Por Gilberto Samperio (@gilsamperio) Fotos: Carlos Quevedo
Si no está descompuesto, no lo arregles. Una frase que aplicaría sin problemas al más simpático hatchback de la casa Suzuki. En la anterior generación se apreciaba una sutil inspiración en el coche que relanzó a la firma británica creadora de los pequeños urbanos: el omnipresente Mini. Sin embargo, esta nueva carrocería resuelve de una manera más elegante y ligeramente rechoncha las atractivas formas que le dieran fama y éxito comercial, aunque sin perder ese aire “británico” todavía memorable.

Gracias a un frontal más decidido y limpio, existe una parrilla más grande, diferenciada en dos partes en la versión deportiva (turbocargada), denominada mercadológicamente BoosterJet. Los infaltables ojos de luz exhiben un aguzamiento que evoca a felinos de caza, aunque en un tamaño reducido respecto a los anteriores. El costado luce tan próximo a su predecesor, que tenemos que repasar la cintura y los pasos de rueda para comprender mejor el cambio fisonómico. Sólo las manijas traseras disimuladas con el vivo negro superior marcan distancia respecto a su antecesor. La trasera es la más divergente de su antepasado pues los ópticos en rojo son más cuadrados e igual de grandes.

El interior gana volumen merced al uso extensivo de aceros ultrarresistentes y un acertado diseño en cuanto a los terminados plásticos de la cabina (por cierto, más duros de lo que nos gustaría). No sorprende el diseño pues permanecen los relojes analógicos bajo la cúpula de aire retro; al centro figura la computadora de viaje monocolor. Salva el puente cromático la pantalla táctil al centro, con gráficos coloridos que confirman su tierna edad.

Para el caso de la versión BoosterJet, es decir, la turbocargada, los acentos en rojo como embellecedores declaran una pretensión deportiva. Bonito detalle…si nos gusta el rojo a pesar de que no haga juego con el color exterior (azul en nuestro caso), como sí ocurre en el otro Swift aquí analizado. Casi no existen mandos pues las perillas del aire acondicionado también acomodan botones y una discreta pantalla para sus modos y ajustes. Sencillez agradable.

Los asientos delanteros presumen un aspecto atractivo, con aire deportivo virtud de sus pétalos lumbares y vestiduras ad-hoc. Cumplen muy bien su función, ni tan firmes ni tan suaves, fieles a la filosofía japonesa de utilidad minimalista de buena calidad.

El nuevo Suzuki Swift dispone de dos motores: un L4 atmosférico de 1.2 l y 82 HP y un L3 turbocargado de 1.0 l y 110 HP. El primero cumple lo suficiente para una movilidad casi personal. Su escasa cilindrada no ayuda en caso de utilizar todos los asientos, aunque el bolsillo agradecerá su ahorro de combustible. En nuestro caso, la transmisión automática tipo CVT adolece de la necesaria habilidad para extraerle el mejor rango de par al anémico 1.2 l. No obstante, la afinación del chasís concede una conducción vivaz, alegre a ratos y no resulta aburrida, pese a la falta de empuje del cuatro cilindros.

La que puede enamorar a un entusiasta más sensato es la variante turbocargada. Si bien la cilindrada pudiera desestimar las esperanzas de una conducción realmente deportiva, el bajo peso del Swift –en báscula, por debajo de los 900 kg– aunado a una caja quizás antigua para lo acostumbrado hoy –cinco relaciones son cosa del pasado-, pero muy bien escalonada y precisa, ayuda a disfrutar esa conducción ágil, inmediata, divertida, que hará gozar sin apremios del gasto de combustible, porque su afinación en lo general apunta por el ahorro en todo momento aunque es tolerante con nuestros exabruptos adrenalínicos. Esa premisa explicaría la ausencia de un modo Sport, el cual sí existe –curiosamente– en la caja CVT del 1.2 l ya comentado.

