Toyota patenta motor de compresión variable

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Hace poco más de un año Infiniti, la filial de lujo de Nissan, patentaba su propio motor de combustión variable. Si bien la idea no es nueva (data de 1920), nunca se había podido llevar a las calles de manera masiva, aunque la firma premium será la primera en hacerlo, pero Toyota no se quiere quedar atrás.

 

En Infiniti, el principio es el de un mecanismo excéntrico que funciona con una serie de bieletas que ajustan el largo de la carrera de manera infinita en un rango determinado, usando una relación baja para momentos de alto rendimiento y una alta para mejorar el consumo, justo cuando el turbo está inactivo. Tanta es la confianza de la marca en este propulsor, que no sólo estará presente en la venidera QX50, sino que la siguiente generación del QX30 dejará de compartir plataforma con Daimler, pues la base germana no puede recibir esta mecánica.

 

 

Ahora, el desarrollo de Toyota, si bien se apoya en el principio básico de variar la carrera del pistón y por ende la relación de compresión, lo hace con un funcionamiento muy diferente, pues la relación se ajusta mediante dos pistones (insertos en el pistón maestro que corre en el cilindro) de accionamiento hidráulico. Una válvula controla cuál de los pistones se comprime, alterando la longitud de la biela, con lo que se obtiene una relación alta y una baja según sea el caso.

 

 

De acuerdo a Toyota, este desarrollo reducirá los costos de fabricación y ofrecerá mayor fiabilidad, además de la inherente reducción del consumo de combustible. Si bien la firma ha apostado hasta ahora por otras tecnologías como la hibridación, el ciclo Atkinson, inyección directa o refrigeración variable para hacer más eficientes sus motores, una combinación de un desarrollo más nunca cae mal (Infiniti combina su desarrollo con inducción forzada).

 

 

Lamentablemente, a diferencia de su par nipón, Toyota no pone nombre del modelo que estrenará esta tecnología ni fecha (como, además de Infiniti, también hizo Mazda con su impulsor de gasolina a compresión), aunque, pese a los vaticinios de algunos agoreros, con este tipo de desarrollos el motor de combustión interna parece tener la vida asegurada varias décadas más.

 

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