BMW X6 xDrive50i: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio Fotos: José Luis Ruiz Edición para online: Manuel Fernández

 

https://www.youtube.com/watch?v=FDHEI2QHWro

 

Si bien la nueva X6 respeta los trazos originales de la primera generación, los ingenieros aportan varias mejoras técnicas debajo de esa piel tan agresiva, ensanchada en los pasos de ruedas y refrescada tanto en su cara como en la última zona.

 

Debajo de la superficie, figuran optimizaciones como el xDrive, que no sólo otorga una facilidad de conducción, sino que optimiza considerablemente su movilidad bajo cualquier circunstancia de mala adherencia o escasa viabilidad. Ello se traduce en menor perdida del rumbo -en la anterior a veces el exceso de par o masa provocaba subvirajes más abiertos de lo esperado- así como una posibilidad de audacia en caminos no asfaltados.

 

Incluso las versiones de orientación más off-road incluyen una cámara por debajo que nos permite anticipar la evasión de algún bordo o vadeo. Nuestro ejemplar analizado sólo disponía del inclinómetro digital -en grados y porcentajes- aunado a una brújula que no compite con el sistema de navegación.

 

Si miramos el tablero, el refresco estético resulta atractivo. Pero lo mejor es la pantalla que elimina los relojes analógicos; ahora digitales, el despliegue de la información se adapta al modo escogido por el usuario. Con el apoyo del HUD (Head-Up Display), también sabemos velocidad y modalidad elegida.

 

Si bien ya hemos reseñado los modos de los últimos BMW, vale la pena señalar que en el caso de la X6 el Sport Plus no sólo conserva la relación escogida hasta el corte de inyección, sino que deshabilita parcialmente el control de estabilidad para que el usuario pueda “jugar” con este masivo e inexplicable coupé de talla SUV. Muy divertido.

 

 

Mejores modales

 

Lo más interesante de esta SUV/coupé/crossover es que pese la merma de habitabilidad, presume de una primera fila muy cómoda, de posición alta que incide en las percepciones cuando se acometen zonas sinuosas. Lo más usual es que el balanceo resulte notorio e induzca esa precaución intuitiva cuando practicamos una conducción veloz. Sin embargo, la respuesta del chasís apunta a precisa, pese el consabido subviraje ineludible en un vehículo de semejante tamaño -2,265 kg en báscula-, virtud apuntalada por una dirección variable muy efectiva si hablamos de retroalimentación y ejecución de órdenes manuales.

 

A ello se suma la  brutal exuberancia de un motor V8 biturbo de 450 hp, cuya caballería viene perfectamente administrada por una transmisión automática de ocho escalones de paso cerrado que permite regimenes medianos a elevados sin dificultad.

 

Acompañan más que correctamente unos frenos sobredimensionados -a tono con el potencial del V8-, pues el tacto resulta de pronta reacción y las distancias durante nuestras valoraciones del 100 a 0 km/h quedan en la vecindad de los 38 metros. Notable.

 

 

El cierre

 

La BMW X6 concede más de un capricho a su pudiente usuario. Posee una estampa difícil de olvidar, un tren motor envidiable que junto a un chasís pulido otorgan una experiencia de manejo terriblemente satisfactoria, a veces adictiva a ojos de aquellos que aman la velocidad pero desean el cuerpo de una SUV atlética, fina y muy capaz en términos dinámicos.

 

 

NOS GUSTA

Estampa agresiva

Puesta a punto

Tren motor

 

NOS GUSTARÍA

Menos balanceo

Más altura en segunda fila

Más ahorro de combustible

 

 

Resumen técnico

 

MOTOR

Tipo/cilindrada: V8, 4.4 l, turbo (2)

Potencia máxima: 450 hp a 6,000 rpm

Par máximo: 649 Nm a 2,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, ocho velocidades

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 491 x 199 x 168 cm

Distancia entre ejes: 293 cm

Cajuela: 550 litros

Tanque de combustible: 85 litros

Peso vacío: 2,265 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 13.39 s 

Rebase 80 a 120 km/h: 3.32 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 38.1 m  

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