Lincoln MKX: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio (@gilsamperio)       Fotos: Carlos Quevedo.

 

La estampa sólida de esta actualizada MKX no niega su estrecho parentesco con el ejemplar de Ford, con los nuevos pliegues en su piel metálica que propician la diferencia respecto a su antecesora. Por ejemplo, la cintura dispone de finas nervaduras que coronan las salpicaderas y crean esa sensación musculosa tan de moda en estos días. Claro, la parrilla exhibe nueva factura y un prolijo terminado que la colocan muy bien en la competida esfera de los coches premium. Por detrás, la unificación de las luces de freno son un atisbo a los sedanes de la casa, muy bien logrado en lo estético.

 

 

Si miramos al interior, los materiales de elevada calidad y el ambiente envuelven nuestros sentidos para transportarnos a esa amada burbuja donde todo es cálido y bello. Sí, la cabina de esta MKX encanta, discretamente, como corresponde a su elegante proposición estética.

 

 

El tablero luce fresco, con pantallitas en los relojes que no solo sustituyen las agujas analógicas, sino que dan oportunidad a otras ventanas de visualización. Sorprende en inicio la ausencia de palanca de velocidades, pero los botones que activan cada engranaje resultan fáciles e inmediatos en su operación. Excelente aporte de modernidad.

 

 

El espacio para todas las plazas resulta abundante, confirmado por las enormes puertas que permiten un acceso pronto y cómodo a cualquier sitio, cuyos sillones de gran tamaño no dejan duda de su posibilidad viajera de primer nivel. La cajuela posee un buen volumen de carga, con la obligada articulación de los respaldos para incrementar el área utilitaria.

 

 

Una de las cartas fuertes de la última MKX es el nuevo motor EcoBoost V6 de 2.7 l y 330 HP. El turbocargado, administrado por una transmisión automática de seis escalones con manetas tras el volante, eroga suficiente energía para lograr una movilidad consistente, eficaz, acorde a su perfil familiar.

 

Su actitud en general apunta hacia el aislamiento, virtud de una suspensión activa que únicamente sufre en pavimentos maltratados; los topes pertenecen a esta definición. Sin embargo, la marcha califica de cómoda, consistente, sin sobresaltos.

 

 

El tren motor dispone de tres modos: Normal, Confort y Sport. Sobra decir que este último resulta el más interesante a manos del conductor experimentado, amante de los ritmos veloces o ágiles. El comportamiento en curvas amplias resulta exacto, intuitivo. Y si los radios de los cambios de rumbo se vuelven más cortos, como los presentes en una vía sinuosa de montaña, la dirección, el tren motor, la tracción integral y la suspensión trabajan en conjunto para lograr una experiencia de manejo muy equilibrada, no tan neutral en ocasión de una masa considerable de la SUV –más de dos toneladas en báscula–, pero fácil de llevar y predecible, con escaso subviraje si anticipamos con suficiente antelación el trazado de la curva correspondiente.

 

 

Por cierto, los sistemas de protección actúan de manera muy disimulada, nada que sobresalte a quien domina el timón. Sus frenos, notables dada la masa de esta Lincoln, pues logran distancias en la vecindad de los 40 metros. En contraste, el gasto de combustible puede desilusionar a los inclinados por los rendimientos ahorrativos.

 

 

Una de las cualidades tecnológicas de la nueva MKX, ya exhibida por otras camionetas de igual calado, es el sistema de cámaras que permite un dominio completo de la periferia. Muy útil cuando se conduce en la ciudad o tramos callejeros estrechos, porque la camioneta Lincoln no es pequeña ni esbelta. Eso sí, su aislamiento, apoyado no solo en una efectiva insonorización sino en el uso del extendido mecanismo electrónico de cancelación del ruido vía el equipo de sonido, nos hace obviar estos detalles durante su manejo.

 

 

La nueva Lincoln MKX llega a las vitrinas nacionales con un precio cercano a los 800 mil pesos, bien justificado para aquellos que buscan un transporte equilibrado, muy cómodo y equipado con todos los extras de interacción digital de hoy (Sync), así como los de seguridad activa y pasiva (ocho bolsas de aire, control de estabilidad, faros LED, BLIS), sin caer en complicados mecanismos que elevan la etiqueta considerablemente (no hay radar ni otros extras tan promocionados), que la convierten en una opción bastante atractiva. Una apuesta sensata y congruente con la filosofía de la casa de los años recientes.

 

Unidad probada

785,000 pesos (a fecha de la prueba)

 

 

 

NOS GUSTA

-      Cabina amplia

-      Calidad de armado

-      Respuesta del V6

 

NOS GUSTARÍA

-      Una marcha más comunicativa

-      Suspensión más absorbente

-      Un radar o más electrónica de protección

 

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 2.7 l con turbocargador

Potencia máxima: 335hp a 5,500 rpm

Par máximo: 515 Nm a 3,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 482 x 193 x 168 cm

Distancia entre ejes: 285 cm

Cajuela: 575litros

Tanque de combustible: 70 litros

Peso vacío: 2,100 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 15.95 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.21 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 40.4 m

Consumo medio: 8.4 km/l

 

 

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