Infiniti Q50 400 Sport: prueba de manejo

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Por Redacción Automóvil      Fotos: Carlos Quevedo

 

Es claro que no todo se trata del motor. O bueno, en este caso parece ser que sí, porque Infiniti lo presenta como el más avanzado que han creado a la fecha. Hablamos del bloque VR30 DDTT, un V6 de 3.0 litros que se asiste con un par de turbocargadores para generar los nada discretos 400 caballos que observamos en el nombre de la versión.

 

 

¿Enteramente deportivo o un familiar muy funcional? El Q50 400 Sport parece balancearse entre estos dos perfiles, al menos por las pretensiones dinámicas que le dan ya sea la cifra de potencia, la caja automática de siete cambios, la propulsión trasera o la dirección “Direct Adaptive Steering”, uno de los adelantos que baraja Infiniti frente a los competidores. Si bien bajo el cofre encontramos un propulsor que si algo no posee es discreción al momento de pisar el acelerador a fondo, tampoco tiene una inclemencia propia de una variante deportiva en toda la extensión de la palabra.

 

 

Sí, acelera consistentemente y el sonido que emite puede llegar a ser un tanto adictivo si te gustan los motores de respuesta lineal y elástica, pero se percibe más como un familiar que también dejará sonrisas al conductor cuando sea el único que va en la carretera de montaña. Para ello, se cuenta con suspensiones que por ajuste no son tan rígidas como lo demandaría una variante puramente deportiva, sin que esto merme en el excelente trabajo de filtrado y sobre todo en la calidad de marcha que se obtiene. Entonces, en rutas de montaña se nota un auto que tiende a neutro, con el debido confort que podría pretenderse y también con el suficiente control para que uno se divierta tras el volante.

 

 

Por otro lado, tenemos la dirección “by wire”, que si bien ofrece una clara diferenciación en el grado de asistencia que se añade de acuerdo a los distintos modos de manejo, hay momentos en los que termina aislando algunas sensaciones. Tiene una rápida respuesta, aunque al trazar habrá que realizar ligeras correcciones, de acuerdo a su naturaleza un tanto distante a lo que sucede en las ruedas. 

 

 

Lo que es un hecho es que el Q50 400 Sport es un vehículo que retribuye. Ya sea por confort en viajes largos con la familia, por el nivel de acabados que se observa en el interior, el nivel de equipamiento o el tema prestacional, es una clara alternativa a la competencia alemana, todavía dominante de este segmento de los sedanes medianos, aunque no tan lejana de lo que presenta en esta ocasión Infiniti: un sedán familiar muy discreto en cuanto a apariencia, pero nada callado cuando el momento de demostrar lo amerita. Por otro lado, se tiene el nivel de precios, pues esta versión se ubica en la línea de los 840,900 pesos, lo mismo que ediciones de menor potencia en algunos de los competidores directos.

 

 

Unidad probada

840,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Trabajo del motor

-      Calidad de marcha

-      Equipamiento

 

NOS GUSTARÍA

-      Dirección más precisa

-      Frenos más resistentes

-      Puesta a punto más radical

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 3.0 l, turbo (2)

Potencia máxima: 400 HP a 6,400 rpm

Par máximo: 474 Nm a 1,600 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, siete velocidades

Tracción: Trasera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 480 x 182 x 144 cm

Distancia entre ejes: 285 cm

Cajuela: 382 litros

Peso vacío: 1,780 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 14.02 s

Rebase 80 a 120 km/h: 3.44 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 39.55 m

Consumo medio: 10.9 km/l

 

 

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