BMW Serie 1 118d vs Mercedes Clase A 200 d: qué compacto diésel premium es mejor

El nuevo BMW Serie 1 de tracción delantera se enfrenta en esta comparativa a uno de sus rivales directos, el Mercedes Clase A. Los comparamos con motor diésel de 150 CV.
Óscar Díaz / Fotos: Mikael Helsing -
BMW Serie 1 118d vs Mercedes Clase A 200 d: qué compacto diésel premium es mejor
BMW Serie 1 118d vs Mercedes Clase A 200 d: qué compacto diésel premium es mejor

Los purismos están de capa caída. No cabe duda de que en las preferencias mayoritarias del público, las que permiten a los fabricantes generar el músculo necesario para afrontar sus trabajos más apasionantes, tienen poca relevancia los debates atávicos sobre decisiones de ingeniería. Si los motores atmosféricos son más fascinantes que los sobrealimentados, si el cambio automático es sólo para conductores aburridos e incluso si la propulsión trasera debería ser la única opción para todo aquel que disfruta al volante de un coche, son tópicos que van perdiendo peso específico frente a prioridades más actuales, más relacionadas con el uso diario de un coche, como las ayudas a la conducción o la conectividad.

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El componente dinámico ha pasado a un segundo plano para una mayoría de conductores, aunque siga aportando un valor importante en modelos como los que aquí nos ocupan. Dos compactos de tracción delantera que en su entrega actual tienen poco que ver con sus antecesores. Porque si el BMW Serie 1 de primera generación era un propulsión trasera, el Mercedes estrenó la sigla A como un coche familiar de cierto carácter monovolumen y ha portado con orgullo su condición de tracción delantera, lo que no implica un carácter burgués o aburrido, ni que impida «enganchar» fuertemente con el público, como lleva el Volkswagen Golf demostrando nada menos que 45 años.

PRESTACIONES BMW Serie 1 118d 150 CV Mercedes Clase A 200 d 150 CV
Acel. 0-100 km/h 8,21 s 7,79 s
Acel. 0-1000 metros 29,53 s 29,11 s
Sonoridad al ralentí 47,2 dBA 48,9 dBA
Sonoridad 100 km/h 66,6 dBA 66,9 dBA
Frenada desde 100 km/h 37,8 m 37,59 m
Peso en báscula 1.482 kg N.D.

La primera impresión visual al ponerse frente a ellos es de novedad, aunque manteniendo un aire de familia clásico en las líneas, si bien ambos interiores resultan frescos y vanguardistas, con una instrumentación digital de excelente presencia, fácil de manejar, un punto más extrovertida la del Mercedes. A partir de ahí, empiezan a surgir diferencias, con una regulación con el familiar mando giratorio i-Drive en el BMW Serie 1 y un panel táctil en el Mercedes Clase A, más moderno pero difícil de manejar en marcha sin desviar la vista de la carretera.

CONSUMOS BMW Serie 1 118d 150 CV Mercedes Clase A 200 d 150 CV
Consumo en ciudad 6,6 l/100 km 5,4 l/100 km
Consumo en carretera 4,7 l/100 km 4,2 l/100 km
Consumo medio 5,5 l/100 km 4,7 l/100 km

La igualdad es la nota predominante de su contenido físico. Maletero y habitabilidad son muy semejantes si estamos ante unidades con el mismo tipo de techo, lo que habla muy bien de los diseñadores de BMW, que parten de una carrocería 10 centímetros más corta y con seis centímetros menos entre ejes. Están en línea con la mayoría de una competencia entre la que sobresale especialmente el nuevo Volkswagen Golf 8 —primeras entregas en febrero— por espacio para las piernas y maletero.

BMW Serie 1 y Mercedes Clase A: ¡qué carácter!

Su mezcla de empuje, capacidad para mantener velocidades de crucero y una inigualable economía de uso hace de la tecnología diésel una opción realmente atractiva, y que puede satisfacer incluso a los que valoran el dinamismo en la conducción tanto en vías rápidas como buscando empuje en la salida de las curvas. Porque, no nos engañemos, el sonido no emociona —en el caso del Mercedes llega a parecer incómodo al hundir sin piedad el pedal derecho—, pero el cronómetro y el surtidor de combustible son inexorables y otorgan unos resultados espléndidos.

ESPACIO BMW Serie 1 118d 150 CV Mercedes Clase A 200 d 150 CV
Anchura delantera 139 cm 140 cm
Anchura trasera 136 cm 136 cm
Altura delantera 87/93 cm 91/98 cm
Altura trasera 95 cm 93 cm
Espacio para piernas 71 cm 71 cm
Maletero 345 litros 350 litros

Desde el punto de vista de las prestaciones, la ventaja es para el Mercedes, que rebaja en casi medio segundo los mejores registros de aceleración y recuperación de velocidad del BMW, en un entorno en el que cada décima supone un logro. Pero el A 200 d también es capaz de arrojar unos consumos prácticamente raquíticos. Si a esto le sumamos un conjunto de frenos con una mordiente inicial algo superior, hay que concluir que el Mercedes obtiene una clara ventaja frente al 118d, independientemente de que éste se sitúe en el pódium de la categoría de los compactos con motores diésel en el entorno de los 150 CV.

BMW Serie 1 118d vs Mercedes Clase A 200 d: qué compacto diésel premium es mejor

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Analizando las sensaciones de conducción, el Mercedes se muestra algo más imponente al acentuar su poderío mecánico con la ya mencionada sonoridad. Puede aparentar así un plus de deportividad y un enfoque algo diferente en su dinamismo, con una dirección algo más pesada e informativa que, sin embargo, también se muestra enormemente rápida. Ambos compactos hacen gala de una capacidad elevadísima para inscribir el eje delantero en cualquier viraje y sus chasis muestran una estabilidad en curva muy alta. Sin embargo, forzando la suerte, la zaga puede manifestarse antes en el Mercedes que en el BMW, aunque siempre en unos niveles ambos que serán poco habituales en la conducción diaria.

El tipo de cambio automático —de convertidor de par en el BMW y de doble embrague en el Mercedes—, no supone una diferencia abrumadora. Dependiendo del modo de conducción elegido, son capaces de pasar desde una alta economía de uso —ambos desacoplan el motor en modo Eco— a una sensación velocidad en las transiciones tan creciente como emotiva. Eso sí, ninguno ofrece una extraordinaria capacidad de retención, por lo que debe recaer en el freno la responsabilidad de llevar al máximo la sensación de control.

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El precio da una ventaja considerable al 118d, con unos 1.500 euros a su favor aunque igualemos el equipamiento de serie. Una factura que crecerá tanto como el refinamiento o el arsenal tecnológico que se desee, pues ambos ofrecen un amplísimo equipamiento opcional. Junto a elementos más típicos, como la variedad de llantas o los asientos de cuero con calefacción y refrigeración, aparecen los sistemas de aparcamiento asistido, de proyección de información sobre el parabrisas, el de mantenimiento del carril, el control de crucero adaptativo o la conectividad Apple CarPlay —BMW tiene previsto empezar a montar Android Auto a mediados de 2020—. Un sinfín de dispositivos destinados a perfilar la conducción o la impresión de refinamiento de estos dos compactos premium que ya reflejan perfectamente la evolución de sus marcas, adaptándose a los tiempos actuales en todos los frentes y renunciando a la propulsión trasera sin que ello signifique huir del disfrute al volante.

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