Tesla Model X P100D: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio (@gilsamperio)                    Fotos: Carlos Quevedo

 

 

El futuro siempre suena increíble pero también es muy costoso, elitista, imposible desde ópticas convencionales. Esa frase resumiría perfectamente lo que pretende Tesla con su ejemplar de orientación familiar envuelto en carrocería SUV, tan en boga hoy.

 

Quizá a primera instancia el Model X sólo parezca una elevación estructural del ancho sedán -porque utilizan la misma plataforma-, pero hay varias diferencias interesantes no sólo desde el apartado estético, sino también funcional.

 

 

Por ejemplo, en el ejemplar analizado no existe un techo metálico como tal; dominan las superficies superiores acristaladas, que disimulan bellamente los gruesos postes y soportes que dan cobijo a las puertas delanteras, y sobre todo las traseras.

 

 

Estas últimas requieren todo un párrafo aparte. Dado su mecanismo de apertura tipo alas de gaviota (Falcon Wings, alas de halcón según la casa), las segundas puertas van apoyadas en un robusto eje central, desde el cual unas bisagras motorizadas permiten su ascendente apertura. Lo interesante radica en que la esquina de la enorme puerta también es abisagrada respecto a la parte horizontal de la misma; ello para simplificar el cierre y acceso en lugares estrechos. Es una solución muy radical para lo apreciado en el segmento premium.

 

 

La trasera cierra con una caída grácil, muy en el tenor de lo exhibido en otras SUVs de corte caprichoso –léase BMW X6, MB GLC–, que gracias a la ausencia de un enorme diferencial, presume un buen espacio de carga. Incluso puede acomodar en opción un par de asientos para pasajeros más delgados, que no menudos.

 

La segunda fila resulta tan consentidora como la primera si hablamos de espacio y comodidad. De hecho, su acceso es más vistoso que adelante, en virtud de la singular apertura vertical de sus puertas robotizadas. Uno de los detalles más atractivos no es la regulación longitudinal electrificada de sus asientos, sino la disposición de una columna para soportar todo el sillón, un toque tan futurista que solo lo hemos visto en propuestas soñadoras de coches del mañana. Pero nunca en un vehículo que pretende ser de serie.

 

 

En cuanto a la primera fila, la postura al volante no es difícil aunque tampoco tan cómoda como esperaríamos, pues el asiento recoge bien nuestra humanidad pero se percibe algo plano. Ante la ausencia de un techo metálico, tenemos un parabrisas que nos rodea por completo, como en esos coches futuristas tan admirados en los Salones de autos. Un fino pero eficaz tinte en la parte superior de éste nos reduce la exposición solar. Muy bien para mercados donde el sol resulta escaso o de poca radiación. Para nuestra región, conviene usar crema solar o de plano un sombrero o similar, sin olvidarse de las imprescindibles gafas contra el sol. Porque a menos de que amemos el bronceado constante, el calor y la exposición al sol pueden terminar por cansarnos.

 

 

Como en su hermano, el Model X dispone de las mismas interfaces visuales: una pantalla bajo la cúpula que despliega la información del carro y el viaje en curso. Y la enorme táctil central desde la cual ajustamos casi todo lo referente a las comodidades, amenidades, navegación e incluso ciertas características de manejo del coche como el modo Ludicrous, que concede la máxima potencia de las baterías, ideal para acelerar espectacularmente (revisen la ficha para que sepan de lo que hablamos).

 

 

En virtud de una posición ligeramente más alta al volante, se posee un buen dominio de esta SUV posmodernista. Si bien al principio su anchura induce resquemor en los primeros kilómetros, después de un par de decenas acumuladas nos habituamos al tamaño y la singularidad de su uso.

 

Porque nuevamente la magia de la suspensión neumática crea una marcha relajada, cómoda, sin sobresaltos. Y la ausencia de vibraciones y ruidos transforma la experiencia viajera en placentera, flotante, indulgente a usuarios que prefieren el aislamiento de esa burbuja tecnológica llamada automóvil eléctrico que las sensaciones inmanentes de los conocidos ingenios endotérmicos.

 

 

Su conducción pareciera un salto hacia el futuro, porque no solamente son las sensaciones y extras que aporta este Model X, sino la obligación de mentalizarnos en el rubro de su procuración energética. Adiós a las gasolineras, hay que replantearse la búsqueda de tomas eléctricas, preferentemente las de alto voltaje para ganar tiempo. Toda una renovación del uso y costumbre del automóvil como lo conocíamos.

 

Tras nuestras pruebas duras, la data arrojada resulta impactante, máxime si consideramos su notable masa –casi 2,600 kg en báscula–, con aceleraciones dignas de vehículos de altos vuelos dinámicos. El arrancón nos hunde en el asiento con total sorpresa, una gran ventaja del propulsor eléctrico en virtud de su enorme par desde casi cero. Y pese a que la dirección no es tan fiel como nos gustaría, otorga muy buen control a altas velocidades. Eso sí, en este modo de máxima exigencia, las baterías tienden a sobrecalentarse, por lo cual no conviene castigar mucho al Model X en esta situación. En condiciones normales, nada ocurre con el almacén químico-eléctrico.

 

 

Si hablamos de zonas de montaña, esta SUV nos facilita mucho las cosas ya por el considerable par-motor y la inmediata solicitud del pedal de aceleración. Basta exceder un tercio de la carrera para ganar velocidad sin titubeos o dilaciones. Excelente comportamiento. Sólo su actitud acusa un subviraje evidente, ocasión de su gran masa total así como su estructura más robusta en la zona superior de la cabina.

 

Ello no obsta para reconocer que esta SUV posee cualidades viajeras atractivas a ojos sibaritas, si acaso acotadas por la especificidad de su provisión energética.

 

 

Por una etiqueta sobre los 3.3 millones de pesos, la Model X califica como un sueño futurista al alcance de pocos. También confirma que la posibilidad de movilidad electrificada de corte premium permanece inalcanzable a la mayoría clasemediera de este país.

 

Un gran capricho futurista, desde cualquier ángulo que se le quiera admirar: estético, funcional, de movilidad, uso y estatus. No es para cualquiera por las necesidades de alimentación, pero sin duda robará las miradas y despertará la curiosidad de cualquiera donde sea que se presente. Todo un espectáculo.

 

Unidad probada

 3,314,500 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Diseño futurista

-      Marcha cómoda

-      Desempeño dinámico

 

NOS GUSTARÍA

-      Mejor protección solar

-      Recarga más rápida

-      Precio más razonable

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo: Asíncrono AC (uno en cada eje)

Potencia conjunta: 680 HP (259 y 503 HP)

Par conjunto: 1,072 Nm (375+711 Nm)

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, una velocidad

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Peso vacío: 2,570 kg

Capacidad de batería: 100 kWh

Largo x ancho x alto: 503 x 207 x 167 cm

Distancia entre ejes: 296 cm

Cajuela: 187+357 litros (con tres filas de asientos)

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 11.89 s

Rebase 80 a 120 km/h: 2.24 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 36.5 m

Autonomía media: 475 km

 

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