Audi RS3, concentrado de deportividad

El Audi RS3 aglutina mecánica para extasiarte por prestaciones y para tranquilizarte al exprimirlo. No obstante, tu estado tiene que ser de máxima concentración, porque en su ambiente todo pasa muy deprisa.
Lorenzo Alcocer. Fotos: AMS -
Audi RS3, concentrado de deportividad
Audi RS3, concentrado de deportividad

Al fin y al cabo es un RS, sinónimo de deportivo de pura raza, por mucho que se esconda bajo una discreta y relativamente funcional carrocería de A3 Sportback. De hecho, este último aspecto puede ser un activo más de los RS derivados de las berlinas de la marca... el serlo y parecerlo lo justo. Lo que importa es la mecánica y, en este sentido, su ingeniería certifica el enorme deportivo que es este nuevo RS3.

 

Para empezar, ahí delante sigue colocado transversalmente el idílico bloque de5 cilindros 2.5 TFSi en línea de Audi. Revisado, aligerado y potenciado, ahora rinde 367 CV (antes 340) y mejora algo los ya elevados y constantes valores de par. Solo por su fino y exclusivo tacto de giro y acústica de 5 cilindros este motor se justifica. Y por el valor añadido que al menos a mí me supone tener una mecánica "más pluricilíndrica".

Audi RS3 SportbackMotor

Pero no he podido obviar que su respuesta, aun siendo excepcional por sensaciones y efectividad, está a día de hoy al alcance de un más pequeño, ligero y corto bloque 2.0 de 4 cilindros, como el de su rival más directo, el Mercedes A 45 AMG (360 CV). Y, de hecho, el propio Grupo Volkswagen ya ha dejado caer que el próximo Golf R podría estrenar la última estratosférica evolución de su bloque de 4 cilindros 2.0 TSI... con 420 CV. Para entonces, si así lo entiende también Audi quizá tengamos que irnos despidiendo de este icono de la mecánica pero, mientras tanto, disfrutemos de lo que es el verdadero alma del RS3.

Me ha parecido que el 5 cilindros no tiene un arranque inmediato, que necesita girar más vueltas de cigüeñal para cobrar vida, o quizá fuera la unidad. Pero una vez late, te da la bienvenida con un bramido y un gorgoteo de escape con los "silenciosos" opcionales RS que te advierten de lo que te aguarda ahí dentro. Aun con 367 CV y el perfil que se le presupone, el 2.5 TFSi sería un lujo para una berlina de representación. Elástico, suave, progresivo y contundente, su empuje hasta 4.000 rpm te bastará para resolver muy rápido todos los conflictos del día a día.

Audi RS3 SportbackEs, a partir de ahí, cuando previo cambio de acústica su empuje se recrudece y te lleva a tocar si lo buscas las 7.000 rpm con unas sensaciones de velocidad y un "ruido" alucinantes. El cambio S Tronic de doble embrague es partícipe de todo esto, con cambios cósmicos en aceleración y reducción, forzando además rateos de escape que dejan una huella sonora como para querer pasar inadvertido. Si rebajas tensiones, el RS3 se adapta a su papel de ser un Sportbreak más. No es un coche brusco de motor, ni de bastidor. Su cambio S Tronic es suave en las transiciones y siendo muy firme de amortiguación, su chasis no es seco ni estresante de reacciones. Tiro de memoria, solo de memoria y diría que un A 45 AMG disimula menos su carácter.

Comportamiento

Es un rodillo pisando el asfalto. Lo sientes sólido, macizo, pero lo suficientemente bien amortiguado para rodar a diario con mejor confort del que te podrías esperar. A esto ya nos han acostumbrado los grandes deportivos de calidad. El RS3 cuenta con la ventaja que le dan sus sofisticados amortiguadores magnéticos -también opcionales-, más rápidos y precisos que los que varían su tarado alternando pasos de válvulas.

Con el mando Audi Drive Select puedes elegir punto de partida: confort, normal o sport (interactúan con dirección, acelerador, cambio y escape), pero su actuación continuamente se adapta a las condiciones. Y por motor las condiciones pueden ser siempre extremas. Por ello también la tracción quattro resulta clave cuando nunca te sientes desbordado ni bajo el uso más despiadado que hagas del RS3. La incapacidad para romper la adherencia de los neumáticos con la explosividad de su motor es su mejor argumento. Tienes toda la tracción y neutralidad a la salida de las curvas para exprimir sin compasión a su 5 cilindros rugiendo y rateando de escape, y no te puedes imaginar lo que significa esto.

Audi RS3 SportbackEn curvas medias y rápidas te basta la sensación de guiado sencillo y aplomo para afrontarlas como quieras. El juego central de la dirección resta agresividad en la entrada y con su batalla ya dispones de una muy buena estabilización de ambos ejes. Su carrocería está muy bien sujeta y recibes mucha seguridad. En curva lenta muy poco tienes que sacrificar. Su sistema Haldex prioriza el tren delantero, pero el trasero prácticamente está participando cuando empiezas a acelerar. No parece que el subviraje amague ni en las acciones más violentas por anticiparte al acelerar o retrasarte al girar. La dirección se vuelve más rápida a medida que giramos, pero es muy progresivo entrando.

Los Audi quattro dejaron ya de ser "poco rápidos" de chasis en secuencias de curvas. Y en el caso del RS3 con su particular sistema tipo Haldex, seguramente su atípica monta opcional asimétrica con neumáticos más anchos delante (255/30 R19) que detrás (235/35 R19) también tenga que decir mucho en esto. Lo mejor del RS3 es la naturalidad con que terminas viéndote a ti mismo circulando a ritmos frenéticos. En este sentido, creo que es una referencia. En nada es exigente, salvo por la velocidad que es capaz de alcanzar entre curva y curva. Es muy agradecido a anular la primera fase del control de estabilidad, cuando muchas veces percibes actuaciones algo intrusivas del ESP sin haber intuido peligro. Llevarlo "a pelo" con la misma intensidad con que te atreverías a hacerlo salvaguardado por ayudas electrónicas dice mucho de la capacidad innata del coche. Entre sus capacidades innatas también destaca la de frenar y detenerse. Su pedal de freno pronto te transmite la confianza de un tacto que te lleva a la deceleración con solo acariciarlo. No es brusco y sí enormemente eficaz, por potencia, distancias y resistencia a la fatiga como no es habitual encontrar en coches de calle.

Por todo esto, te sentirás algo más que un mero conductor. Su habitáculo de A3 sabe asumir su papel de RS. Te sientes identificado en un puesto de conducción donde volante, asiento, pedales y cambio están ahí donde quieres que estén. La presentación resulta espectacular en un coche que, además, te transmite una alta calidad de fabricación. No solo en lo deportivo, el RS3 cuenta con todo el equipamiento que podrías querer en materia de seguridad, entretenimiento o incluso confort. Tengo muy claro que primeramente y antes que nada este RS3 es un deportivo de élite, pero por su carrocería encontrarás buenas excusas para tener también un razonable compacto con otros fines, incluso "familiares". Es este doble papel lo que en gran medida hacen mágicos a los RS.

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