Volkswagen cerraría la fábrica de cristal

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Por José Virgilio Ordaz.

 

Concebida en plena época de dominio de Ferdinand Piëch, la Gläserne Manufaktur (Fábrica de Cristal) no ha estado exenta de polémica desde su concepción, cuando los vecinos de la ciudad de Dresde juntaron 17,600 firmas para evitar su construcción.

 

En la planta se arma actualmente el portaestandarte de Volkswagen, el Phaeton; y aunque por poco tiempo se armó su hermano el Bentley Continental Flying Spur (hasta 2006), con una nómina de 500 empleados y una producción de ocho autos por semana, el sitio no resulta particularmente rentable, por lo que no es extraño que el nuevo CEO del conglomerado, Matthias Müller, haya propuesto el cierre de la factoría, lo que si bien saneará las finanzas de un consorcio urgido de liquidez ante la andanada de multas que se le vienen encima por el fraude del Dieselgate, requiere del apoyo de dos terceras partes del Consejo de Supervisión, por lo que no será una negociación sencilla.

 

 

Si bien su renovación se ha visto retrasada con el fin de reducir costos y desarrollar una variante eléctrica para competir con el Tesla Model S; las buenas noticias son que el Phaeton no dejaría de fabricarse, trasladando su exigua producción a alguna otra planta del consorcio, además que al menos la mitad de los trabajadores conservaría su plaza, siendo movidos a otros sitios. Entre las reducciones de costos que ha propuesto Müller se encuentra el aplazamiento indefinido de la construcción de un nuevo centro de diseño, para el cual se habían destinado inicialmente 100 millones de Euros; esta medida pudo desencadenar la renuncia de Walter de Silva.

 

Las malas noticias para el fabricante son que, luego que la EPA señalara inconsistencias en los motores V6 TDI y Volkswagen los retirara del mercado voluntariamente, la empresa alemana ha terminado por aceptar que al menos 85 mil autos con ese motor también usarían un software fraudulento; los afectados son modelos 2009 a 2016 de Audi (A6, A7, A8, Q5 y ​​Q7), Porsche (Cayenne, Macan y Panamera) y Volkswagen (Touareg).

 

 

El software detectado en estas mecánicas tendría ciertas diferencias contra el usado en motores de cuatro cilindros, aunque no se especifican de manera concreta. Volkswagen ha enviado ya la propuesta para solucionar los “problemas” de sus motores a la Autoridad Federal de Transportes Alemana; en la mayoría de los casos bastará con una actualización de software, aunque algunos modelos, como el 1.6 TDI, requerirán de reemplazo de inyectores y un nuevo catalizador más grande.

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