Dieselgate: Detalles del caso Volkswagen

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Por José Virgilio Ordaz, con información de El País.

 

La noticia que ha cimbrado el mundo automotor en los últimos días ha sido bautizada como DieselGate: El caso de los motores 2.0 diésel EA189 de Volkswagen con un software que “mentía” durante las pruebas oficiales de consumo; este hecho se ha cobrado ya “la cabeza” del CEO del Grupo, Martin Winterkorn, quien apenas hace unas horas presentaba una disculpa pública en video; pero mientras el caso aún no se cierra, hagamos un resumen de lo acontecido hasta ahora.

 

Un equipo de investigadores y estudiantes, encabezados por el ingeniero Daniel Carder, director interino del centro para combustibles alternativos, motores y emisiones de la Universidad de Virginia Occidental, evaluaron el año pasado dos autos de Volkswagen y uno de BMW, en un estudio que buscaba demostrar que los motores diésel pueden ser una alternativa para reducir emisiones contaminantes.

 

Mientras el modelo bávaro fue consecuente, los autos de Volkswagen presentaban una discrepancia de hasta 30 veces las emisiones evaluadas en el mundo real contra las observadas en el laboratorio. No queriendo dar a conocer estos datos sin haber realizado un muestreo más amplio, solicitaron nuevas unidades a la marca y les facilitaron el estudio; pero al no recibir respuesta, se publicaron tal cual en mayo de 2014. El equipo olvidó el estudio luego de más de un año, pero este volvió a salir a la luz cuando la Agencia de Protección Ambiental (EPA) cotejó sus resultados, mismos que la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) les confirmó.

 

 

Carder pide que el estudio no se utilice como argumento contra la tecnología diésel: “El auto de BMW funcionó perfectamente y cumplió los parámetros exigidos en los dos ciclos. A la gente le gusta mucho especular sobre el futuro del diésel pero esa no es la cuestión”, aunque sí espera que sirva para mejorar el proceso de certificación de los vehículos.

 

Cuando la EPA cuestionó a Volkswagen, en un principio alegaron "cuestiones técnicas" y "condiciones inesperadas". La firma realizó un recall voluntario en diciembre de 2014, pero las investigaciones continuaron. La marca alemana terminó por aceptar el fraude el tres de septiembre de este año, luego que la EPA se negó a certificar los modelos diésel de cuatro cilindros 2016 de VW y Audi.

 

Un grupo de ingenieros habría ingresado dos algoritmos diferentes a la computadora del motor, uno que se ejecutaría durante las pruebas oficiales de emisiones y otro para el resto de las situaciones; monitoreando variables como la posición del volante, la velocidad del auto, el tiempo que llevaba funcionando el motor y hasta la presión barométrica para determinar cuándo el auto está en los rodillos de un banco de pruebas, activando la trampa NOx de óxidos de nitrógeno y el catalizador; al desactivarse estos en manejo normal, el auto recibía más potencia y mejoraba sensiblemente su consumo de combustible, aunque aumentaba 10-40 veces sus emisiones. Los óxidos de nitrógeno están relacionados con padecimientos como el asma, el enfisema pulmonar y la bronquitis.

 

 

El caso fue turnado al Departamento de Justicia de Estados Unidos, lo que podría acarrear una multa de alrededor de 18 mil millones de dólares, a lo que podrían sumarse demandas civiles colectivas tanto de consumidores como de trabajadores afectados y sanciones de otros gobiernos; Alemania, la Comisión Europea y Corea del Sur ya están llevando a cabo sus propias investigaciones. Incluso BOSCH, el proveedor del software y el hardware implicados, se ha “lavado las manos” alegando que ellos sólo surten las piezas “según las especificaciones requeridas por Volkswagen; la responsabilidad por la aplicación es de ellos”.

 

Volkswagen ha cesado las ventas de los autos nuevos así como de los vehículos de segunda mano con este motor en sus concesionarios hasta que sean viables legalmente; para hacerlo, la compañía tendría que cambiar la centralita y el sistema catalizador de cada vehículo, o dejarlo en “modo de prueba de consumo” a tiempo total, lo que mantendría las emisiones bajas, pero reduciría la potencia y aumentaría el consumo.

 

Los modelos retirados en Estados Unidos son:

 

Volkswagen Beetle TDI 2009-2015

 

Volkswagen Beetle Convertible TDI 2009-2015

 

Volkswagen Golf TDI 2009-2015

 

Volkswagen Jetta TDI 2009-2015

 

Volkswagen Jetta Sportwagen TDI 2009-2015

 

Volkswagen Passat TDI 2012-2015

 

Volkswagen Golf Sportwagen TDI 2015

 

Audi A3 TDI 2009-2015

 

Además de la renuncia de directivos (Winterkorn es sólo el primero), Volkswagen se enfrenta a la caída de sus acciones bursátiles, un 23% hasta ahora (una pérdida de unos 15,600 millones de Euros), la reducción de sus ventas, el replanteamiento del plan de 500,000 unidades vendidas en Estados Unidos en 2018 (los diésel representaban un 22% de sus ventas totales), así como su plan de ser el emporio automotriz más grande en el mismo año; de hecho, Volkswagen AG ya había superado a Toyota Motor en el primer semestre de 2015; si sumamos la desaceleración del mercado chino, el más importante para los germanos, es obvio que no retendrán el cetro al cierre del ejercicio.

 

Además de la caída de sus acciones, VAG tendrá que hacer frente a la investigación de otras mecánicas de su consorcio, como el V6 TDI montado en algunos modelos de Audi y Porsche; también ha prometido bonos de entre 300 y 600 dólares (5 a 10 mil pesos, aproximadamente) a sus concesionarios en Estados Unidos para compensar la caída en ventas, así como reembolsos por los vehículos diésel que se quedaron en el inventario.

 

¿Vendetta de los americanos contra una empresa extranjera? No; esta medida afecta a distribuidores y empleados locales, además que la EPA ya ha sancionado a marcas americanas por fallas en sus autos, como el switch de encendido de General Motors, del cual se ha comprobado que hay más de 100 muertes relacionadas; en lo único que se vuelve “personal” el caso es en los más de 51 millones de dólares en subsidios que el gobierno estadounidense aportó para incentivar la compra de los “diésel verdes” de Volkswagen.

 

Las investigaciones sobre este caso continúan.

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