Una de las 1,475 Dodge Shelby Dakota 1989 saldrá a subasta. Sólo se produjeron en colores blanco y rojo y fue el único modelo con motor V8 y propulsión trasera que Shelby desarrolló bajo el manto de Chrysler.
Por José Virgilio Ordaz.
Shelby American alcanzó notoriedad por su larga relación con
Ford, que engendró a los míticos
GT350 y
GT500. Por ello, cuando se habla de pick-ups de alto rendimiento con el sello de la marca fundada por
Carroll Shelby, quizá sea la
F-150 la que venga a sus mentes. Pero no siempre fue así. Cuando
Henry Ford II tuvo desavenencias con
Lee Iacocca, el ejecutivo partió hacia
Chrysler, llevando consigo el contacto con
Shelby.

Imagen: Mecum auctions
De Ford a Chrysler
Ahí,
Shelby aportó tanto su experiencia como piezas de alto rendimiento para derivados de los
Dodge Charger,
Daytona,
Shadow y
Spirit, para finalmente crear uno de los deportivos americanos más icónicos de los años 90: el
Dodge Viper. También se encargó de la modificación de algunas camionetas, como la
Dodge Durango o la
Dakota, que es la que nos ocupa en esta ocasión.

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Dodge Shelby Dakota 1989
Esta
Dodge Shelby Dakota data de 1989, único año en el que estuvo disponible. De hecho, luego de trabajar profusamente en los autos
K de Chrysler, la pick-up marcó el regreso de
Shelby a los
V8 de propulsión trasera. El especialista comenzó con una variante de cabina sencilla y cama corta, a la que extrajo el
V6 3.9 l 239 LA, cuyos
125 hp y 264 Nm (195 lb-pie) no eran precisamente un acelerador de pulso.

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La primera pick-up de alto rendimiento
En su lugar,
Shelby injertó un
V8 5.2 l 340 LA, con 175 hp y 370 Nm (270 lb-pie). Contra otros modelos con el mismo motor, la Dakota ofrecía
5 caballos adicionales, gracias al uso obligatorio de un ventilador eléctrico, dado el apretado espacio del vano motor. El 0 a 96 km/h tomaba
8.5 segundos. Para ponerlo en perspectiva, la
Ford Ranger más voluntariosa de aquellos años, con el
V6 4.0 l Cologne, ofrecía
160 hp y 305 Nm (225 lb-pie).

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La potencia se distribuía únicamente a las ruedas traseras, vía una transmisión automática
A500 de cuatro velocidades. Sólo se produjeron
1,475 unidades, 480 en color blanco y 995 en rojo, como la de la galería. Ambas llevaban franjas grises degradadas en los costados y el cofre, con la necesaria inscripción ‘
Shelby’, además de cantoneras y una barra de refuerzo sobre la cama, al color de la carrocería. El interior, con terciopelo, viene en rojo con detalles en gris.

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A subasta
Otros detalles incluyen un cuerpo de aceleración con inyección de combustible, diferencial de deslizamiento limitado y enfriador para la transmisión. Como muchos vehículos interesantes que les hemos compartido recién, esta
Dodge Shelby Dakota 1989 estará disponible a través de
Mecum Actions, en un evento programado para celebrarse en junio. Se encuentra en muy buen estado y nunca ha sido restaurada. Declara
9,416 km en el odómetro, no se especifica precio, pero un ejemplar blanco rozó los
40,000 dólares hace dos años.