Tata deja de producir el Nano

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Los encargados de la planificación urbana no dejan de insistir en que la solución a nuestros problemas de movilidad está en un transporte público eficiente –algo que existe en otros países-, mientras las ventas de autos se constriñen poco a poco en el primer mundo y las grandes marcas apuestan por el manejo autónomo y la movilidad compartida para sobrevivir en el mediano y largo plazo.

 

 

Sin embargo, el auto, como símbolo de propiedad, libertad y estatus sigue ocupando los sueños, realistas o no, de una gran parte de nuestra sociedad. En el aspecto racional, parecía tener sentido, un auto minúsculo pero con capacidad para cuatro ocupantes, un motor contenido pero capaz de mover el peso de 580 kg, equipamiento tan básico que quizá desearían echarle una segunda mirada a un Tsuru y, sobre todo, un bajo precio equivalente en el momento de su lanzamiento a 1,985 dólares (37,663 reevaluados pesos).

 

 

Así fue como la automotriz india Tata se avocó a la tarea de crear al Nano, de la raíz etimológica que se usa en “nanotecnología”, equivalente algo muy pequeño. El Nano originalmente no tenía portezuela trasera (se agregó en 2015), tenía un solo limpiaparabrisas, tres tuercas por rueda (de 12 pulgadas, contando neumático) y equipamiento suntuario como el retrovisor del lado del pasajero, vidrios eléctricos y el aire acondicionado eran opcionales.

 

 

La potencia era cortesía de un motor de dos cilindros y 624 centímetros cúbicos, con dos válvulas por cilindro, capaz de producir 38 HP y 51 Nm (38 lb-pie) a 3,000 rpm, la caja de cuatro velocidades enviaba la fuerza al eje posterior, como en muchos BMW, Mercedes-Benz, o en los Muscle Car americanos. El 0 a 60 km/h tomaba 30 segundos y la velocidad máxima era de 105 km/h. ¿Bolsas de aire? Probablemente nunca llegaría a una velocidad a la que fueran necesarias.

 

 

Sobra decir que fallaba en la parte de “estatus”, aunque Tata esperaba ventas anuales de 250,000 unidades, en su mejor momento llegó a 70,000, para decaer paulatinamente en sus 10 años de vida, pese a que el equipamiento de serie se incrementaba a la par del precio. En un mercado donde los autos de pasajeros subieron sus ventas un 38% y los de trabajo 42%, Tata apenas produjo una unidad del Nano en junio pasado, contra 275 en junio de 2017.

 

 

Aunque directivos de la marca ya señalan que el modelo no podrá sobrevivir tal cual más allá de 2019 y que están estudiando si es viable una inversión masiva para renovarlo, está claro que el modelo, aquí y ahora, está muerto. Su precio actual de 3,500 dólares (poco más de 66 mil pesos), tampoco lo hace muy tentador contra un vehículo usado.

 

 

En algún momento Tata manejó llevar el auto a Europa y Estados Unidos, pero las malas calificaciones en materia de seguridad los desalentaron. Las exportaciones a otros mercados de Asia son inexistentes desde hace meses. De haber llegado a México ¿Lo hubieran considerado?

 

https://www.youtube.com/watch?v=Gj2D3taMHBE

 

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