Prueba: BMW 218d Active Tourer, la era monovolumen

Cambio en forma y fondo, en continente y contenido. BMW se pasa al universo monovolumen con un Active Tourer que rompe con reglas establecidas. Del te gusta conducir... Al placer de uso
Raúl Roncero.

Twitter: @Rron0_autopista | Fotos: AMS -

Prueba: BMW 218d Active Tourer, la era monovolumen
Prueba: BMW 218d Active Tourer, la era monovolumen

Sé que estás a la expectativa, que ahora mismo tienes en la cabeza aquellos Clase A y B que tanto revuelo provocaron, pero que afortunadamente aceleraron la estandarización del control de estabilidad. Así que borra de tu mente cualquier error de bulto. El giro estructural que va a llevar a cabo BMW en muchos de sus nuevos coches no va a restar protagonismo en la seguridad ni debería afectar en el comportamiento.  Discrepo, eso sí, en la teoría, en que la tracción con motor colocado transversalmente aporta habitáculos más espaciosos, y no precisamente porque a este nuevo monovolumen le falten centímetros. Tal vez, el asunto económico sea la única clave, algo que por cierto no redunda en nada que tú puedas ver o sentir a simple vista. Pero al verse sentado al volante prácticamente en la mitad del coche cuesta asimilar esa teórica mejor distribución de espacios entre plataforma –y disposición mecánica– y habitáculo.

No interpretes lo que te cuente a continuación como una crítica, sino sólo como mi particular primera experiencia con él, como conductor de más de 1,80 m. con sus usos y costumbres. 48 horas y algunos de los matices ya han quedado en el olvido; otros, no tanto. Te decía que, desde el volante, el salpicadero me parece infinito y me cuesta adivinar dónde acaba el frontal, dándome la sensación de que, a mis espaldas, también debería haber más coche... Tal vez también por esas primeras sensaciones al volante. Mi hombro queda prácticamente a la altura del pilar B, en línea del nacimiento de los cinturones, por cierto, sin reglaje. Avanzo también que hemos probado unidades con especificaciones anteriores a cerrar el equipamiento español, sin banqueta trasera regulable ni portón trasero eléctrico, de serie en todos los Active Tourer, así que para la ocasión hemos preferido utilizar la sesión de fotos que hicimos cuando estuvimos con nuestros compañeros de Auto Motor und Sport, aunque las mediciones interiores se corresponden a una unidad con asientos traseros fijos con la que se han realizado nuestras habituales mediciones.

Prueba: BMW 218d Active Tourer

Desde dentro

Han sido los asientos delanteros de serie los que, por dimensiones y regulación, más quebraderos de cabeza me han dado a la hora de sentirme a gusto conduciendo. De un lado, son excesivamente estrechos y cortos y sus pétalos provocan demasiada presión sobre el muslo; de otro, porque la relación volante/asientos más óptima sólo la he conseguido conduciendo el Active Tourer como monovolumen que es, desde una posición elevada desde la que he echado en falta la regulación en  inclinación de banqueta –por cierto, bienvenido el mando de regulación de altura por carraca–. Opcionalmente, tienes por 559 euros unos asientos deportivos, aunque hasta no probarlos no me aventuraría a afirmar si son o no mejores o si los reglajes eléctricos mejorarán esta, como digo, opinión mía.

Autopista te invita a probar el BMW Serie 2 Active TourerEl aspecto del habitáculo en sí me parece soberbio, pese a sus múltiples capas superpuestas donde confluyen materiales siempre con excelente tacto y ajuste. De nuevo como conductor, la pierna derecha apoya cómodamente en la consola y la izquierda puede hacerlo en la puerta. Sólo tocar el cambio manual adivinas que se trata de una caja diferente a las utilizadas en otros Serie 1 y 2 de motor transversal, con mejor tacto y recorridos más cortos de lo que es habitual en la casa, aunque el enclavamiento de la primera marcha genera ciertas dudas: te da la sensación de que sus piñones están sólo parcialmente engranados. Para la marcha atrás, debes apartar la pierna y vencer un muelle también con más resistencia de lo habitual; nada grave, seguro que el uso suavizará el cambio, aunque luego en marcha es justo reconocerle una precisión y tacto que en cierto modo recuerda más Mini que a BMW.

