Ford Explorer Sport: prueba de manejo

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Por: Manuel Fernández (@Mfer_89)      Fotos: Carlos Quevedo.

 

La Explorer Sport está de regreso, ahora con el facelift que se reveló por primera vez en el Salón de Los Ángeles de 2014 y conservando el impulsor 3.5 EcoBoost que tanto carácter le da a las versiones tope de la pick-up Lobo, solo que aquí aplicado a un vehículo más estable, más ligero y más utilizable para muchos usuarios que no puedan o quieran lidiar con un pequeño edificio rodante.

 

 

El regreso de esta derivación es la perfecta excusa para probarla a conciencia y así procedimos al escenario natural de una SUV grande: la carretera, pues así lleve un apellido que pretenda cierta irreverencia, la Explorer no deja de ser un carro familiar preparado para largos trayectos. Y si en este caso se tiene un V6 arriba de 350 caballos, cobra mucho más sentido aprovecharlos plenamente y lejos del tránsito capitalino.

 

 

Si el ya comentado motor mueve con soltura a una pick-up que en algunos sitios ocupa dos espacios de estacionamiento, en una más razonable pero no menos voluminosa crossover su trabajo es soberbio no solo por desempeño, sino por suavidad y refinamiento.

 

 

Poco abajo de las 2,000 revoluciones empieza una carga gradual de la sobrealimentación que se convierte en una linealidad a ratos engañosa. Es de esos propulsores cuya aceleración se corrobora más en cómo se consume el velocímetro que en cómo se deja sentir en el pecho. La forma de enfrentar sin esfuerzo carreteras con muchas pendientes o la tranquilidad en cómo llanea en sexta marcha (de más de 60 km/h cada 1,000 rpm) deja claro que en la gran mayoría de situaciones no se necesitará de mucha exigencia para ir a un ritmo igual o mayor al resto del tráfico. El ruido que emite es casi discreto y eso en parte es gracias a una cabina muy bien insonorizada, aunque esa tonada ronca que se logra colar tiene cierto aire emocional que claramente se creó con toda la intención.

 

 

Tan buen V6 compensa una caja cuyas transiciones entre cambios tienden a lentas, aunque es suave por lo general y con un kick-down que no tiende a retrasarse tanto. El mejor complemento, en todo caso, está en un sistema de tracción integral que administra muy bien la cantidad de torque, ese que trata de jalar la dirección al arrancar con brusquedad, pero se hacen a tiempo las transferencias de la fuerza al eje trasero para evitar cualquier falta de control.

 

El poder adicional implicó cambios en otros componentes, como es de esperarse. La suspensión tiene un toque más rígido que amplifica la sensación de aplomo propia de otras Explorer sin que tampoco se convierta en algo delicado en ciudad, es un tipo de marcha casi alemán y que podría recordar a una Audi Q7 de primera generación. La consecuencia es que sus cambios de dirección dejan sentir menos la masa, que solo aparecerá en apoyos de autopista a más altas velocidades y abusando de curvas para los que no está pensado un vehículo de este tipo. La dirección también tiene una cremallera más inmediata y una asistencia tirando a dura que transmite mucha seguridad.

 

 

Únicamente los frenos, que igual no se desempeñaron mal, podrían tener una mordiente con mayor poder. Los discos son de idéntico tamaño a otras Explorer V6 y el tacto al pedal es consistente y tirando a extenso, como suele ser normal en un SUV mayor a dos toneladas. A resaltar la estabilidad en detenciones intempestivas, con un conjunto plantado así no se dé la maniobra con el volante del todo recto.

 

 

Ya abordando el interior, Ford puso ciertos apliques decorativos en la Sport que la hacen fácilmente reconocible como una derivación más especial, accesorios que en todo caso no son tan evidentes a simple vista. Los obvios podrían ser los rines, los faros y las calaveras de mica oscurecida, aunque también hay una parrilla negra y, cómo no, los anagramas correspondientes.

 

 

Por dentro hay molduras metálicas en el tablero y las puertas o alguna costura contrastante, pero no mucho más al mantenerse una cabina bien resuelta sin ser la más ingeniosa en su segmento, con una postura de mando característica de esta crossover, en donde el conductor se ubica lejano de la puerta y da la impresión de que la camioneta es aún más ancha. Muy al estilo Ford, los pedales se ajustan para complementar el buen rango de movimiento que da el volante para que los brazos queden en una buena posición. Los cojines no parecen tan voluminosos, pero brindan excelente soporte con el paso de las horas.

 

 

Atrás, sigue faltando que toda la segunda fila pueda deslizarse (solo es posible de un lado), aunque todos los respaldos se reclinan. La tercera banca con plegado eléctrico continúa siendo una adición inusual en el segmento para quienes prefieren evitar algún tipo de esfuerzo al moverlas manualmente.

 

Sin incluir las alternativas de marcas premium, se podría decir que la Explorer Sport es una opción como ninguna entre sus rivales. Únicamente la Dodge Durango R/T tiene un motor equiparable (aunque es un ocho cilindros aspirado) y un equipamiento similar, pero no es de tracción integral. De ahí para abajo, casi todas son rivales de las Explorer con el V6 aspirado.

 

 

Aun cuando ya se le notan los años en algunos pormenores, Ford todavía cuenta con un producto que puede disfrutarse en varios aspectos. Además, esta Sport es un buen soplo de variedad en un nicho un poco monótono.

 

Unidad probada

 781,800 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Respuesta del motor

-      Suspensión y dirección

-      Equipamiento suficiente

 

NOS GUSTARÍA

-      Frenos más contundentes

-      Luces Bi-xenón

-      Acabados más pulidos

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 3.5 l con doble turbocargador

Potencia máxima: 365 HP a 5,500 rpm

Par máximo: 474 Nm a 3,500 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 503 x 200 x 180 cm

Distancia entre ejes: 286 cm

Cajuela: 594 litros

Peso vacío: 2,180 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 15.88 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.34 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 45.9 m

Consumo medio: 7.6 km/l

 

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