Cinco señales de nuestra piel y cabello que advierten de estrés

El estrés no solo se nota a nivel psicológico y emocional, sino que también se refleja en el cuerpo y, en especial, en la piel y el cabello. Esto se debe a que ésta y el sistema nervioso están interrelacionados, de hecho, ambos provienen de la misma capa embrionaria. Por ello, facilitamos las principales señales que envía la piel para avisar de unos altos niveles de estrés.

El estrés repercute en la salud de nuestra piel y cabello. Foto: IStock. Autor: Chameleonseye
El estrés repercute en la salud de nuestra piel y cabello. Foto: IStock. Autor: Chameleonseye

El estrés ha sido el compañero no deseado de muchas personas durante esta pandemia. Los cambios que han traído el coronavirus y sus medidas a nuestro día a día han pasado factura a muchos españoles. Las dudas sobre el futuro y las preocupaciones por nuestra salud y la de los nuestros han afectado a la salud psicológica, pero también a la física.

De esta forma, el miedo al contagio y el confinamiento han hecho que nueve de cada diez españoles estuvieran estresados en algún momento en 2020 y tres de cada diez lo estaban de forma habitual.

Nueve de cada diez españoles estuvieron estresados en algún momento en 2020

Según la firma de cosmética Nivea, el estrés no solo se nota a nivel psicológico y emocional, sino que también se refleja en la piel y el cabello. Cuando hay estados de ansiedad o sentimientos de agobio, el cuerpo produce ciertas hormonas, como el cortisol, que afectan directamente al estado de las células cutáneas.

Por ello, mostramos las principales señales que envía la piel y el cabello para avisar de unos altos niveles de estrés:

Principales señales de altos niveles de estrés

1. Aparición de problemas de la piel

El estrés daña directamente la piel, ya que produce desajustes hormonales y hace que se debilite nuestro sistema inmunitario, provocando problemas cutáneos. En momentos de ansiedad, el cuerpo produce más adrenalina y cortisol, que en exceso causa rojeces, dermatitis, urticarias y sequedad. Además, una persona estresada tiende a tocarse más la cara y eso puede producir irritaciones, heridas e infecciones. Al debilitarse nuestro sistema inmunitario, también pueden aparecer herpes, calenturas, dermatitis, psoriasis y otro tipo de infecciones.

2. Aparición de granitos o acné

Las alteraciones hormonales hacen que nuestra producción de grasa en la piel se descontrole, y empecemos a segregar una mayor cantidad de sebo, que acaba bloqueando los poros y facilita que se produzcan infecciones, que causan inflamación y pequeños granitos o acné.

Un hombre se mira al espejo ante la aparición de acné. Foto: IStock. Autor: Yacobchu.k
Los desajustes hormonales pueden causar inflamación en la piel y acné

3. Piel apagada, fatigada y sin luminosidad

El estrés motiva la acción de los radicales libres, las moléculas causantes del envejecimiento. Éstas siempre están presentes en nuestro cuerpo, ya que se generan incluso con la respiración o la luz solar. Sin embargo, cuando hay un exceso de ellas, la piel se desequilibra y envejece de forma prematura, lo que se traduce en arrugas, flacidez, tono apagado o falta de elasticidad. Además, ésta se vuelve más vulnerable a factores ambientales nocivos, como la radiación UV o la contaminación.

4. Deshidratación

Cuando hay estados de ansiedad, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, lo que dificulta que el agua y otros nutrientes lleguen a la piel para mantenerla joven, sana y jugosa. Es una de las primeras muestras del envejecimiento prematuro.

5. Caída del cabello

El cabello tiene su propio ciclo vital. Cuando éste llega a su fin, el pelo se cae. Sin embargo, las alarmas saltan si se cae mucho al mismo tiempo. Las situaciones estresantes aceleran el ciclo de vida del cabello y hacen que se caiga antes de lo previsto.

Una mujer preocupada por la caída de su cabello, debido al estrés. Foto: IStock. Autor: andriano_cz
Uno de los síntoma del estrés es una caída abundante del cabello.

Consejos para combatir el estrés

Como se ha visto, el estrés es una respuesta natural ante una situación de incertidumbre, desconocida o complicada. Sin embargo, se transforma en un problema cuando se convierte en algo habitual en nuestra vida diaria. Por ello, si detectamos algunas de las señales físicas del estrés, lo más importante es actuar rápido. Para ello, la marca de dermocosmética proponen poner en práctica estos consejos:

Hacer ejercicio con regularidad

La actividad física ayuda a liberar la energía y la tensión emocional acumulada y a destensar los músculos. Y contribuye muy positivamente a la respiración, ya que aporta oxígeno a nuestro organismo. Los ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminar, bailar, nadar o montar en bicicleta son muy buenas opciones. Con 30-60 minutos al día entre tres y cinco veces a la semana resultará suficiente.

