Suzuki Vitara 2016: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio          Fotos: Carlos Quevedo

 

 

El apelativo Grand no se ha perdido, pero Suzuki aprovecha la vigencia y difusión del nombre Vitara para resolver una apuesta: cómo participar en uno de los segmentos corte SUV más intensos del mercado global.

 

 

Y la respuesta no está basada únicamente en una plataforma exitosa y fresca en su ingeniería (hermana de la utilizada en la S-Cross), sino en la versatilidad que permite tanto la creación de una convencional tracción delantera hasta la posibilidad de una todoterreno ágil y competente, virtud de una tracción integral emergente denominada por la casa de la S como AllGrip.

 

 

A este esqueleto y piernas se suma una carrocería de aspecto cuadrado, racional, con aires genéticos evidentes tanto al frente –la enorme S al centro de una parrilla inconfundible de dos largueros cromados– como la branquia justo en el primer poste, todo acompañado en decoración cromática doble. Así es, la terminación bitono le da un toque menos formal, quizás inusual para lo acostumbrado en el segmento, pero sin duda coqueto e interesante a clientes jóvenes.

 

Por dentro, el vivo colorido repite en la zona media de todo el tablero, con acentos de diferentes tonos en las ventilas y el volante; no para automovilistas conservadores o afectos a los colores serios.

 

 

La cúpula luce un aire conocido, con grafías y pantalla al centro de los relojes preponderantes ya anticipadas. Lo que domina nuestra visión es la pantalla táctil en medio, que permite el ajuste de los esperados aspectos de infotenimiento así como un navegador GPS muy competente.

 

Si nos ubicamos en el sillón dominante, la visibilidad resulta muy buena, incluso hacia atrás en ocasión de unos espejos externos grandes, así como el apoyo de una cámara cuando engranamos la reversa. Los textiles usados en los asientos tienen buen aspecto –símiles de piel y gamuza– pero al igual que los plásticos que nos rodean por toda la cabina, acusan economía de fabricación al tacto. De hecho, varios paneles tanto de las puertas como del interior se aprecian rígidos, concebidos para durar pero con el riesgo de que generen esos molestos ruidos menores popularmente referidos como “grillos”.

 

 

Eso sí, la comodidad no tiene queja, pese a la ausencia de motorización eléctrica; cualquier posición se consigue mediante palancas, lo que ahorra peso, pero quizá le resta atractivo a gustos sibaritas.

 

Si bien los respaldos de la segunda fila pueden abatirse, no hay tanta ganancia en lo vertical, pues los cojines horizontales no se corren ni pliegan para ganar centímetros. Eso sí, la cajuela tiene suficiente anchura y hasta un sencillo doble fondo para almacenar objetos personales lejos de miradas lascivas por el objeto ajeno.

 

 

Su corazón es un tetracilíndrico de 1.6 litros y poco menos de 120 HP, cuya energía la administra una transmisión automática de funcionamiento tradicional de seis relaciones con tres posibilidades: Lodo (Mud/Snow), Auto y Sport. Lo desafortunado de la ecuación mecánica recae en una caja de escalonamiento muy abierto, al punto de que el salto entre la primera y segunda es demasiado para el escaso empuje del endotérmico. Así, las aceleraciones califican de un poco lentas, incluso en el modo Sport, que tiene a favor el argumento de que reacciona vía una ligera proactividad a las órdenes del acelerador. Pero en los otros dos el accionamiento apunta a lerdo, algo soso, sin chiste para los amantes de la conducción expedita. Una circunstancia que puede ser provechosa para una escapada al camino de terracería de nuestra preferencia. Ahí la Vitara luce muy bien, pese a su ligereza mecánica -no hay reductora- pues el bloqueo del diferencial central sumado a las asistencias electrónicas en descenso y arranque en pendiente, facilitan la aventura 4x4, siempre que no se busquen pasos muy complicados.

 

De regreso al asfalto, durante nuestras pruebas basta llegar a las 5,000 rpm en la cuarta velocidad para lograr la máxima posible de 160 km/h, acotada por el limitador electrónico. Las dos relaciones finales, solo para relajar músculo.

 

 

Su marcha puede describirse como satisfactoria, cómoda, con tendencia a seca en caso de rodar sobre caminos muy maltratados. Si a ello le sumamos una dirección no tan comunicativa y una tendencia de la geometría de la suspensión a subvirante moderado, tenemos un SUV que no puede cumplir las exigencias de un entusiasta. En cambio, sus maneras suaves y predecibles son la mejor opción para automovilistas precavidos, inclinados por la conducción relajada y colorida.

 

De hecho, su mejor ambiente en vías rápidas son los ritmos entre 100 y 120 km/h. Primero, porque esta Vitara observa rendimientos de combustible del orden de los 19 km/l –esa es la ventaja de este motor anémico–, y porque exigirle por encima de los 120 km/h demanda pisar el acelerador más allá de media carrera con mucha frecuencia, amén de que no se percibe tan a gusto como en los pasos antes mencionados. En ciudad, destaca por su colorido –llama la atención–, y su facilidad para escurrirse en vías estrechas, pues su menor masa –1,240 kg en báscula– le ayuda notoriamente en estas circunstancias. También su gasto de combustible en este entorno resulta atractivo, sobre los 13 km/l. Muy bueno.

 

 

Otro punto dinámico destacado son los frenos, con distancias desde 100 a 0 km/h en la vecindad de los 40 metros. Excelente.

 

En vista de su ajustado dinamismo, su ahorro de gasolina, su notable equipamiento y una estética nada discreta, su orientación es por clientes jóvenes, necesitados de un transporte familiar quizá convencional en el fondo, pero de formas atractivas, juveniles, frescas.

 

 

Por una etiqueta de casi 350 mil pesos, esta Vitara con posibilidades 4x4 puede fungir como la respuesta perfecta para automovilistas deseosos de una aventura ocasional sobre ruedas, en caminos no comunes, pero que  quieran un vehículo con todas las comodidades y no gaste mucho. Sin duda, habrá suficientes clientes con estas exigencias.

 

Unidad probada

349,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

 

 

NOS GUSTA

-      Estética llamativa

-      Nivel de equipamiento

-      Capacidad 4x4

 

NOS GUSTARÍA

-      Motor más potente

-      Caja más corta

-      Mejores materiales al interior

 

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.6 l

Potencia máxima: 115 hp a 6,000 rpm

Par máximo: 156 Nm a 4,400 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Integral conectable

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 417 x 177 x 161 cm

Distancia entre ejes: 250 cm

Cajuela: 375 litros

Tanque de combustible: 47 litros

Peso vacío: 1,240 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 19.85 s

Rebase 80 a 120 km/h: 12.99 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 38.7 m

Consumo medio: 15.2 km/l

 

 

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