Mercedes-Benz G500 4x4²: primeras impresiones

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Por Ernesto Roy Ocotla

 

El encuentro con esta preparación 4x4² que Mercedes-Benz realiza sobre la icónica Clase G prometía altas dosis de adrenalina desde que llegamos al hotel de Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, donde se nos citó para esta prueba de manejo.

 

Y eso no es todo, al ser el último evento de manejo que la marca ofreció en nuestro país en lo que resta del 2015, también tendríamos a disposición las variantes G500 y G63 AMG.

 

Para hablar de las ultimas dos variantes mencionadas, la G500 ahora presume el V8 de 4.0 l con doble turbocargador que produce 422 caballos de fuerza y 610 Nm ( 449 lb-pie) en lugar del V8 de 5.5 l aspirado. La diferencia es notoria. La fuerza de las turbinas provocan que la aceleración sea inmediata y se logren fácilmente ritmos superiores a los límites de velocidad permitidos.

 

En carretera -la primer parte de nuestro trayecto de prueba- el motor va debajo de las 3,000 vueltas en séptima velocidad a ritmos de 120 km/h. Con esta calma, también se pueden notar suspensiones que ya no balancean tanto como las del modelo anterior, pues fueron recalibradas para equilibrar el aumento de potencia con el comportamiento de una camioneta de prácticamente dos toneladas. Sigue habiendo cierto juego de la masa, pero es entendible por el alto peso y la altura con respecto al piso. Nada que cause sobresaltos.

 

 

En el caso de la variante AMG, la potencia aumentó 27 caballos y lo único que provocan es acrecentar las sensaciones al momento de pisar el acelerador. Si bien la G500 produce un sonido de escape que ya resulta atractivo, en la G63 esto se convierte en una sinfonía a la cual nos urge subir el volumen apenas pasemos por un túnel. En curvas, la variante deportiva de menor mota (no olvidemos la G65 con motor V12) hace honor al preparador que le dio vida y de no ser porque la dirección mantiene ese tacto tan característico de los todoterreno, de ser más precisa, el manejo se pondría a la par de algunos deportivos.

 

Después de ciertos kilómetros conviviendo con estos dos modelos, llegó el momento de tomar una pequeña desviación que nos llevaría a nuestro destino, Valle de Bravo y la G500 4x4², por una parte poco explorada. Los caminos eran estrechos, dentro de la montaña y nos permitieron sentir un poco más las capacidades de este par de exponentes.

 

Las suspensiones hacen un trabajo que nos hacen olvidar que ya no rodamos en carretera; debajo pasan los obstáculos y aplicamos los diferentes bloqueos de diferencial para procurar tener tracción en todo momento. Hay tres disponibles e incluso modo con reductora para cuando la situación lo exige. Los kilómetros nos llevaron por bajadas, subidas, un río y finalmente cuando llegamos a un claro se nos dio la instrucción de que era nuestro momento de ponernos al volante de la develación más importante del evento.

 

 

Además de los múltiples detalles estéticos que implican las siglas 4x4², cuando nos subimos el primer reto es llegar al asiento del conductor de manera elegante. Estamos hablando de un vehículo con una distancia al piso de 438 mm gracias a la aplicación de ejes portales, para lograr un total de 2.2 metros de alto.

 

En ciudad, los casi dos metros de ancho representan un reto para circular por algunas avenidas, pero en medio del bosque lo que te ocupa es saber si te vas a ir por un costado del tronco frente a ti, o si vas a sobrepasarlo.

 

Debajo del cofre tenemos el mismo V8 de la G500, con los mismos 422 caballos pero las cuatro ruedas que nos llevan son muy diferentes. En suspensiones se tiene el principal cambio. Hay dobles elementos amortiguadores tomados de la 6x6, es decir, si te asomas por el paso de rueda podrás contar ocho amortiguadores que pueden regular su rigidez mediante programas o modos de manejo. También los bloqueos de diferencial y la reductora son de serie aquí.

 

La sesión introductoria fue breve y los obstáculos contados (el más imponente, una bajada de casi dos metros de altura con una inclinación de más de 45 grados), pero dejan entrever un juguete que tiene mucho que ofrecer en el ambiente correcto. Las suspensiones, las enormes llantas con rines de 22 pulgadas y el sonido del escape cuando aceleras a fondo son sólo el aderezo que nos abre el apetito y nos hace desear una interacción más a fondo. Esperamos encontrarla muy pronto. 

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