Hyundai Elantra 2017: primeras impresiones

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Por: Esaú Ponce (@EsauPonceA)

 

Resulta curioso que la presentación de un sedán compacto se realice en una entidad que por sus escenarios naturales y caminos irregulares está mucho más familiarizada con los lanzamientos de todoterrenos y crossovers. Sin embargo, esto lejos de representar un obstáculo nos permitió darnos una idea sobre el comportamiento del Elantra 2017 en condiciones exigentes, mismas a las que nos enfrentamos a diario.

 

Después de realizar la respectiva inspección visual donde asimilamos los trazos del lenguaje de diseño “Fluidic Sculpture” que la marca le ha imprimido a sus últimos lanzamientos, nos dirigimos al Elantra azul con interiores beige que se nos asignó para recorrer la ruta que partiría del pueblo mágico de San Cristóbal de las Casas hasta el parque nacional del Cañón del Sumidero.

 

Al introducirnos al habitáculo y después de ubicarnos en el puesto de honor, confirmamos que el diseño y ergonomía están inspirados en el Sonata. Los materiales usados corresponden a la altura del segmento y aunque no hay un gran impacto visual, quedamos satisfechos con la sensación de calidad percibida.

Un botón de arranque da vida al propulsor de cuatro cilindros de 2.0 l con 150 HP y 142 lb-pie (193 Nm) de torque que en la versión de acceso se combina con una transmisión manual de seis velocidades. De acuerdo a Hyundai, esta mancuerna ofrece un rendimiento mixto de 18.5 km/l. Para el resto de las variantes se dispone de una caja automática (con modos de manejo Eco, Normal y Sport) de igual número de relaciones, que en este caso anuncia 18.4 kilómetros por litro.

 

Nuestro recorrido de ida fue a través de un camino federal de montaña que contrario a lo acostumbrado contaba con un asfalto en buenas condiciones. Fue aquí donde pudimos exigirle al Elantra, que no se va tanto “de frente” como suelen hacerlo los autos de su categoría cuando se trazan curvas comprometedoras.

 

Conforme nos acercábamos a nuestro destino, la condición del pavimento empeoraba y la presencia de baches hizo que ejerciéramos un “slalom involuntario”. Aquí la dirección se siente ligeramente sobreasistida pero nada que comprometa la correcta práctica de la maniobra evasiva. En lo referente al calibrado de la suspensión, se aleja de la suavidad de sus antecesores y se nota más firme, con un tacto que recuerda más a un auto europeo que uno para el público estadounidense.

A pesar de que el regreso a San Cristóbal fue por una autopista de peaje, la paradoja vino cuando las constantes obras de repavimentación provocaron que nos detuviéramos un par de veces por lapsos considerables. Incluso y sin buscarlo, las malas señalizaciones nos obligaron a realizar una frenada de emergencia en un tramo de gravilla suelta. Ahí supimos que los cuatro frenos de disco (con ABS y EBD), junto con asistencias electrónicas (ESC) cumplen con su cometido y nos ayudaron a mantenernos sanos y salvos.

 

Cabe mencionar que el flujo del tránsito cuesta arriba exigió lo máximo del motor para rebasar los lentos camiones que aparecían a nuestro andar. En este sentido el motor luce un poco justo, por lo que está prácticamente obligado accionar el modo Sport que realiza los cambios de marcha en la parte alta del tacómetro o en su defecto hacerlos nosotros mismos a través del selector manual.

 

Al final, el renovado Elantra nos dejó en claro que el balance general es su principal fortaleza. Además si tomamos en cuenta su rango de precios que va de los 253,900 a 323,900 pesos, veremos que se posiciona en un lugar que seguramente incomodará a varios de sus rivales directos. Tal vez, el granito en el arroz provenga de aquellos clientes que pudieron sentirse ofendidos por el pronto relevo generacional en nuestro mercado. 

 

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