Kia Sportage 2015: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández

 

Parte de la oferta inicial de Kia en México es la Sportage, camioneta que compite justo en la gama más movida de este tipo de vehículos, donde hacen presencia y reinan alternativas japonesas, véase Honda CR-V, Nissan X-Trail o Mazda CX-5, entre otras como la Toyota RAV4 y, ya de otras procedencias, la Volkswagen Tiguan, la Ford Escape o la Chevrolet Captiva.

 

Compartiendo plataforma con la Hyundai ix35, la Sportage también emplea el motor cuatro en línea de 2.0 litros del grupo coreano, que en este caso entrega 151 caballos y 191 Nm y se asocia en todas las versiones a una caja automática de seis velocidades, siempre a las ruedas delanteras. Tal como en la Hyundai, este propulsor es más apropiado para ciudad, haciendo falta no bajarlo de altos regímenes (no permite pasar de las 6,000 rpm) y usando con frecuencia la suave y suficientemente rápida transmisión si se requiere abordar con cierta soltura ascensos, hacer maniobras de adelantamiento o incorporaciones a vías rápidas (a veces hay que rebajar incluso a primera).

 

 

Un tema clave es la calidad de marcha, que se percibe un poco más rígida que en la ix35, pues manteniendo cierto margen de movimiento a la carrocería al exigirla en curvas, controla un poco más el cabeceo y el balanceo y pese a una evidente dureza en el ambiente urbano, está lejos de ser tosca. La dirección, como en muchos productos de este origen, es suave en su operación, algo aislada en sensaciones y, para la Sportage, rápida en cómo reacciona, eliminando la necesidad de manotear en exceso ya sea en un tramo montañoso o al estacionar.

 

Pese a que no condujimos una unidad definitiva para México –como dato curioso, algunos letreros de la instrumentación estaban en ruso (?)–, se confirmó que todas las Sportage tendrán de serie seis bolsas de aire y control de estabilidad (osea que por defecto incluye ABS y control de tracción). Hay conexión Bluetooth, climatizador automático y, de acuerdo al nivel de equipamiento, sensores de proximidad adelante y atrás.

 

 

Dentro de la cabina, la visibilidad no es una virtud por el área acristalada tirando a escasa, quedando por comentar un nivel de materiales correcto para el rango de precios (mullidos en tablero y plásticos semi-duros en la zona superior de las puertas delanteras) y la gran habitabilidad para los ocupantes de ambas filas, sin que la cajuela sea de las más grandes entre sus equivalentes.

 

El precio estimado (aún no hay confirmados) se espera que parta desde unos 330,000 pesos.

 

 

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