De concretarse la unión, que ha sido planteada a 50/50, resultaría el tercer grupo automotriz más grande del mundo.
Por Edmundo Cano
Grupo FCA ha anunciado oficialmente que ha propuesto a Renault una fusión estructurada al 50/50, que sería administrada por una compañía de ‘holding’ holandesa, la cual se concretaría vía un pago de dividendos especiales de 2.8 mil millones de dólares a los accionistas de FCA. Renault ya ha respondido en un comunicado, afirmando que ‘ha decidido estudiar con interés dicha propuesta de negocios’.
De aceptar Renault, el grupo resultante sería el tercero más grande a nivel mundial, detrás solamente de Toyota y Volkswagen, con un valor de mercado aproximado de 36.5 mil millones de dólares, y capacidad para vender alrededor de 8.7 millones de vehículos anualmente, poniendo a marcas como Jeep, Chrysler, Ram, Fiat, Alfa Romeo, Renault, Nissan, Dacia y Lada bajo un mismo conglomerado automotriz.
Las acciones de ambas compañías subieron más de diez por ciento en los mercados mundiales ante el prospecto de una ampliación de sus negocios, aunque hay que decir que la propuesta tiene muchas aristas que seguramente complicarán su concreción. Los que inmediatamente saltan al frente son la alianza de Renault con la japonesa Nissan, que se ha visto sacudida en los últimos meses por la detención del exCEO del grupo, Carlos Ghosn, y también el hecho de que el gobierno francés es accionista en 15 por ciento de Renault. Para balancear este último factor, algunas fuentes señalan que el gobierno italiano podría buscar convertirse en accionista del nuevo grupo si el trato llega a concretarse.
El gobierno francés ha dicho que apoyaría la fusión, pero señaló que estará vigilante con respecto a que se respeten y mantengan los puestos de trabajo y las factorías, por lo menos en su territorio nacional. Nissan, por su parte, no se ha pronunciado al respecto, pero la propuesta de FCA incluye un miembro del consejo que sería elegido por la japonesa. El consejo, por cierto, lo presidiría la familia Agneli, mientras que muy posiblemente el CEO de Renault, Jean-Dominique Senard, fungiría ahora como CEO de todo el grupo.
La fusión permitiría a ambos grupos automotrices atacar puntos débiles muy particulares; FCA tiene buen rendimiento en Norteamérica, pero en Europa ha sido deficitario, y también ha tenido complicaciones respecto a las nuevas normas ambientales en el viejo continente. Renault, en contraste, es una marca líder en Europa, con mucha experiencia en autos eléctricos y buena presencia en mercados emergentes, pero no tiene modelo de negocios en Estados Unidos y Canadá, mercados a los que podría regresar sin el acuerdo se concreta. Esto también podría llevar a que ambos grupos enfrentaran su prácticamente nula presencia en China, y llegar a ese mercado con un portafolio especializado, que podría lograrse combinando su amplio espectro de productos.