No obstante, la conducción del BoosterJet en zonas de montaña o calles estrechas, con muchos “obstáculos” citadinos, resulta ágil, expedita, divertida. Si bien la marcha apunta a firme y filtra regularmente, su dirección califica como rápida y permite acometidas prontas, de muy buena precisión, siempre en la consideración de que surja un subviraje discreto ocasión del planteamiento típico en la suspensión. Respecto al turbocargado, el casi instantáneo empuje del tricilíndrico desde las 2,500 rpm, que conserva su vitalidad hasta las 5,500 vueltas, otorga una respuesta voluntariosa, inmediata, perfecta para superar rebases o pasos apurados, de esos que siempre sorprenden en el diario transigir de cualquier núcleo urbano de importancia.

Sin duda alguna, es uno de los subcompactos más divertidos del momento, sobre todo a ojos de amantes de la conducción ágil y entretenida.
A ello ayuda también un acomodo de pedales que facilitan el punta-tacón, sin olvidarse de la suavidad de los mandos, con un toque muy sedoso, sin puntos complicados. Colabora de manera colateral la memoria muscular, máxime cuando se ha manejado tanto tiempo una caja manual de igual recorrido. En verdad, las maniobras se vuelven muy intuitivas, fáciles y sin contrapuntos. Excelente.

Y lo mejor es que todavía observa un rendimiento de gasolina muy envidiable; en ciudad es posible ver cifras por arriba de los 15 km/l, siempre que el tránsito sea fluido y consistente. Porque en carretera, supera la línea de los 20 km/l con un poco de voluntad y esmero al volante.

Ambos coches poseen un nervio que gusta, a pesar de la menor contundencia del atmosférico, quizás empañada por la simplona caja CVT. Pero ambos representan una opción harto interesante para los que profesan devoción por conducir. Si el presupuesto y las necesidades de transportación lo conceden, el nuevo Suzuki Swift es una opción atractiva, tanto para la movilidad urbana como para viajes de mediana exigencia. Y para gozar la conducción en casi cualquier ambiente, la mejor recomendación es la variante turbocargada. Sin duda, un coche concebido para disfrutarse al volante, sin importar el destino pero sí el gasto de gasolina.
Suzuki Swift GLX CVT
Unidad probada
259,990 pesos (a fecha de la publicación)
NOS GUSTA
- Facilidad de conducción
- Nivel de equipamiento
- Asientos cómodos
NOS GUSTARÍA
- Más potencia
- Caja de engranes
- ESC de serie
Suzuki Swift Boosterjet TM
Unidad probada
264,990 pesos (a fecha de la publicación)
NOS GUSTA
- Contundencia del motor
- Ahorro de combustible
- Manejo intuitivo
NOS GUSTARÍA
- Transmisión de seis
- Un modo Sport
- Mayor diferencia estética
Resumen técnico
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GLX CVT |
Boosterjet TM |
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MOTOR |
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Tipo/cilindrada: |
L4, 1,197 cc |
L3, 998 cc, turbo |
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Potencia máxima: |
82 HP a 6,000 rpm |
110 HP a 5,500 rpm |
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Par máximo: |
112 Nm a 4,500 rpm |
170 Nm a 2,000 rpm |
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TRANSMISIÓN |
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Caja: |
Automática, |
Manual, |
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CVT |
cinco velocidades |
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Tracción: |
Delantera |
Delantera |
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DIMENSIONES |
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Largo x ancho x alto: |
384 x 173 x 149 cm |
384 x 173 x 149 cm |
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Distancia entre ejes: |
245 cm |
245 cm |
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Cajuela: |
265 litros |
265 litros |
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Peso vacío: |
920 kg |
850 kg |
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PRUEBAS AUTOMÓVIL(a 2,240 msnm) |
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0 a 400 metros: |
20.12 s |
17.42 s |
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Rebase 80 a 120 km/h |
12.30 s |
9.68 s |
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Frenado de 100 a 0 km/h: |
41.7 m |
39.5 m |
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Consumo medio: |
17.1 km/l |
19.6 km/l |







