Nissan Maxima: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández Fotos: Carlos Quevedo (CQ).

 

El nicho de los sedanes grandes a duras penas existe en el país, no solo por un asunto de tamaño o formato más propio para el mercado estadounidense, sino también porque debido a un simple tema de precio, el grueso de los compradores terminará optando por un mediano premium.

 

Autos incomprendidos, pero aún sobrevivientes; véase la dupla Dodge Charger y Chrysler 300 y este Nissan Maxima, quedando por fuera el Chevrolet Impala, el Toyota Avalon o los hermanos Hyundai Azera y Kia Cadenza, mientras el Ford Taurus no está presente para un comprador tradicional (solo Interceptor).

 

 

Tratándose de un coche asociado por lo general a un uso más conservador, sorprende la presencia local de esta derivación SR, que con el objetivo de mejorar el comportamiento dinámico, incorpora modificaciones en la suspensión con amortiguadores de distinta puesta a punto o una estabilizadora más rígida al frente, eliminándose de paso el quemacocos a fin de bajar el centro de gravedad. Si de antes en el Maxima se sentía una orientación más dinámica, en esta vertiente sobre su reemplazo se enfatiza más en ese aspecto.

 

La cabina a bordo de esta octava generación no únicamente delata un claro avance en relación a su predecesor, sino en lo lejos que quedó –para bien– al compararlo con su hermano directamente más pequeño: el Altima. Junto a los asientos, la piel cubre la cúpula de los instrumentos, la zona superior de la consola central y puertas, y además se simula sobre gran parte del tablero al darle continuidad a unas costuras contrastantes que para el caso de nuestra unidad eran azules.

 

 

El tratamiento más dinámico lo da el volante achatado con inusuales insertos en alcántara, acompañado además por un puesto del conductor provisto de banca extensible y apoyo lumbar. La postura es excelente por la profundidad de los pedales (no estaría de más un acelerador anclado al piso), que facilitan una adecuada relación con la flexión de los brazos. En ese sentido, es superior a su rival de Chrysler.

 

Al final, la identidad refinada inherente a un sedán de esta proporción se confirma por la presencia de cristales laterales laminados en la primera hilera (más insonorización), remates en negro piano o una luz ambiental que acompaña unas molduras símil aluminio cepillado, con un interesante patrón tridimensional de rombos que sirve como toque creativo en un habitáculo ya de por sí bien conseguido. No hay quejas por espacio, resaltando la esperable longitud disponible para aquellos viajando atrás.

 

 

En el apartado ergonómico, diríamos que es más fácil resolver la consulta de datos con los mandos del volante, mientras la operación de la pantalla táctil, que puede ser manejada con una perilla redundante en la consola, requiere un periodo de costumbre mayor.

 

En un pequeño barco de la envergadura del Maxima hay ciertos prejuicios que se van por la borda tan pronto nos tomamos el trabajo de conocerlo a fondo. De entrada salta a los sentidos la inmediatez de sus mandos: dirección rápida, frenos con poco o nulo retraso, un acelerador que nunca está adormilado o una marcha, cortesía de la suspensión distinta del SR, que a ratos peca de dura y se encarga de transmitir casi todo lo que pisamos mientras hace su esfuerzo por conservar cierta homogeneidad. Tal vez en el pasado Maxima conducido había más aislamiento de la infame malla vial, pero tampoco podemos pedir demasiado cuando el perfil de llanta sobre sendos rines de 19 pulgadas es mínimo; antes no es tosco y la marca endilga tal virtud también a una estructura más rígida. 

 

 

La recompensa de esa notoria rigidez está en cambios de trayectoria sorprendentemente competentes y hasta divertidos si nos ponemos a pensar en el tamaño, si bien hay que tener en cuenta que el peso medido en nuestra báscula no fue alto: 1,600 kilos, un número propio de un mediano y no un grande. El buen control dinámico se complementa por una dirección –cuyo tacto preferimos al Infiniti Q50–  bien asistida que gana resistencia en la modalidad Sport, que también contribuye a aumentar la retención de la transmisión CVT y magnifica un poco el ruido del V6. En autopista también rueda incólume, si acaso con leves coleos en nuestras simulaciones de paradas de emergencia, en las que los cuatro discos ventilados apenas mostraron signos de fatiga.

 

Del V6, herencia mejorada del saliente Maxima, casi que sobra comentar su siempre agradable sonido agudo, el refinamiento y elasticidad a bajos y medios regímenes (hay buena respuesta en ciudad antes de 3,000 rpm) y una aceleración respetable y progresiva.

 

 

El lunar de todo el conjunto, una vez más, es una caja CVT que sí, fue mejorada, cumple por suavidad y velocidad de respuesta en modo manual, simula mejor ser una transmisión convencional pero no deja de estar lejos de una buena automática moderna, léase la ZF 8HP. Preferimos hacer nuestras pruebas de aceleración en modo “Sport” (que también torna más responsivo el pedal derecho) y en Drive, pues en manual simulaba una primera relación extremadamente larga que superaba los 80 km/h, cuando en Drive agotaba el tacómetro en 6,500 vueltas a menos velocidad.

 

Una bien hecha cabina consecuente al futurista exterior, una propuesta tecnológica y dinámica moderna y un espacio sobrado para cualquier intención familiar hacen que el Maxima resulte una mejor compra que una predecible alternativa Premium de entrada.

 

Este éxito hecho en Estados Unidos corrobora a una Nissan más que capaz para concebir productos aspiracionales, no solo en la rama de deportivos puros.

 

Unidad probada

 521,500 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Calidad de acabados

-      Agilidad pese al tamaño

-      Relación precio/espacio

 

NOS GUSTARÍA

-      Una caja que no sea CVT

-      Intermitentes ámbar atrás

-      Más seguridad activa

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 3.5 l

Potencia máxima: 300 hp a 6,200 rpm

Par máximo: 353 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, CVT

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 489 x 185 x 143 cm

Distancia entre ejes: 277 cm

Cajuela: 404 litros

Tanque de combustible: 68 litros

Peso vacío: 1,600 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 16.23 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.23 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 44.5 m

Consumo medio: 12.6 km/l

 

 

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