Audi A4 2017: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández (Mfer_89) Fotos: Audi de México/Mao Carrera

 

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Siendo uno de los autos de más relevancia en su segmento, el A4 era el único que faltaba por renovarse del todo entre sus rivales directos, una competencia nada fácil pues son el BMW Serie 3 y el Mercedes-Benz Clase C, por solo citar dos.

 

De entrada, es claro que Audi una vez más le da relevancia al espacio interior y eso queda patente al observar una de las carrocerías más largas entre sus equivalentes y una de las distancias entre ejes más extensas. Este aspecto ayuda a la calidad de marcha, muy refinada y de destacar por su excelente homogeneidad en la versión con tracción delantera, pues su hermana más potente y con cuatro ruedas motrices tiene un graduado más rígido, aunque no incómodo en términos absolutos y eso que hicimos la comparación directa entre dos autos con paquete S-Line y con idéntica medida de rueda (245/40 R18). En ambos casos hay un muy buen control de la carrocería.

 

 

Otro aspecto en el que se nota un avance es en la dirección, todavía de buena precisión y rapidez, pero menos aislada del camino en el sentido de que resulta más comunicativa a las manos del conductor y da mejor retroalimentación al hacer maniobras delicadas a altas velocidades, por ejemplo al esquivar un bache o un objeto en medio de la calzada (situaciones bastante comunes en México, como bien sabemos).

 

Del propulsor hay pocas sorpresas (en el buen sentido), siendo el dos litros turbocargado uno de los componentes que más desarrollo ha recibido con el paso de los años. Tanto en la vertiente de 190 como en la 252 caballos el torque disponible se manifiesta incluso abajo del típico umbral de las 2,500 rpm, dándose de ahí en adelante una aceleración engañosa por progresiva no solo por lo parejo en la entrega de toda la energía disponible, sino por el silencio en altos regímenes y la buena insonorización. La transmisión S-Tronic de siete cambios, por su parte, parece haber ganado en suavidad en el tránsito por ciudad.

 

Todo eso se suma a una estabilidad excelente en caminos rápidos con curvas abiertas e independientemente al estado del asfalto, si bien en nuestro recorrido en la autopista México-Querétaro nos vimos afectados constantemente por vientos de costado que obligaban a corregir la trayectoria de forma ocasional.

 

 

Como es usual en la marca, es en el tacto del pedal de freno en el que podríamos mencionar un aspecto mejorable, pues requiere un periodo de costumbre mayor que en otros autos similares y hablando al menos de la unidad de 252 hp conducida, el asistente de frenado de emergencia a veces se mostraba muy sensible y ejercía más presión de lo esperado bajo ciertas circunstancias en las que no era necesario que actuara.

 

En cuanto al interior, no hay quejas en la postura al volante o la visibilidad. En las variantes más completas es una palpable ganancia en términos de ergonomía la presencia de los instrumentos del todo digitales, además de ciertos mandos táctiles en la climatización de tres zonas.

 

 

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