Noruega planea puentes sumergidos

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Si alguna vez han tenido la oportunidad de contemplar un paisaje noruego, quizá hayan conocido lo que es un fiordo (imágenes 1 a 3): una depresión a través de la cual se cuela el mar en la masa continental y que, a diferencia de las bahías tan conocidas por estas latitudes más tropicales, tienden a ser alargadas y estrechas, además de delimitarse a zonas cercanas a los polos (arriba de la latitud 50 al norte y debajo de la latitud 40 al sur), pues son vestigios de glaciales que se han retirado o fundido.

 

 

Estos bellos remansos, que le dan a Noruega su característico perfil topográfico “agrietado” (imagen 4), son una complicación cuando de movilidad se trata. Por lo que los escandinavos, siempre prestos a buscar soluciones diferentes (incluso en cosas tan sencillas como tomar una curva a alta velocidad), lanzan una nueva propuesta para poder atravesar estos paisajes de la manera menos intrusiva posible.

 

 

Si bien la solución habitual sería construir un puente apuntalado al lecho que “corte” la zona, resulta que los fiordos tienen a ser bastante hondos, como una suerte de cañón (hasta más de 1,000 metros de profundidad), lo que nos dejaría con un muy alto puente, pero con una calzada muy corta, además que esta situación fue rechazada por la marina local, pues entorpecería la entrada de sus embarcaciones.

 

 

De ahí que la solución sean “puentes sumergidos flotantes” (resto de la galería), si bien parece que hay cierta contradicción en el concepto, la estructura estaría formada por tubos que van sumergidos a unos 30 metros de profundidad, pero conectados a pontones flotantes para mantenerse a una distancia constante del nivel del mar, como una suerte de túneles a través del agua. En las partes más cercanas a la ribera también se podrían fijar por medio de cables.

 

Inhabitat, la firma responsable del proyecto, acepta que al ser el primer sistema de este tipo, se enfrentan aún a complicadas pruebas de ingeniería antes de tener el visto bueno del gobierno, pues los puentes sumergidos deberán soportar el movimiento de las mareas, corrientes oceánicas, temporales, bajas temperaturas y un alto grado de salinidad.

 

 

Las autoridades noruegas se lo están tomando muy en serio, pues ya hay un presupuesto asignado para investigación de 25 mil millones de dólares (468 mil millones de pesos), de concretarse, el proyecto se hará realidad en 2035. La paciencia parece ser una virtud muy apreciada por los escandinavos.

 

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