 litros, aunque con la rueda de repuesto convencional (245/45 en llanta 18) el cubicaje es sensiblemente menor.

En la parte delantera, la calidad de los materiales y el acabado tienen poco que envidiar al de productos ya consagrados del segmento, como el BMW Serie 5, Mercedes Clase E y Audi A6. Los asientos son de una gran comodidad, lo que los hace ideales para devorar kilómetro tras kilómetro, y cuentan con multitud de reglajes, colocados sobre el apoyabrazos izquierdo, en la puerta. En un primer vistazo, el salpicadero puede parecer algo sobrecargado por la cantidad de botones y mandos que incorpora, pero no hay ninguno que no sea necesario.

Citroën sigue apostando por los relojes digitales frente a los analógicos, pero la información que se nos ofrece es suficientemente completa, gracias al ordenador de a bordo, que nos da datos tan interesantes como los consumos, la temperatura del agua o la del aceite.

La guantera no es excesivamente grande, pero, para paliar este defectillo, el C6 nos propone unos compartimentos en los paneles de las puertas que pueden albergar objetos de tamaño folio A4, y que se abren y cierran gracias a unas puertas correderas en imitación madera.

A pesar del magnífico aspecto del interior, lo que realmente marca las diferencias entre este modelo y sus presumibles rivales es el gran cargamento tecnológico que posee. El más sorprendente y vistoso es la pantalla virtual en el parabrisas, que permite al conductor recibir informaciones relativas a la conducción, como la velocidad, las indicaciones del sistema de navegación o la reserva de combustible.

La alerta de cambio involuntario de carril ya es conocida porque está presente en otros modelos de la gama, pero eso no impide que lo destaquemos como un elemento de seguridad muy útil ante posibles despistes o por sueño. El sistema detecta todo cambio de carril a partir de los 80 km/h y avisa al conductor mediante la vibración de la banqueta por el lado por el que se desvía el coche.

Luego encontramos otros equipamientos de seguridad algo más habituales en el segmento, como el control de estabilidad, los faros bi-xenón autodireccionales –que mejoran la visibilidad nocturna en curva-, el sensor de lluvia, el freno de mano eléctrico o la ayuda al estacionamiento delantero y trasero.

Algo más novedoso y heredado de vehículos de carácter más deportivo es el alerón móvil, que favorece el dinamismo. Este elemento puede adoptar tres posiciones en función de la velocidad del vehículo. Se despliega a partir de 65 km/h y aumenta su inclinación desde los 125 km/h. Cuando se desciende de 115 km/h, el alerón vuelve a bajar y por debajo de 25 km/h se esconde totalmente.

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