Dieselgate: 11 millones de Volkswagen afectados

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Por José Virgilio Ordaz.

 

Ayer les informábamos que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) había corroborado que casi medio millón de autos diésel de Grupo Volkswagen vendidos en Estados Unidos contaban con un dispositivo para trampear las pruebas de emisiones, las cuáles serían 10 a 40 veces mayores a lo declarado; a inicios de esta misma semana, Martin Winterkorn, CEO del conglomerado alemán, aceptaba su culpa, ofrecía disculpas a sus clientes y se paralizaban las ventas de los diésel de cuatro cilindros en la Unión Americana.

 

Ahora, el grupo automotor admite que este dispositivo fraudulento está instalado en 11 millones de autos con mecánica diésel alrededor del globo; y que ya han asignado una partida de 7,200 millones de Euros para poner solución a esto. El motor es el Type EA 189 common rail diesel que equipan autos Volkswagen, SEAT, Skoda y Audi en todo el mundo.

 

En un comunicado, Volkswagen AG afirma que los nuevos vehículos que han lanzado cumplen con la norma ambiental Euro 6 de manera legal; y que el software con que cuentan no manipula los consumos ni las emisiones. Si bien el dispositivo podría estar presente en otros motores, aclaran que en la mayoría de los vehículos no tiene afecto alguno, salvo en la mecánica especificada.

 

Además, destinarán una partida de 6,500 millones de Euros para recuperar la confianza de sus clientes, al mismo tiempo que se ordenan investigaciones independientes en Alemania y Asia.

 

Por otro lado, luego de vencer hace unos meses al propio nieto de Ferdinand Porsche, Ferdinand Piëch, en un pulso por hacerse con el control del conglomerado germano tras recibir el espaldarazo de la mesa directiva, los lideres sindicales e incluso el gobierno de Baja Sajonia (propietario del 20% de VW); Martin Winterkorn parecía afianzado como mandamás del consorcio.

 

Sin embargo, algunos medios ya adelantan que ante este escándalo, el ejecutivo sería reemplazado por Matthias Müller, actual CEO de Porsche, Bentley y Bugatti, algo que de momento voceros de la compañía en Estados Unidos califican como “ridículo”, aunque no se ha dicho la última palabra acerca de este asunto, que podría afectar no sólo a más autos de Grupo Volkswagen, sino también a otras firmas automotrices; el Dieselgate se perfila para ser el cuarto gran descalabro de la industria automotriz, tras el Pedalgate de Toyota, el sistema de encendido de General Motors y el llamado masivo a revisión por parte de Takata.

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