Máquina del Tiempo AP: Dodge Royal Monaco

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El Dodge Royal Monaco fue el ofrecimiento más lujoso de Dodge en nuestro país, un enorme automóvil que se aferraba al pasado cuando todo a su alrededor cambiaba radicalmente. Por Edmundo Cano   Para finales de los 70, los tiempos cambiaban. La crisis petrolera de apenas 4 años antes había empujado a las armadoras de todo el mundo, en especial a las americanas, a desarrollar autos más pequeños con mejor consumo de gasolina. Sin embargo, durante los años finales de la década de los 70 el mundo pudo disfrutar de los últimos “yates de tierra” de Detroit, y uno de ellos fue el Dodge Royal Monaco, que se mantenía fiel a la fórmula que durante años había caracterizado a los autos americanos: una enorme y estilizada carrocería, un aún más enorme interior, y un gran y sediento V8 para poder moverse con soltura.  

De lujo

El Monaco surge en los Estados Unidos en 1965 como el tope de línea de autos de lujo de Dodge, y así se mantuvo hasta el final. Al principio era un modelo hardtop con características únicas del Monaco, aunque compartía designación de carrocería –“C-body”- con el Polara, y el Custom 880.

A lo grande

En 1969 llega el rediseño que le dio ese aspecto cuadrado y muscular que todos conocemos del Monaco, pues es con esta carrocería que comienza a ser ofrecido en México, y fiel a la costumbre, sólo fue ofrecido con el único V8 disponible en nuestro país, que era el más pequeño de los motores de 8 cilindros de Chrysler, con 318 pulgadas cúbicas de desplazamiento (360 a partir de 1975). En cambio, en Estados Unidos y Canadá el Monaco incorporaba como motor base el “big block” 383, y podía ordenarse como opción un enorme 440. Esa era la única pero significativa diferencia entre el Monaco disponible aquí en México y el que uno podía comprar en Estados Unidos, pues todos los tipos de carrocería llegaron a nuestro país: 2 y 4 puertas, y la guayín con costados en imitación madera, todos ellos con equipamiento completo.

A coquetear

A principios de los años 70 el Monaco es rediseñado y se incorporan los faros retráctiles que son tan característicos del modelo y que, aunque de forma distinta –en 1972 los “párpados” también abarcaban una porción de la parte superior de la carrocería y de las molduras de la parrilla- acompañarían al modelo hasta que fue descontinuado.

El Royal Monaco Brougham 1977 que tenemos en estas fotos nos muestra cómo eran los faros escondidos del último modelo del Monaco, pues el auto dejó de producirse en 1978. Los “párpados” de los faros eran solamente unas cubiertas lisas que se levantaban con un mecanismo de vacío.

Sobreviviente

En este auto en particular ambas funcionan a la perfección, pues el coche está prácticamente nuevo. Tiene apenas 50 mil kilómetros en el odómetro, y el 80 por ciento de su pintura es la original. Así mismo, el interior jamás ha sido restaurado ni recubierto, ni le falta una sola perilla o moldura. El coche es un auténtico sobreviviente, una cápsula del tiempo que nos regresa a la última época de los sedanes gigantes americanos.