Por Manuel Fernández (@Mfer_89) Fotos: Carlos Quevedo
El Rubicon de por sí es el Wrangler más capaz que hay (stock) y Jeep mejora sus aptitudes a través de diversos elementos que hacen de esta edición especial algo más que un retoque estilístico.

A los gráficos negro mate en el cofre, los rines grisáceos de 17 pulgadas, la parrilla oscurecida, las llantas específicas de 32 pulgadas, el interior con acentos rojos complementando la tapicería en piel y hasta un sistema de audio con un subwoofer bajo el piso de la cajuela, le siguen mejoras técnicas en forma de una altura libre mejorada en poco más de un centímetro, refuerzos en la protección de ambos diferenciales y en la construcción del eje delantero (Dana 44), modificado por cierto para poder alojar llantas de hasta 35 pulgadas de diámetro.

Para algo con tres bloqueos de diferencial, una estabilizadora desconectable que mejora la articulación de las llantas al frente y una reductora de 4 a 1, este remozamiento es más que interesante para aquellos que realmente van a utilizar al Wrangler fuera del asfalto y no como un vistoso juguete de más que carismática apariencia. No está de más recordar que contrario a tanto SUV que pulula por ahí, este Jeep sí está creado de ceros para salir del camino y así lo dice su construcción de chasis de escalera o su suspensión de doble eje rígido, que aunado a diversas soluciones técnicas como las mencionadas hacen que situaciones de exigencia para propuestas más modernas sean un paseo para una máquina tan especializada.

Zanjas, pendientes muy inclinadas, superficies de poca tracción como abundante barro o lugares de difícil acceso que impliquen considerables movimientos verticales de las ruedas son su ambiente natural. El que solo lo quiera lucir tendrá que lidiar con una marcha que más que dura resulta brincona, un espacio reducido, una cabina espartana y un manejo impreciso para estándares actuales, aunque ya acostumbrados, la lenta dirección hidráulica de bolas recirculantes lo guía con suficiente seguridad y los largos frenos cumplen su labor.

Además, al sobrecapacitado V6, refinado y de buena energía, Jeep lo supo domar a través de un acelerador gradual de larguísimo recorrido ayudado por unas largas relaciones de su caja automática de cinco marchas, así que toca ser muy brusco para hacer resbalar las ruedas traseras en conducción rutinaria (2H).

Este Recon hace más divertida la experiencia a bordo de algo tan especial como el Wrangler, que da gusto que aún exista en una industria automotriz cada vez más homogeneizada y, no nos digamos mentiras, aburrida.
Unidad probada
799,900 pesos (a fecha de la publicación)
NOS GUSTA
- Mejoras técnicas, no solo visuales
- Funcionamiento del motor
- Capacidad off-road casi imbatible
NOS GUSTARÍA
- Cámara de reversa
- Un cambio más en la caja automática
- Volante ajustable en profundidad
Resumen técnico
MOTOR
Tipo/cilindrada: V6, 3,605 cc
Potencia máxima: 285 HP a 6,400 rpm
Par máximo: 353 Nm a 4,800 rpm
TRANSMISIÓN
Caja: Automática, cinco velocidades
Tracción: Trasera con eje delantero conectable
DIMENSIONES
Peso vacío: 2,046 kg
Largo x ancho x alto: 440 x 187 x 179 cm
Distancia entre ejes: 294 cm
Cajuela: 313 litros
PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)
0 a 400 metros: 18.46 s
Rebase 80 a 120 km/h: 8.18 s
Frenado de 100 a 0 km/h: 47.5 m
Consumo medio: 5.9 km/l







