Nissan Skyline 2020, presentación

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El sedán mediano de la marca para el mercado japonés recibe una actualización estética que lo acerca a su hermano deportivo, el GT-R. Por Edmundo Cano   El Nissan Skyline, que en Norteamérica se comercializa como Infiniti Q50, ha recibido un significativo facelift que le otorga ciertos elementos estilísticos de su ‘hermano mayor’, el GT-R. Aunque las proporciones generales son muy distintas, la forma de la parrilla es mucho más parecida a la del GT-R en lugar de la parrilla en V que Nissan ha estado usando en sus modelos más recientes. Las calaveras retoman los dos elementos redondos que fueron una tradición del Skyline durante décadas, y que también están presentes en el deportivo.     Más allá de la actualización estética, Nissan aprovechó la renovación del Skyline para incorporar ProPilot 2.0, la segunda generación de su sistema de asistencias para el conductor, cuya principal novedad es que permite el funcionamiento del vehículo sobre un carril determinado sin que el conductor tenga las manos sobre el volante.   Esto lo logra vía sensores que confirman que la atención del conductor está continuamente en el camino. Para que el sistema funcione, el usuario debe haber confirmado previamente un destino, y el sistema puede incluso juzgar si es conveniente a un vehículo más lento, pero no lo hace por sí mismo, en este caso solicita mediante una alerta la intervención del conductor.   Mecánicamente, el Skyline se mantiene sin cambios, portando un V6 biturbo de 3.0 litros que va de 300 hasta 400 hp en la versión 400R. También cuenta con un par de opciones mecánicas híbridas. Muy seguramente no veremos nada de esto en América –no creemos que Infiniti quiera adoptar el diseño del GT-R- con excepción del sistema ProPilot 2.0, que eventualmente llegará a otros modelos de Nissan que sí se comercializan en este continente.