Realizar actividades relajantes

Dedicarse tiempo a uno mismo y a las personas que queremos es necesario para recordarnos qué es lo que importa de verdad

Desde una ducha reconfortante o un baño de burbujas hasta ejercicios de respiración o relajación muscular, meditación o un momento de lectura. Cada persona es diferente y no a todo el mundo le relajan las mismas actividades; pero, en general, dedicarse tiempo a uno mismo y a las personas que queremos es necesario para recordarnos qué es lo que importa de verdad.

Salir al aire libre para recibir la vitamina D del sol

La piel produce esta vitamina cuando está en contacto directo con la luz solar. Estudios recientes han demostrado que una falta de vitamina D está relacionada directamente con el estado de ánimo. También influye en enfermedades cutáneas como el acné, la rosácea, la psoriasis o la dermatitis.

Abrazarse más

La oxitocina, también conocida como la hormona de la felicidad, posee numerosos beneficios para nuestra salud. El último estudio científico de NIVEA confirmó que, sin oxitocina, las células cutáneas tienen más indicios de estrés. Pero además de esto, reveló que esta hormona tiene efectos positivos sobre la piel sensible, ya que reduce su irritación e inflamación, e incluso hay ya evidencia sobre su incidencia en el proceso de envejecimiento cutáneo.

Una pareja se abraza. Hacerlo es muy aconsejable para luchar contra el estrés. Foto: IStock. Autor: OJO_Images
Una pareja se abraza. Abrazarse es muy aconsejable para luchar contra el estrés.

Las caricias, los abrazos y el contacto físico con nuestros seres queridos están relacionados con un aumento del nivel de oxitocina en la sangre, porque sus receptores están presentes en las células de la piel de forma completamente funcional. En consecuencia, eso sugiere que se libera a través del tacto.

Es importante mencionar que, aunque las medidas de seguridad frente al coronavirus aún no permiten recuperar todos los abrazos y los besos que se quedaron pendientes, hay que ser conscientes de la importancia que tienen en nuestra salud y aprovechar cada momento con aquellas personas con las que sí podamos estrechar nuestro contacto físico.

Dormir lo necesario

La edad determina en gran medida cuántas horas debemos dormir al día. Los adultos deberían descansar entre 7 y 9 horas e intentar que no sean menos de 6. No cenar tarde o tomar cafeína poco antes de la hora de acostarse, mantener un horario fijo de sueño y dormir en una habitación con buenas condiciones (temperatura, ruido y luz apropiadas) ayudarán a conseguir un sueño reparador y saludable.

Llevar una dieta equilibrada

Eliminar el alcohol y el tabaco es el primer paso, así como reducir la ingesta de cafeína. Una alimentación saludable, rica en frutas y verduras, es imprescindible para tener cuerpo y mente sanos.

Un grupo de amigos disfruta de una alimentación saludable. Foto: IStock. Autor: Xsandra
Un grupo de amigos disfruta de una alimentación saludable.

Mantener una buena hidratación

La deshidratación favorece la circulación del cortisol, la hormona encargada de mantener el cuerpo en tensión. Tener una botella de agua cerca ayudará a la concentración y a rebajar la sensación de cansancio, tristeza y fatiga.

Asimismo, la piel es una de las vías por las que más hidratación se pierde, junto con la respiración. Mantenerla en un buen nivel de hidratación ayudará a conservarlo en el resto del cuerpo. Para ello, es suficiente con seguir una buena rutina de cuidados, tanto a nivel facial (limpieza, tónico, sérum y crema) como corporal (por ejemplo, después de la ducha).

Si persiste, acudir a un profesional

Estar constantemente estresado no es saludable y no debemos tomarlo como algo normal. Si el sentimiento de agobio perturba la vida diaria (por ejemplo, si nos impide hacer bien nuestro trabajo o relacionarnos con nuestra familia y amigos) o si dura un tiempo prolongado, lo mejor es tomar medidas o acudir a un especialista. Es importante ponerle remedio para que no perjudique gravemente la salud a largo plazo.

Fuente: Nivea.