Kia Soul SX Turbo: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)      Fotos: Carlos Quevedo

 

A una propuesta tan atípica y competitiva como el Soul, poco se le podía pedir para mejorar. Si lo mirábamos como un rival de tanto crossover compacto que pulula por ahí, ya Kia tenía un ganador. No estando conformes, faltaba una versión que ahora se mete en el terreno de los hot hatchbacks, pero a su manera...

 

 

Adiós a los motores aspirados y a las transmisiones convencionales de sus hermanos. Con la intención clara de enfrentarse a ciertos europeos a los que les sacaron su jefe de diseño algunos años atrás, el conjunto mecánico está compuesto por un motor turbocargado de inyección directa que se acopla a una caja de doble embrague.

 

 

El 1.6 T-GDI funciona a través de siete velocidades y el nuevo corazón se hace notar a través de cambios decorativos que no pecan de excesivos: uno que otro ribete rojo, letras en los emblemas del mismo color, costuras contrastantes, unos rines de diseño específico, otras defensas, vestiduras mixtas y un volante achatado en su parte inferior. Suena a mucho, pero la discreción no se va al traste a través de un alerón gigante, algún color muy chillón o cualquier ornamento que antes era propio de los coreanos.

 

 

Que el Soul no quiera lucir como un pretendido deportivo a pesar de sus cambios decorativos o no recurra al exceso para comunicar sus caballos de más, muestra a una Kia muy aterrizada al momento de concebirlo. No pretenden hacer un hot hatch radical (así sea solo por apariencia) sino que se le inyecta un poco más de carácter a un carro versátil debido a su espacio y refinadísimo funcionamiento, ese que no lo limita a ser un juguete ocasional o delicado, al convertirlo en un gran compañero del diario. El Soul sigue siendo uno de los autos más balanceados de su tipo, incluso en esta vertiente SX Turbo.

 

 

La marcha es apenas un tanto rígida y más que por el reglaje de resortes y amortiguadores, esa dureza extra es por el lógicamente bajo perfil de las llantas con rin de 18 pulgadas. Ese equilibrio que todavía se consigue se refleja en un balanceo notorio, aunque con suficiente control para conseguir reacciones nobles y confiables al aventarse de una curva a otra. Más que por apoyos inmediatos entre variaciones constantes de la trayectoria, el fuerte está en giros de rango medio y hasta en autopista, ambiente en el que la anestesiada dirección saca a relucir su bien graduada asistencia, sin sensibilidades que comprometan el guiado a los altos ritmos que es capaz de desarrollar el 1.6 Turbo sin esfuerzo.

 

 

Y ya hablando del 1.6, pese a números que están casi al nivel de un John Cooper Works de anterior generación (claro, aquí cargan más lastre), la aceleración califica de lineal. Es rápido mas no contundente y si le sumamos un sonido nada aparente, sin resonancias o petardeos, quedamos de nuevo ante la conclusión de un auto que no quiere hacer notar sus capacidades dinámicas. Basta mantener el tacómetro arriba del umbral de 2,500 rpm para que haya una excelente respuesta en casi cualquier cambio.  Siendo agresivos, el fenómeno “torque steer” es muy sutil y eso es mucho decir cuando hace cinco años era fácil que con más de 200 caballos al eje frontal el volante jalara de un lado a otro al provocar el pedal derecho. 

 

 

La otra enorme variación técnica está en la caja, una doble embrague que con un preserie de la Sportage conducido hace unos meses (justamente con una derivación menos potente de este motor turbo) nos había dejado una impresión no tan grata, decíamos que más cercana a la Powershift de Ford que a la DSG de Volkswagen.

 

Con el Soul la historia cambia y nos hallamos ante una respuesta casi inmediata en reducciones en modalidad manual, solo un poco más lenta al pasar a la relación superior (no retiene el corte y cambia sola a unas 6,600 vueltas). Para un manejo más entretenido hacen falta las paletas detrás del grueso volante, aunque la modalidad “Sport”, que de paso nos muestra indicaciones de torque y carga del turbo en tiempo real, resuelve bien cada situación la mayoría de las veces, con un kick-down más reactivo. Además, para ser de doble clutch, la transmisión no tiende a esos típicos nerviosismos en ciudad y la demora en el acople al arrancar se resolvió sin que se den pequeños y fastidiosos brincos.

 

 

Por último, es casi redundante volver a comentar unos frenos de excelente tacto por permitir detenciones graduales y sin apenas recorridos muertos en el pedal.

 

Este Soul sirve como un puente entre los subcompactos y los compactos deportivos: más útil que los primeros y sin (tanta) merma en desempeño y tan refinado como los segundos, pero con un precio mucho más razonable y sin perder en amenidades o calidad.

 

 

Unidad probada

369,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Precio correcto

-      Conjunto motor-caja

-      Calidad de marcha

 

NOS GUSTARÍA

-      Opción a quemacocos

-      Dirección más comunicativa

-      Levas tras el volante

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.6 l, turbo

Potencia máxima: 201 HP a 6,000 rpm

Par máximo: 264 Nm a 1,500 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Manual robotizada, siete velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 414 x 180 x 161 cm

Distancia entre ejes: 257 cm

Cajuela: 354 litros

Peso vacío: 1,466 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 16.26 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.99 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 38.28 m

Consumo medio: 15.17 km/l

 

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