40 años del Mercedes-Benz W123

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Mercedes-Benz se está dando tiempo para actualizar poco a poco su sedán grande, el Clase E (W213). Y no es para menos, si bien el Clase C se ha ido colocando como el modelo más vendido de la casa y el Clase S ha sido siempre el representante de lo mejor que pueden ofrecer, el Clase E ha sido en muchas ocasiones su auto mejor vendido y, por tanto, su carta de presentación ante el mundo, liderando constantemente uno los segmentos más competidos y complicados.

 

 

Claro, este éxito no se puede entender sin las raíces adecuadas: uno de los más insignes ancestros del Clase E es el W123, que vio la luz en enero de 1976, convirtiéndose en un éxito inmediato, al grado que en unas pocas semanas la producción del primer año ya estaba agotada. Con 4.72 metros de largo y 1.79 de ancho, era considerado el auto “pequeño” de Mercedes, hasta que en 1982 apareció el W201, ancestro directo del Clase C.

 

 

El auto contaba con innovaciones –para la época- como frenos ABS (a partir de 1980), columna de dirección colapsable, faros delanteros ajustables y bolsas de aire. A lo largo de su vida comercial, fue impulsado por motores de cuatro y seis cilindros en línea, con potencias de entre 62 y 175 hp, así como por mecánicas diésel de cuatro y cinco cilindros, con salidas de entre 54 y 125 hp. En su momento también hubo un concepto eléctrico y versiones a gas.

 

 

Para no dejar a dudas sobre su trascendencia, el auto vendió 2.7 millones de unidades combinando todas sus carrocerías (sedán, distancia larga entre ejes, coupé, convertible, vagoneta), hasta que fuera sustituido por el W124 en 1985.

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