Kia Forte Hatchback SX: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)           Fotos: Carlos Quevedo

 

Sin ser muy relevantes por volumen, los hatchbacks compactos definen el estándar del segmento C con opciones acorde a lo que las marcas ofrecen en los mercados internacionales más exigentes.

 

Europa reina en oferta con el Golf, el León, el 308 y, sí, el Focus, pues así sea americano y nos llegue de Michigan (salvo el RS), es un desarrollo salido de división germana de la casa estadounidense. Japón pone más alternativas con el posicionado Mazda3 y un Subaru lmpreza, que técnicamente es una propuesta soberbia.

 

 

La propuesta interior es sencilla en el buen sentido del término. Carece de las innovaciones ergonómicas que de una u otra forma exhiben sus contrincantes directos, quedando así más cercano de la limpieza del Subaru, aunque con algún adorno de más. Por acabados, solo está por encima de un Focus no tan elaborado, pues Kia quiso cuidar los ajustes, pese a que los materiales de recubrimiento no son los más vistosos, lo que era especialmente evidente en la tonalidad gris en componentes como las puertas, las muy sintéticas vestiduras en piel o la imitación fibra de carbono en la consola frontal. Hay detalles trabajados, véase el tacto de botones o mandos como la palanca de velocidades, que al moverse carece de holguras o ruidos que la hagan sentir como la de cualquier coche económico.

 

 

En lo demás, se conserva el excelente espacio de la cabina tanto adelante como atrás (con la usual recomendación de llevar mejor cuatro que cinco) y una cajuela decente, la segunda más capaz solo por detrás del Peugeot. Como en el sedán, la postura de manejo es la correcta por la amplitud de ajustes de volante y asiento, por visibilidad y porque no hay nada complicado de operar, muy en la línea de las cabinas orientales.

 

 

Cuando la competencia apunta hacia un cliente más apasionado, esa pequeña brecha que aún separa a los coreanos de lo más experimentado en la industria sale a relucir. Nos referimos al plano dinámico. Para empezar, es evidente que el motor es el más sencillo al lado de plantas de inyección directa, otras incluso sobrealimentadas y hasta un bóxer, este último el único que se conserva con inyección multipunto junto al Kia.

 

En el mundo real, la homogénea aceleración que se mantiene desde la barrera de las 3,000 vueltas hace una buena pareja con una caja automática reactiva, siempre dispuesta a rebajar sin retrasos y con transiciones suaves, conjunto competente pero por detrás en términos de aceleración y recuperación a lo ofrecido por el dos litros del Ford. Su desempeño es decente y eso también aplica a los frenos, que del sedán heredan ese tacto muy inmediato y que con costumbre se vuelven muy fáciles de dosificar y dan mucha tranquilidad. Por distancias califican de convencionales y desde 140 y 120 km/h superan los registros del Mazda3.

 

 

Si en desempeño no resalta, ese enfoque racional también se refleja en cómo responde la suspensión. Llevándolo más en ciudad en relación a cuando probamos a su hermano de tres volúmenes, vimos que la marcha, equilibrada en general, a veces se ve copada por las pésimas calles locales y se torna más nerviosa que en sus rivales, a veces estando en el límite de lo tolerable.

 

Aun así, ese toque rígido en su andar –pareciera más duro que su hermano más familiar- tampoco beneficia necesariamente la agilidad y, sumado a que la dirección no es la más plena en sensaciones ni da por su ajuste de dureza tanta confianza al trazar más rápido de lo normal (en autopista sí va más que bien), tenemos una experiencia de manejo que lejos de cautivar, está planteada para ese alguien no tan enamorado de la conducción, pero que, cómo no, sí desee el equipamiento abundante y esa apariencia más desenfadada de los hatch.

 

 

Al final tenemos una alternativa promedio por especificaciones y conducción, con argumentos más racionales del lado del espacio, la confiabilidad a largo plazo (algo que nos consta de otros países con entornos similares o peores a México) o la garantía. No hace mal Kia en llenar otro espacio del mercado.

 

Unidad probada

334,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Iluminación de faros

-      Funcionamiento de caja

-      Equipamiento de seguridad

 

NOS GUSTARÍA

-      Marcha menos nerviosa en ciudad

-      Motor más enérgico

-      Mejores distancias de frenado

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 2.0 l

Potencia máxima: 150 HP a 6,200 rpm

Par máximo: 192 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 435 x 178 x 146 cm

Distancia entre ejes: 270 cm

Cajuela: 385 litros

Peso vacío: 1,335 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 18.51 s

Rebase 80 a 120 km/h: 9.49 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 43.91 m

Consumo medio: 16.9 km/l

 

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