¿Es posible el ataque de un tiburón en la costa española?

No hay verano en el no que aparezca alguna imagen de un tiburón en las playas junto a bañistas que crean cierta alarma social. ¿Realmente pueden estos escualos atacar en aguas españolas?

Vicente Alcaíde

Los tiburones suelen verse mucho en las costas españolas.
Los tiburones suelen verse mucho en las costas españolas.

Los tiburones, específicamente los tiburones blancos, saltaron a la fama con la película Tiburón, de Steven Spielberg, en el verano de 1975.  El film cuenta la historia de un gigantesco escualo que aterroriza una comunidad costera, y la imagen de la portada -las fauces de un enorme tiburón que sale de las aguas turbias- es suficiente para infundir temor en las mentes de los bañistas.

Aquella película trascurría en las playas imaginarias de Amity Island, en Estados Unidos, en cuyas costas, especialmente en la zona de Florida, se han registrado ataques de tiburones. No en vano, en las inmediaciones de la localidad de New Smyrna Beach viven alrededor de 40 especies.

Una de las escenas más escalofriantes de la pleícula Tiburon, de Steven Spielberg.
Una de las escenas más escalofriantes de la pleícula Tiburon, de Steven Spielberg.

Sin duda, un lugar imposible de pisar para aquellos que sufren de selacofobia, como se conocer a la fobia o pánico que sufren ciertas personas a los tiburones o escualos.

Todos los expertos apuntan que el riesgo de que un tiburón ataque a bañistas en una playa de España es extremadamente bajo

Sin embargo, en aguas españolas es bien distinto. Todos los expertos apuntan que el riesgo de que un tiburón ataque a bañistas en una playa de España es extremadamente bajo. Además, los escualos que habitan aquí no son especialmente agresivos y en nuestras costas no concurren las circunstancias para ello. De tal forma que los ataques de tiburones a las personas son muy poco frecuentes. Los datos confirman esta afirmación.

Ataques de tiburones en España

Así, en España, según la web especializada International Shark Attack Files, solo se tienen recogidos tres casos de ataques.

En Tarifa, se produjo el primero documentado. El 18 de marzo de 1986, un windsurfista fue mordido en el pie. Las graves heridas que le provocaron llevaron a los médicos a amputárselo.

Un pescador vasco que faenaba en el mar fue mordido en el brazo por un marrajo

Muchos años después, tuvo lugar el segundo ataque. En Las Arenas de Valencia, a unos 200 metros de la costa, un médico fue agredido por un tiburón. Gracias a sus conocimientos, se realizó así mismo su propio torniquete y logró sobrevivir, aunque poco después tuvieron que amputarle los dedos del pie.

El tercer ataque se originó en 2012 en el Golfo de Vizcaya. Un pescador vasco que faenaba en el mar fue mordido en el brazo por un marrajo. El incidente se produjo cuando éste lo pescaba, un caso que no es extraño.

En España, hay escasas probabilidades de ser atacado por un tiburón.
En España, hay escasas probabilidades de ser atacado por un tiburón. Foto: IStock.

En este sentido, es necesario apuntar que el último ataque mortal registrado en el Mediterráneo se produjo en Italia en 1989, cerca de Baratti, cuando un submarinista fue atacado por un tiburón blanco a 27 metros de profundidad.

En todo el mundo, la probabilidad de morir por el ataque de un tiburón es de 1 entre 3.700.000

Según explica Gabriel More, biólogo marino que forma parte del equipo de especialistas en tiburones de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y miembro de la Asociación Ondine, a la web El Tiempo, “en el Mediterráneo existen pocas especies agresivas, siendo la más peligrosa el tiburón blanco. Otras potencialmente peligrosas son el marrajo, la tintorera, algunas especies del género Carcharhinus o los tiburones martillo. Pero todas éstas son pelágicas, de aguas abiertas, y la probabilidad de encuentro con ellas es muy baja. Y más, actualmente, ya que sus poblaciones se han visto muy mermadas y la mayoría de ellas se encuentran amenazadas”, apunta. Además, en lo que respecta al marrajo y la tintorera, sus ataques suelen producirse por error.

Sobre la peligrosidad de estos escualos, varios expertos insisten en su escaso riesgo, y explican que, en todo el mundo, la probabilidad de morir por el ataque de un tiburón es de 1 entre 3.700.000.

Avistamientos de tiburones en España

Sin embargo, los avistamientos de tiburones suelen ser realmente frecuentes en las costas españolas en verano. En Galicia, por ejemplo, es muy común. Así, en abril de 2020, en pleno confinamiento, un tiburón peregrino sorprendía a los pescadores en la ría de Vigo. Unos meses antes, en agosto de 2019, los bañistas de la Praia de Patos encontraron en el agua algunas crías. Incluso se tuvieron que desalojar algunas playas por la llegada de tiburones marrajo, como es el caso de la de A Frouxeira, en A Coruña.

Es más, este verano, la aplicación Ocearch -una base de datos creada para ayudar a los científicos a recopilar información en los océanos de todo el mundo- sitúa a un tiburón azul que pesa 102 kg, de nombre Machaca, en plena Ría de Vigo.

Un tiburón como éste se ha detectado en la Ría de Vigo.
Un tiburón como éste se ha detectado en la Ría de Vigo. Foto: IStock.

Asimismo, en 2020, un tiburón peregrino, el segundo más grande del mundo, causó terror en la costa de Granada, en plena pandemia. El escualo estaba prácticamente en la superficie, a menos de 400 metros de la orilla, razón por la que se recomendó a los bañistas que no se aproximaran a la zona.

Fue la segunda vez durante ese año en la que se avistó a un tiburón de estas características en la zona. La primera fue en mayo, cuando se vio uno que medía unos cuatro metros, en el embarcadero de la playa de Calahonda, en Motril.

En algunas playas de Estados Unidos, se prohíbe el baño por peligro de tiburones en algunas playas.
En algunas playas de Estados Unidos, se prohíbe el baño por peligro de tiburones en algunas playas. Foto: IStock.

En 2018, por primera vez en más de 40 años, un gran tiburón blanco fue visto en aguas cercanas a la isla de Mallorca. Un equipo de científicos capturó imágenes de este animal de 5 metros de longitud cuando nadaba alrededor del archipiélago de Cabrera. Este avistamiento se convirtió en la primera constancia científica de la presencia del también llamado Carcharodon en aguas españolas en muchos años.