Por Marco Robles (@MarkiMarkand)
Ya fue campeón del mundo, ganador de las 24 Horas de Le Mans, dueño y piloto de un equipo en el Mundial de Resistencia (WEC), pero lo que realmente deseaba Ricardo González era brillar frente a su afición y hoy el mexicano logró la victoria en la categoría LMP2 en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Con ello González consiguió lo que no pudo hacer Pedro Rodríguez, ganar en la Ciudad de México una carrera de un campeonato mundial de la FIA y seguir aumentando el palmarés de una de las carreras más importantes de un piloto nacional en el mundo, poniendo su nombre junto al de Benito Guerra, como los dos únicos que han ganado una corona del mundial y la carrera de casa (Guerra lo hizo en 2013 en el Rally México).
“Estoy muy feliz de cómo ha ido la carrera en México, el primer lugar es un sueño hecho realidad y fue un podio realmente especial, estoy seguro que nunca más voy a ver de nuevo un podio tan especial como éste.
“Es muy especial para mí por todos los meses de trabajo y la pesión de ser el promotor de la carrera por primera vez, ahora todo se siente mucho mejor cuando acabó y obtuvimos este gran resultado, ver al público apoyándonos y celebrando al auto mexicano es algo que nunca voy a olvidar”, afirmó Ricardo González, dueño y piloto del equipo RGR Sport en la categoría LMP2 y promotor de las 6 Horas de México.
Fue justo antes de la mitad de la carrera que parecía que toda la emoción se iba a acabar cuando Ricardo peleaba por la primera posición con el auto del equipo G-Drive y en la curva 5, el prototipo naranja trató de rebasar por adentro al mexicano, quien no cedió y justo en el apex de la curva se tocaron y González terminó con un trompo, perdiendo 20 segundos y dos posiciones.
Así que la remontada estaba en manos de sus coequiperos Bruno Senna y Filipe Albuquerque, quienes poco a poco fueron recuperando, para entrar a los últimos 45 minutos de la carrera en el segundo puesto y a la caza del G-Drive, que antes de las 5:30 horas de carrera detrozó el disco de freno delantero derecho y se siguió de largo.
Las llamas que salieron del rin del auto elevaron la emoción del público, pues al final la suerte le devolvió al RGR Sport la primera posición, misma que se veía en peligro por el feroz ataque del Alpine que le perseguía, pero que en el resto de la acción no pudo acercarse a menos de tres segundos.
“Estoy muy muy cansado, a la mitad de mi segundo turno de manejo me quedé sin agua, poco después de haber dicho que sí a quedarme otra hora y media manejando.
“Busqué con todo la victoria, así que di todo de mi y al final fuimos muy afortunados, pero no existe un campeón sin surte, así que cuando todos comenzaron a tener problemas, sólo me aseguré de tener cuidado el resto de la carrera”, aseguró el portugués Filipe Albuquerque.







