Qué es la ataraxia

Las personas con ataraxia se caracterizan por mantener siempre un estado de ánimo tranquilo, sereno e imperturbable. Sin embargo, detrás de ese escalofrío emocional y ausencia total de miedo, puede esconderse alguna alteración neurológica.

Elena Lozano

La ataraxia, lejos de ser un concepto inspirador, en realidad definiría un trastorno.
La ataraxia, lejos de ser un concepto inspirador, en realidad definiría un trastorno.

La palabra ataraxia nos traslada a la antigua Grecia y los estoicos: conseguir que nada te afecte, permanecer imperturbable ante la adversidad. Ese estado de ánimo con el que despojarnos de miedos, quitarnos angustias y huir de frustraciones y enfados parece, sin duda, un estado de ánimo idílico. ¿A quién no le gustaría avanzar en el viaje de la vida abrazando una serenidad psicológica tan elevada?

Sin embargo, esta realidad tendría poca salud o incluso lógica. El intrépido personaje Juan, de los hermanos Grimm, pasó buena parte de su vida tratando de conocer esa emoción que, al fin y al cabo, tanto define al ser humano: el miedo. No hay que olvidar que excluir una emoción, sea la que sea, puede tener graves consecuencias.

Dimensiones como la angustia, el desasosiego o la inquietud, aunque molestas y perturbadoras, cumplen su propósito indiscutible en la supervivencia

Es por ello que la ataraxia, lejos de ser un concepto inspirador, en realidad definiría un trastorno. Es más, en determinados casos se podría estar ante una alteración neurológica. Dimensiones como la angustia, el desasosiego o la inquietud, aunque molestas y perturbadoras, cumplen su propósito indiscutible en la supervivencia.

Definición de ataraxia

La filosofía griega definía la ataraxia como imperturbabilidad. Para figuras como Demócrito o Heráclito, esta voluntad de reducir la inclinación a la pasión y mostrar un comportamiento sereno y contenido, impermeable a las emociones y los instintos, era sinónimo de elevación, de nobleza de espíritu.

Las personas que sufren ataraxia no pueden sentir emociones, como la angustia o el desasosiego.
Las personas que sufren ataraxia no pueden sentir emociones, como la angustia o el desasosiego. Foto: IStock.

Esta visión del comportamiento y la actitud fue desarrollada por los epicúreos, los estoicos y los escépticos. Así, diversos estudios indican que los epicúreos consideraban la ataraxia como sinónimo de bienestar mental, al “arrancar” nuestros miedos de la mente.

En cuanto a sus síntomas, en principio es importante señalar que la ataraxia no aparece como tal en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). Sin embargo, puede ser un síntoma de, como hemos señalado, un problema neurológico. Hay alteraciones en varias regiones del cerebro que se correlacionan con esta realidad y sus síntomas.

Está siempre en un estado de aplanamiento afectivo, en el que no muestra ni altibajos, ni alegrías, ni miedos, ni comportamientos de ilusión ni manifestaciones de preocupación…

Una persona con ataraxia tiene un comportamiento pasivo. Es decir, muestra incapacidad para reaccionar a los estímulos ambientales.

También puede no manifestar cambios en su estado de ánimo. Está siempre en un estado de aplanamiento afectivo, en el que no muestra ni altibajos, ni alegrías, ni miedos, ni comportamientos de ilusión ni manifestaciones de preocupación…

Asimismo, no muestran frustraciones, es decir, hechos como cometer errores o no poder cumplir sus objetivos, por ejemplo, lo viven con calma y casi con indiferencia.

Por otro lado, no suelen experimentan ninguna responsabilidad por sus actos cometidos y es común que no respeten los límites, que no vean los riesgos de sus conductas y que tiendan a conductas de este tipo.

El origen de la ataraxia

La ataraxia clínica o médica constituye el extremo de la ataraxia filosófica. Es decir, uno puede mantener un carácter tranquilo y sosegado ante el futuro de la vida. Sin embargo, como ser humano, se espera -y se recomienda- que experimentes la alegría, el sentimiento de culpa, el miedo, la angustia, la efusión del amor y, de vez en cuando, hasta el desasosiego de la tristeza.

Se espera que el ser humano experimente ciertas emociones.
Alguien con ataraxia clínica muestra una clara pasividad desadaptativa. Foto: IStock.

Todo esto permite al ser humano adaptarse a los imprevistos de la vida, brindándole valiosas herramientas de aprendizaje. Ahora bien, alguien con ataraxia clínica muestra una clara pasividad desadaptativa. Esta condición define a las personas que son incapaces de reaccionar ante su entorno, tanto social, laboral y emocional.

Cuál es el origen de este problema

Hay múltiples desencadenantes que explicarían la ataraxia. Los más habituales son los golpes traumáticos en la zona frontal del cerebro, así como los accidentes cerebrovasculares.

Se sabe que la enfermedad de Urbach-Wiethe, por ejemplo, tiene como principal manifestación la ausencia total de miedo. Esta condición surge como resultado de una lesión o atrofia de la amígdala cerebral

También es importante hablar de otro origen. Se sabe que la enfermedad de Urbach-Wiethe, por ejemplo, tiene como principal manifestación la ausencia total de miedo. Esta condición surge como resultado de una lesión o atrofia de la amígdala cerebral. Esta región es la que regula parte de nuestras emociones, siendo el miedo y la sensación de alerta las más comunes. De esta forma, cuando tenemos un peligro ante nosotros, es ésta la que envía inmediatamente la información a la corteza cerebral.

Posteriormente, esta área aplicará un filtro cognitivo para evaluar objetivamente el riesgo real. Sin embargo, la persona con ataraxia no podrá realizar ninguno de estos procesos. Así, es muy probable que el intrépido Juan sin Miedo, de los hermanos Grimm, en realidad sufriera alguna alteración en su amígdala cerebral.