Chevrolet muestra su músculo en el SEMA

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Por Edmundo Cano

 

Chevrolet es una de las marcas principales en el SEMA Show, con un gigantesco stand cuya parte principal está destinada al Camaro VI, del cual Chevy realizó bastantes versiones, todas con diferentes enfoques para satisfacer a todo tipo de entusiastas.
 
 
El COPO Camaro es la versión de arrancones de esta nueva generación, reviviendo el legendario nombre que puso al Camaro –y a otros autos de Chevrolet- en el mapa del alto rendimiento en 1969. Como las ediciones pasadas del Camaro COPO, este monstruo azul con negro desecha su suspensión trasera independiente en favor de un eje rígido con barra Panhard para un mejor agarre al momento de lanzar el auto hacia el cuarto de milla, que logra en el bracket de los 8 segundos gracias a un V8 de 5.7 litros supercargado, aunque también habrá opción de un 7 litros y un 6.2 litros de la familia LT, ambos de aspiración natural. La transmisión es automática de 3 velocidades, la suspensión está afinada para “arranconear”, y las llantas traseras son slicks. Todas estas modificaciones cumplen con las regulaciones de la categoría Stock Eliminator de la NHRA, donde este Camaro de edición limitada a solo 69 unidades podrá participar tal y como sale de fábrica.
 
 
El hermano del COPO es la mula de pruebas que Chevrolet utilizó para desarrollar componentes “bolt on” de arrancones para el Camaro VI, que también está presente en el SEMA. El programa de desarrollo de estas piezas llevó a la producción de un set de engranes de diferencial con una relación numérica más alta, un paquete de modificaciones para el V8 LT1 que se compone de un set de headers, un árbol de levas mucho más agresivo, y nuevas cabezas, que lo llevan hasta 530 hp sin ayuda de sobreaspiración. También se probó un convertidor de torque para la caja automática con una velocidad de bloqueo mucho más alta. El resultado de todo esto es un tiempo en el cuarto de milla de 10.68 segundos. Estos componentes estarán disponibles directamente desde Chevrolet en el futuro próximo.
 
 
En absoluto contraste con los monstruos de arrancones anteriores, el Camaro AutoX, cuyo nombre proviene del autocross, el clásico deporte motor que se lleva a cabo sobre un circuito de conos y que, en los máximos niveles de competitividad, requiere del máximo agarre en el menor tiempo y distancia posible. El Camaro AutoX combina el motor LTG de 4 cilindros turbo con una suspensión prácticamente recreada, con nuevas barras estabilizadoras, puntos de anclaje reforzados y nuevos brazos de control que mejoran la geometría. El motor también ha recibido algunas piezas de alto rendimiento como un nuevo sistema de escape, así como una recalibración, y los frenos frontales son ahora de 370 mm con calipers de 6 pistones. Estas piezas también estarán disponibles más adelante a través del catálogo de alto rendimiento de Chevrolet. 
 
 
Y contrastando con todos los anteriores está el Camaro Slammer Concept, un auto cuyo enfoque es la apariencia y el estilo. Gracias a un sistema de suspensión de aire, el Slammer puede quedar literalmente en el suelo. Enormes rines cromados de 22” adelante y 24” atrás necesitaron que se modificaran las salpicaderas del Camaro para que pudiera bajar sin problemas una vez que la suspensión de aire está en su modo más bajo. 
 
 
El hermano del Camaro Slammer es el fantástico Chevelle Slammer, un Chevelle 1969 que también cuenta con una suspensión de aire para subir y bajar a voluntad. Pero a diferencia del Camaro, el apartado mecánico del Chevelle es mucho más interesante, ya que fue el auto que Chevrolet utilizó para lanzar su programa Connect & Cruise con el nuevo motor LT1. ¿Qué es esto? Chevrolet ofrece como “crate engine”, algo así como un “motor en caja” un paquete que incluye una versión de 535 hp –gracias a mejores cabezas y un árbol mucho más agresivo- del V8 LT1 que usan el Camaro y el Corvette, acoplados a una caja automática 4L75-E –la misma que usan el Camaro y Corvette- junto con un arnés de cableado y una computadora simplificados, para hacer mucho más amigable instalar esta tecnología moderna en autos viejos, una práctica muy socorrida en la cultura “hot rodera” norteamericana, a la cual Chevrolet demuestra su apoyo irrestricto con productos y programas como estos.
 
 
 
 
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