Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).
Ford fue la única marca americana que no entró en crisis la década pasada, gracias en buena parte a que se deshizo de su participación en firmas como Jaguar-Land Rover, Volvo, Aston Martin o Mazda.
Sin embargo, la actual desaceleración del mercado estadounidense y el rápido cambio de los gustos de los consumidores hacia las camionetas, han obligado a la marca a sacar el hacha y dejar en el limbo –en el mejor de los casos- el futuro de varios modelos.

Uno de los principales afectados es el Focus, que como recordarán, terminó por fabricarse en China para occidente pese a las expectativas iniciales. Además, aunque en el gigante asiático se presentaron variantes hatchback y sedán, se confirmó que sólo el HB de pretensiones Crossover, denominado Active, llegaría a los Estados Unidos, sin que haya noticias concretas para México.

Ahora, ya comienzan a verse circulando, incluso en el circuito de Nürburgring, a las primeras unidades de la siguiente generación del Focus ST (la actual en la galería), mismo que no está confirmado si llegará a la Unión Americana. La marca tampoco da información para México, aunque sus posibilidades son escasas en ambos casos.

Si bien en la actual generación Ford nos consintió al traer por segunda vez al Focus RS, usualmente este tipo de variantes cumplen dos funciones: primero, demostrar la capacidad de la marca de desarrollar variantes deportivas de calle; y luego, llamar la atención para, eventualmente, aumentar las ventas de las versiones convencionales.

No son modelos que por sí mismo generen altos dividendos, ni es su misión. Sin embargo, si no existen variantes de acceso a las cuales impulsar, sus probabilidades de llegar son muy, muy bajas, o dicho de otra forma, la llegada de modelos como los nuevos Focus ST y Focus RS –confiamos en que habrá uno- depende de si llegan primero los Focus convencionales… y no parece que será así.

Del Focus ST, aunque se ha barajado que podría recibir el motor 1.5T del Fiesta ST o hasta el 2.3 del RS, al parecer seguirá conservando el motor 2.0 litros de inducción forzada, aunque con más de los 252 HP actuales ¿Cuánto más? Nadie se atreve a hacer apuestas, aunque esperamos algo cercano a los 270 caballos.
Su presentación está programada para el siguiente año, quizá en el Salón de Ginebra, lo que reforzaría su perfil netamente euroasiático.







