SEAT León ST: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio Fotos: Carlos Quevedo/ Editado para Automóvil Online

 

Merced a esta ganancia de carrocería, el León ST incrementa su longitud hasta los 4.5 metros (4.2 León normal) y eleva su masa final en 45 kg. Quizás en el papel no parezca mucho, pero al ponderar sus ventajas, resultan más que acertados estos adicionados de centímetros y kilogramos.

 

Si bien en las primeras plazas no hay un cambio significativo de espacio, donde se agradecen las nuevas medidas es en la segunda fila y cajuela. Para empezar, los respaldos se abaten por completo y el piso del tercer volumen -con posibilidad de doble fondo-, se transforma en una superficie plana y ancha.

 

Entre las curiosidades figuran dos paneles desmontables que dejan sendos huecos tras las salpicaderas traseras; ideal para objetos pequeños y delicados.

 

Si miramos los acabados y materiales del habitáculo, tampoco nos sorprenderán niveles excelsos; poseen buena calidad, de tacto agradable y permanece en la misma línea de plásticos consistentes y resistentes antes que elegantes, lo ya apreciado en otros ejemplares SEAT.

 

En cuanto a la comodidad de los sillones, su acojinado apunta a firme, concebido para largas estadías al volante. Pueden parecer incómodos, pero después de tantas horas de manejo, se agradecen.

 

 

Corazón competente

 

A tono con las pretensiones ahorrativas y ecológicas de la casa, este León ST recurre al 1.4 l turbocargado TSI de 140 HP y 250 Nm (184 libras-pie) para su movilidad. La transmisión es una doble embrague (DSG) de reciente generación con siete escalones.

 

Este León ST no niega su carácter familiar cuando rodamos en vías maltratadas. La suspensión presume una amortiguación cómoda, con una transición sedosa que absorbe casi la totalidad de las diferencias del camino. Ello se traduce en una marcha suave, muy agradable, mas no aislada.

 

Dadas estas cualidades amables, en nuestra habitual zona de curvas el León ST acusa un discreto subviraje, fácil de corregir, mejor controlado mediante breves giros de muñeca; en caso de excedernos, el ESC lo redirige al cauce normal.

 

Durante nuestro circuito urbano aflora una de las penalizaciones de la baja cilindrada: el turbolag. Hay que pisar a fondo para que reaccione y no siempre ocurre el soplo para lograr un buen arrancón. Para evitar sorpresas, conviene usar la caja en modo Sport o Manual, sobre todo cuando se accede a vías rápidas o pasos urgentes.

 

Por casi 330 mil pesos a la fecha de publicación, se accede a una variante familiar atractiva en términos de conducción viajera y buena posibilidad de carga. Ello sumado al notable ahorro de carburante y el buen nivel de equipamiento hacen que SEAT posea una carta fuerte bajo su manga frente a las SUVs. Ahora falta ver qué tan buena recepción genera en el automovilista mexicano.

 

 

Unidad probada

323,100 pesos (a junio de 2015)

 

NOS GUSTA

Aspecto discreto

Espacio interior

Ahorro de combustible

 

NOS GUSTARíA

Motor más enérgico

Posibilidad de carga al techo

Variante manual

 

 

Resumen técnico

 

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.4 l, turbo

Potencia máxima: 140 hp a 6,000 rpm

Par máximo: 250 Nm de 1,500 a 3,500 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Manual robotizada, siete velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 453 x 181 x 145 cm

Distancia entre ejes: 263 cm

Cajuela: 587 litros

Tanque de combustible: 50 litros

Peso vacío: 1,275 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 17.47 s

Rebase 80 a 120 km/h: 6.88 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 38.2 m   

Consumo medio: 14.8 km/l

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