El filodendro, una de las plantas de interior más venenosas del mundo

Los jardines interiores nunca han sido más populares, sin embargo, dentro de éstos se ocultan algunas especies que son altamente tóxicas, como el philodendron o filodendro, cuyo mayor exponente es la conocida costilla de adán.

Elena Lozano

El filodendro es una de las plantas más habituales en los hogares. Foto: IStock.
El filodendro es una de las plantas más habituales en los hogares. Foto: IStock.

Las plantas de interior se han convertido en tendencia y es que no hay duda de que representan uno de los mejores recursos para añadir un toque fresco y natural a cualquier habitación.

Detrás de la apariencia colorida y especialmente bella de muchas de las plantas que decoran nuestro hogar, se esconden algunas de las especies más venenosas del mundo, de tal manera que pueden ser tóxicas para los animales, otras para los humanos y otras que, incluso, pueden afectarte con solo aproximarse a ellas. Y es que en muchos casos el simple contacto de algunos de sus componentes con el cuerpo humano puede generar desde irritaciones y reacciones alérgicas hasta problemas más importantes.

Así, al lado de crisantemos, aloe veras, potos o hiedras, suele aparecer el filodendro, una de las plantas más típicas de interior, bonita y fácil de cultivar. No obstante, cuenta con un gran inconveniente que a menudo se desconoce: su gran toxicidad.

Hoja de la planta tropical Philodendron Erubescens Red Emerald con hoja larga y tallo rojo, nativa de Colombia
Hoja de la planta tropical Philodendron Erubescens Red Emerald con hoja larga y tallo rojo, nativa de Colombia. Foto: IStock.

 Y es que esta planta contiene cristales de oxalato de calcio que resultan tóxicos tanto para personas como para animales. ¿Sus síntomas? Dermatitis, hinchazón en el tracto digestivo y en la boca en el caso de los humanos, pero en perros o gatos su efecto se agrava con espasmos, convulsiones y dolor.

Por ese motivo, se ha de tener especial cuidado con nuestras mascotas y evitar que se acerquen o interesen por ellas. Podrían morderlas o ingerirlas, y la situación podría pasar a ser una urgencia veterinaria.

Hay que tener especial cuidado con las mascotas.
Hay que tener especial cuidado con las mascotas. Foto: Istock.

Los cachorros están más expuestos a estos peligros que los perros adultos. Descubren el universo que les rodea mediante el hocico, y les encanta mordisquear o lamer todo lo que tienen de por medio.

En caso de intoxicación, se recomienda lavar la boca con un trozo de tela húmeda y fría y quitar cualquier sabia de la planta que se encuentre sobre la piel y los ojos

La Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU aconseja, en caso de intoxicación con filodendro en humanos, buscar asistencia médica inmediata, no provocar el vómito a la persona, a menos que así lo indique el centro de toxicología o un proveedor de atención médica.

También, recomienda lavar la boca con un trozo de tela húmeda y fría y quitar cualquier sabia de la planta que se encuentre sobre la piel y los ojos.

Tipos y características de los Filodendros

El Jardín Botánico de Nueva York afirma que hay cerca de 500 especies de Philodendron, unas plantas que son nativas de los trópicos de las Américas y el Caribe.

Uno de los filodendros más populares cultivados como planta de interior es la costilla de Adán, la hermana mayor, la más conocida y espectacular, de los cientos tipos que existen

Además, añade que tienen una gran variedad de formas de crecimiento, muchas son hemiepífitas, lo que significa que comienzan como semillas que brotan en los árboles en lo alto del dosel, obteniendo sus nutrientes del árbol en el que crecen. En esta etapa temprana. producen hojas juveniles muy pequeñas. Cuando son lo suficientemente grandes, crecen raíces aéreas hacia el suelo del bosque, obteniendo sus nutrientes del suelo. En esta fase adulta la misma planta producirá hojas mucho más grandes, casi irreconocibles como la misma especie.

La costilla de adán es un filodendro.
La costilla de adán es un filodendro. Foto: Istock.

Uno de los filodendros más populares cultivados como planta de interior es la costilla de Adán, la hermana mayor, la más conocida y espectacular, de los cientos tipos que existen. Estos enamorados de los árboles (su nombre viene de philo, que significa amor, y dendron, árbol) han dejado la umbría de los bosques tropicales para aclimatarse en el interior de las casas.

A medida que crecen, las hojas de la costilla de Adán (Philodendron pertusum o Monstera deliciosa) van recortándose, troquelándose y ganando belleza, pudiendo alcanzar un metro de largo. Y es que pocas plantas pueden competir con los filodendros en la belleza de las hojas.  Además, ejercen un beneficioso efecto purificador.

Llamadas también en otros países manos de gigante por el gran tamaño y la forma peculiar de sus hojas, son plantas acostumbradas a trepar, abrazándose a los grandes árboles de las selvas tropicales y subtropicales de América. De allí pasaron a los jardines de las regiones cálidas, de tal forma que es muy común encontrarlas en jardines y patios de Canarias y Andalucía. Sus largas raíces aéreas les permiten fijarse a los troncos (o sus sucedáneos) y los muros, de los que absorben la humedad. Aunque menos numerosas, hay también especies arbustivas.

Pocas plantas pueden competir con los filodendros en la belleza de las hojas. Ejercen, además, un beneficioso efecto purificador

Pocas plantas pueden competir con los filodendros en la belleza de las hojas. Ejercen, además, un beneficioso efecto purificador.

Otras de esta especie, son la Philodendron selloum o bipinnatifidum, con unas hojas con efecto de encaje y encrespamiento; el Philodendron laciniatum, más pequeñas; las acorazonadas del Philodendron scandens y el Philodendron oxycardium, que no superan los 10 centímetros y lucen en largas guías cuando se cultivan como plantas colgantes.

Un ejemplar de Filodendro Xanadu.
Un ejemplar de Filodendro. Existen multitud de variedades. Foto: IStock.

Todas ellas son especies de hojas verdes, más oscuras en el caso de la costilla, más claras en las demás. Pero también las hay coloreadas, como el Philodendron hastatum variegatum; cobrizas, como el Philodendro erubescens, y gris metalizado, como el Philodendro sodiroi.