Los asientos traseros están a 63 centímetros del suelo, 4 más que, por ejemplo, un Sportsvan de VW. Como te decía, de serie vendrán con 13 cm de regulación y dos posibles inclinaciones de respaldo –desde la vertical, 16,5º, 28,5º—, éstos partidos en secciones 40/20/60 sobre un asiento que está a su vez dividido al 60/40%. Su plaza central es, por tanto, mucho más estrecha que las otras dos, las cuales también tienen un diseño de banqueta que te obliga a sentarte bastante alejado de la puerta, aunque también puede considerarse un espacio de seguridad: concretamente, "desaprovechas" 16 cm –distancia puerta/cadera, 11 cm tomando la medición hasta los hombros– de los 137 de anchura a distribuir en caso de viajar con tres pasajeros a bordo, en cuyo caso obliga a viajar con la columna torcida para dejar espacio a ese eventual pasajero central. Espacio, en centímetros, no es que falten, toda vez que sus 78 cm de cota máxima de piernas garantizan la suficiente libertad de movimientos.

Respecto al maletero, incido en otro detalle al estar dividido en dos pisos, uno con 93 litros por debajo de una tapa que, de quitarla, tendrías que dejarla en casa, así que sólo puedes aprovechar ese espacio si los bultos que transportes caben, por altura, en él. Por encima de ella, 360 litros en 'nuestra' versión de asientos fijos, equivalente a la medición menos favorable de las unidades definitivas con asientos en su posición más retrasada.

Prueba: BMW 218d Active Tourer

Performance Control

El Performance Control también hace acto de presencia para ayudar, con frenos y reparto de par, la entrada en curva, intentando minimizar subviraje. Sientes su asistencia, mas con este motor que desborda par, llegando ciertas interferencias sobre una dirección que guía y empuja a la vez a un tren delantero con un reparto inusual en BMW. Borremos las referencias de la casa, son ahora otro mundo. Mini habrá puesto de su parte pero se guarda ases para los Serie 1 que llegarán con esta misma plataforma. No es imprecisión, ni mucho menos falta de seguridad lo que le falta a este Active Tourer, con umbrales de control de estabilidad que atajan la más mínima situación de riesgo, sino mera "chispa". Sientes cierta pesadez y no mucha agilidad ante cambios de apoyo y dirección, tacto de coche algo voluminoso y entrado en kilos que luego, eso sí, no plantea la más mínima situación delicada aún cuando su amortiguación, sobre todo la de su eje posterior, parece extenderse en el rebote o recuperación más allá de lo debido.

También la propia altura techo y puesto de conducción implican una percepción mayor de inercias y balanceo..., que sobre un X3 no te restarían, sin embargo, un ápice de confianza. Pero como en muchos Serie 3 y 5, tal vez las opciones cambien el panorama: dirección variable, suspensión deportiva o adaptativa... Está por ver. La base en sí parece brillante.

Del motor dos litros poco se puede decir que no se haya dicho ya, salvo que el nuevo emplazamiento hace más amable el rearranque del Stop&Start, sin el cabeceo habitual de los "otros" BMW. Por elasticidad, empuje, tacto y consumo, no hay duda, al menos bajo tu pie derecho vas a seguir teniendo un nexo de unión con BMW.

Prueba: BMW 218d Active Tourer

En pocas palabras

Aceleración: No hay BMW en el que la respuesta y rendimiento de este dos litros no sea sorprendente. Hace muy rápido al Active Tourer. Dinámicamente, marca de la casa.

Cambio: Cierto sabor a Mini. Salvo el enclavamiento de primera, más preciso que el resto de manuales de la marca. Acertado escalonamiento para empujar y ahorrar.

Frenada: Más que correcta en espacio, sin la más mínima pérdida de trayectoria al hundir el pedal a fondo. Se dosifica bien el pedal pero, en frío, poca mordiente inicial.

Consumos. Mucho volumen por mover, mecánico y de carrocería. Más no se le puede pedir andando como anda este 218d. Arranque del S&S... Sin cabeceos.

Adelantamiento: La fuerza y elasticidad que tiene este motor te permitirá desentenderte del cambio aprovechando sus recursos a bajo régimen, pero sigue siendo un Diésel "infinito" cuando la urgencia exige tirar de vueltas.

Habitabilidad: Centímetros no le faltan, pero tal vez sí una vuelta de tuerca más en algunos aspectos para poder aprovechar bien lo que el Active Tourer podría ofrecerte.

Potencia y par: Nueva generación de centralitas protegidas por la marca que sólo te dejan analizar el rendimiento en el banco de rodillos hasta poco más allá de 2.500 rpm.

Sonoridad: Calidad y refinamiento que se nota, sobre todo de rodadura, pero el sonómetro se ha despachado con valores algo altos a partir de 120 km/h.

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