Lamborghini restaura el Miura de ‘The Italian Job’

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Documentación, escrutinio de Polo Storico y testimonios de exempleados de la marca del toro han confirmado que este auto es el que se usó en la legendaria  secuencia de apertura del film de 1969. Por Edmundo Cano

  Una de las más famosas escenas de ‘cine automotriz’, es la apertura de ‘The Italian Job’, la película de Peter Collinson de 1969, en la que se ve un Lamborghini Miura naranja recorriendo el pasaje montañoso San Bernardo con ‘On days like these’, de Matt Monro, como soundtrack:     [embed]https://www.youtube.com/watch?v=jwILuBnm6zQ[/embed] El auto exacto que se usó en la secuencia había estado perdido durante décadas, pero Polo Storico, la división de restauración y preservación de Lamborghini, lo encontró finalmente en una colección privada en Liechtenstein. No, el coche no fue destruido al final de la secuencia donde choca contra la pala mecánica y luego es lanzado al río, ese era otro Miura que ya había chocado y que Lamborghini proporcionó a Paramount Pictures para dicha toma. El Miura en el que vamos a bordo en la icónica escena –con el conductor de acrobacias Enzo Moruzzi al volante- no sufrió daño alguno y después de que su trabajo en el filme hubo terminado, regresó a manos de Lamborghini, que procedió a venderlo como cualquier otro Miura. Su paradero era desconocido, hasta que fue rastreado y adquirido por Polo Storico.   El auto en cuestión, número de chasis 3586, fue verificado por la división histórica de Lamborghini como el auto exacto manejado por el actor Rossano Brazzi interpretando a Roger Beckermann en el film, luego de checar documentación del propio Miura, los archivos de la marca, y también de recabar testimonios de exempleados de Lamborghini y de personas que trabajaron en el film. Una vez confirmado al cien por ciento que era el coche indicado, Polo Storico se dio a la tarea de restaurarlo. La única diferencia notable entre el resultado final de la restauración y cómo aparece en la película es el color de los asientos. En aquél entonces, Lamborghini cambió los asientos del auto de blanco a negro previendo que el más delicado color blanco podría resultar dañado en la filmación; sin embargo, si se fijan en la escena, notarán que las cabeceras aún son blancas, ya que en un Miura estas van montadas en el marco del vidrio trasero, por lo que cambiarlas es un procedimiento bastante engorroso, y no hubo tiempo de hacerlo antes de que el coche fuera enviado a Paramount para ser usado en el filme. De ahí en fuera, todo lo demás está exactamente como apareció en pantalla hace 50 años.