Volkswagen CrossGolf: contacto exclusivo en México

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89) Fotos: Carlos Quevedo

 

No es ningún secreto que el comprador mexicano no valora las guayines o, usando un término un poco más global, a los Station Wagon, eso con todo y que dan una combinación difícil de igualar entre practicidad interior y comportamiento dinámico, pues ofrecen igual o mejor espacio que muchas SUVs de tanto éxito, pero sin las desventajas de un centro de gravedad más alto o un peso mayor.

 

Tal vez apuntando a aquellos que quieren una camioneta o algo que se le parezca, este CrossGolf se diferencia de su competidor en casa, el SEAT Leon ST, por integrar un aspecto más rudo por medio de protecciones plásticas en los bajos de la carrocería y hasta en una gama de colores menos conservadora que en otros Golf, lo que se queda en eso, una decoración pues la altura de la suspensión cambia en casi nada (+1 mm) y la tracción sigue siendo delantera... y si se ponen a ver, la mayoría de las SUVs que ruedan por ahí también son FWD.

 

 

Y es que salvo el “disfraz” de camioneta, el Golf sigue siendo todo un homenaje a la racionalidad, aunque con alguna sorpresa. A bordo se mantiene el conocido y sólido nivel de acabados, evidente desde nimiedades como el ruido y la sensación de las puertas al cerrarse. Eso sí, la imitación piel no niega su origen sintético y nos remite al Jetta, luciendo muy básica. 

 

Por espacio, el despeje al techo atrás da cabida a ocupantes más altos que el promedio local, mientras la enorme cajuela de más de 600 litros ofrece soluciones como una cortinilla muy fácil de usar y doble fondo. Y hay que ser enfáticos: 600 litros es un volumen propio de crossovers que pueden ser hasta 50 centímetros más largas... este Golf apenas supera los 4.5 metros así que en términos de maniobrabilidad sigue siendo una opción sensata en el uso urbano, más con su excelente visibilidad.

 

Por manejo, el refinamiento es la clave como en otros Golf. Destaca una marcha suave pero comunicativa del estado del camino, sólida y poco ruidosa ante los hoyos. La muy precisa dirección aísla casi todo tipo de vibración, mientras el freno tiene el típico tacto no tan inmediato al actuar sobre el pedal, como en otros Volkswagen.

 

 

Esa conducción fácil pero sin tanta retroalimentación casi que se contradice con un conjunto motor-caja efectivo y sobrecapacitado si hablamos de un Station Wagon de uso familiar. El 1.4 turbocargado de 150 caballos tiene la esperable demora (lag) de los impulsores de su tipo al arrancar, pero poco antes de las 2,000 vueltas comienza a manifestarse una respuesta constante, divertida y que sorprenderá a más de un desprevenido, con un torque capaz de hacer funcionar del control de tracción así sea en piso seco y una caja de acción rápida, si bien no tan suave en maniobras de baja velocidad. Nada fuera de lo ya conocido en las DSG de siete velocidades.

 

Al final, la aceleración y recuperación es mejor que el promedio de lo que nos rodea y mucho más que suficiente para un viaje en carretera con nuestros seres más queridos.

 

En nuestra edición 256 tendremos la prueba, además de la fecha de lanzamiento y precios.

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