Salón de Los Ángeles 2016: Mazda CX-5 2018

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Al contemplar la actual Mazda CX-5, cuesta trabajo pensar cómo podría hacer la marca para mejorar su primer producto en recibir el celebrado diseño KODO; luego recordamos a la recién presentada CX-9 y las cosas comienzan a tomar sentido.

 

 

La base es la misma del modelo 2013, aunque parece que no hay panel exterior que no haya sido tocado. El mayor cambio se da al frente con una parrilla más afilada con un borde superior más prominente, además de faros más delgados y largos y tomas de aire más discretas que dejan una mayor área de lámina visible, algo que usualmente se trata de evitar en las SUV/Crossovers pero que en la Mazda no parece incomodar gracias a una ancha línea cóncava en la parte media.

 

 

En el perfil vemos una salpicadera frontal más remarcada y una línea de cromo debajo del área de cristales, mientras que los faldones y el captador de luz ahora son rectos, contra los anteriores con una curva pronunciada. Por detrás podrían jurar que no hay cambios, pero basta mirar con más detenimiento para reparar en las calaveras más delgadas, mientras que el panel en la parte superior del trapecio del portaplacas, donde se inserta el logotipo, ha desaparecido. La fascia también ha perdido plástico y las luces de freno ahora van horizontales.

 

 

El acabado de pintura Takamuri visto en la CX-9, que le da una apariencia líquida, especialmente con este nuevo tono Soul Red Cristal, también está presente. Las cotas no sufren mayores modificaciones, mientras que el interior también recibe inspiración de su hermana mayor con un nuevo volante y un tablero completamente rediseñado con formas más angulares en la cúpula y las salidas de aire, además de un acomodo en capas horizontales y una pantalla flotante para el sistema de infoentretenimiento.

 

 

Se espera que mecánicamente no haya modificaciones, conservando el motor 2.5 litros con 186 HP y 184 lb-pie de par y el 2.0 litros con 155 HP y 148 lb-pie, acoplados a un cambiador automático de seis relaciones. La mayor innovación es el sistema G-Vectoring Control que modifica la gestión de par al tomar las curvas a la hora de girar y enderezar el volante para realizar la maniobra con más comodidad. En otras latitudes se ofrecerán un 2.2 diésel.

 

 

Por lo demás, deberá conservarse todo lo buena de la CX-5, como su dinámica de manejo y su nivel de equipamiento y acabados, culpables de que la SUV compacta cope un 25% de las ventas globales del fabricante. Las ventas comenzarán en Japón en febrero de 2017, para continuar en el resto del globo a lo largo del año.

 

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