Volvo XC 90 V8

La incorporación de la nueva mecánica V8 para el XC90 supone un importante salto cualitativo, especialmente para el mercado norteamericano, donde el número de cilindros tiene más relevancia que la potencia. El colosal V8 proporciona una conducción agradable y brillantes prestaciones con unos consumos bastante contenidos.

Volvo XC 90 V8
Volvo XC 90 V8

El XC90 V8 incorpora una transmisión automática Geartronic de seis velocidades, que se ofrece de serie en las versiones T6 y V8 en exclusiva. Permite uso manual, de forma secuencial –con bloqueo de todas las marchas-, o bien en modo automático con programa especial de invierno para arrancadas más suaves sobre firmes deslizantes. Como es lógico, no dispone de caja reductora, ya que no se trata de un todo terreno al uso. Para transmitir la potencia al suelo, incorpora el sistema de tracción integral Instant Traction, desarrollado por Haldex. Este nuevo sistema, equipado con sistema de gestión electrónico, permite controlar el deslizamiento en salidas rápidas o arrancadas sobre firme resbaladizo. Una de las ruedas delanteras sólo necesita patinar un séptimo de vuelta para que el sistema desvíe más par a las ruedas posteriores. Para ello, antes de ponernos en marcha, se envía un par de 80 Nm. La transferencia es mucho más rápida y, por tanto, la pérdida de tracción, menor. El conductor no necesita hacer ninguna operación ni actuar sobre ningún mando, todo se realiza de forma automática. Dispone de control dinámico de estabilidad (denominado DSTC), que puede desactivar el sistema de tracción total en caso de que se produzca un patinazo. Si una rueda desliza, el freno actúa y reduce la velocidad para garantizar que la rueda con mejor tracción reciba la potencia, recibiendo la información de la velocidad de giro de las ruedas, de la posición del acelerador, de la carga del motor, de su velocidad y del sistema de frenos.El sistema está compuesto por una bomba hidráulica activada por las diferencias de velocidad entre los ejes, un acoplamiento multidisco viscoso y una válvula de control electrónico, que actúa en conjunto como una bomba hidráulica.Una vez en marcha, el ronroneo de este V8 es apenas apreciable, no hay vibraciones ni asperezas que distorsionen la marcha. La insonorización, perfecta, con ese sonido triunfal de los V8, pero mucho más fino. Muy agradable de utilizar, muestra un derroche de potencia a cualquier régimen de forma progresiva y noble, con contundencia y sin brusquedades.Resulta fácil de conducir y es más aparatoso “visualmente" que en marcha, pues no es tan pesado como la mayoría de sus rivales. No llega a las dos toneladas y comparte el bastidor de la gama V70, aunque con mayores medidas, especialmente la referente a la altura. No obstante, su centro de gravedad no es tan alto como aparenta, lo que permite una conducción bastante dinámica en zonas viradas. En realidad, se encuentra bastante más cerca del XC70 de lo que pueda parecer.Las suspensiones son muy cómodas, menos firmes de lo que esperábamos para un modelo de más de 300 CV de potencia y de casi 2.000 kg, que logran contener bastante las oscilaciones de la carrocería.Durante la toma de contacto por tierras cántabras sólo tuvimos ocasión de probar el modelo fuera de carretera por unos caminos bastante fáciles, pero entendemos que el objetivo de este modelo, y más aún en el caso del V8, no es el todo terreno como tal, sino el placer de utilización que ofrece un vehículo diferente, amplio y versátil que no renuncia a unas prestaciones de primer orden.