Volkswagen Caddy: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio (@gilsamperio)   Fotos: Gaby Luque

 

Renovada a inicios del 2016, Volkswagen de México arriesga con la variante de pasajeros de una Caddy ya conocida pero no tan popular como otras opciones de transporte grupal como Peugeot Partner o Renault Kangoo.

 

En esta cuarta generación, la plataforma resulta más amplia y pulida, cualidades que seguramente influyeron en la decisión de los ejecutivos de la filial azteca de VW para su incorporación al portafolio de vehículos comerciales en México. Una situación curiosa, ya apreciada en su momento con la resistente pick-up Amarok, que puede complicar a los menos entendidos en el tema de compra de coches nuevos por Internet.

 

 

Su cuadratura evidencia su origen laboral a pesar de que el primer volumen remite de inmediato a las líneas maestras apreciadas en los coches más jóvenes de la casa alemana. Obviamente, el costado es más ancho y práctico que el de una SUV convencional. Las puertas corredizas confirman un carácter más simple, aunque una de las virtudes de la mayor longitud del vehículo es la posibilidad de una tercera fila, sin que ello merme el volumen de carga. Por cierto, para acceder a esta zona el enorme portón resulta perfecto para los que gustan de cargar mucho. Su estética trasera cumple la estampa funcional de origen.

 

 

Por dentro repite el diseño adusto de la firma, con materiales de buena calidad y una disposición lógica, funcional, nada sorprendente. La ubicación de la cúpula, así como los sistemas de comodidad –aire acondicionado– y entretenimiento –pantalla táctil al centro–, son los acostumbrados en VW. Una de las primeras ventajas del techo alto es la posibilidad de repisas sobre nuestras cabezas, perfectas para acomodar objetos ligeros. Los portamapas son anchos; cabe sin problemas una botella de agua de un litro. Un sobresaliente de los portaobjetos, que abundan en toda la cabina, es la charola frontal ubicada sobre el tablero, donde existe una toma de corriente, ideal para los teléfonos inteligentes u otros dispositivos de insaciable demanda de energía eléctrica.

 

 

Todos los asientos observan un buen soporte para distancias largas, con la ventaja añadida en la segunda y tercera fila de su posibilidad tanto de abatimiento como para el desmontaje por completo; una virtud muy agradecida de su origen laboral. En esta circunstancia, la Caddy retoma esa capacidad de carga extra muy necesaria para negocios pequeños, o actividades recreativas o constructivas.

 

Gracias a la modernidad, esta Caddy dispone un buen nivel de seguridad pasiva y activa: cuatro bolsas de aire (frontales y laterales), control de estabilidad (ESC) y los imprescindibles frenos ABS.

 

 

Su tren motor también resulta conocido: el cuatro cilindros de 1.6 l atmosférico de 110 HP, cuya energía la digiere una transmisión manual de cinco escalones. Una potencia relativamente baja ya que en pendientes hacia arriba o bajo condiciones de carga máxima, la Caddy sufre. Eso sí, el brío de su torque ayuda en condiciones menos castigadas y la correcta escalonada de las relaciones facilita mantener al 1.6 l sobre las 3,000 rpm; el mejor momento, poco antes de las 4,000 vueltas. A cambio, logra rendimientos de combustible muy buenos, en la vecindad de los 20 km/l si rodamos a ritmos sobre los 100 a 110 km/h.

 

Dados sus esquemas de suspensión, la conducción apunta hacia tranquila pues el segundo eje –rígido– y la considerable altura no facilitan las cosas en zonas muy sinuosas merced a un notorio balanceo. Afortunadamente, posee suficiente agilidad para el conductor promedio y las asistencias otorgan confianza para solventar cualquier imprevisto menor. De hecho, los frenos presumen distancias cercanas a los 40 metros desde los 100 km/h. Excelente.

 

Por una etiqueta de 325,000 pesos, no puede hablarse de una camioneta barata. A cambio, su versatilidad y posibilidad viajera la convierten en una opción muy atractiva a ojos ahorrativos, o automovilistas que deseen un vehículo apto para emergencias de carga o  volúmenes extraordinarios que en una SUV normal no tendrían cabida.

 

Si bien no destaca en el plano dinámico, sus cualidades ruteras en combinación con la flexibilidad de carga vuelven la etiqueta en una oferta tentadora, siempre que no ganen los impulsos de una presentación mayormente lujosa. Es una Van pensada para consumidores pragmáticos y ahorrativos. Para esos clientes, la Caddy de pasajeros sí representa una opción muy válida.

 

 

Unidad probada

325,000 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Espacio interior

-      Capacidad de carga

-      Versatilidad de uso

 

NOS GUSTARÍA

-      Motor más potente

-      Una caja de seis velocidades

-      Bolsas de aire de cortina

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.6 l

Potencia máxima: 110 HP a 5,800 rpm

Par máximo: 156 Nm a 3,800 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Manual, cinco velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 487 x 179 x 186 cm

Distancia entre ejes: 300 cm

Carga: 590 kg

Peso vacío: 1,570 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 21.34 s

Rebase 80 a 120 km/h: 19.35 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 39.3 m

Consumo medio: 12.2 km/l

 

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