Volkswagen Polo

El Polo es un modelo muy importante para Volkswagen, sobre todo en nuestro país, donde se ensambla más de la mitad de la producción europea. Ahora recibe un ligero rediseño y se reestructura la gama de mecánicas.

Volkswagen Polo
Volkswagen Polo

La nueva gama del Polo se compone de 38 versiones diferentes. El elevado número de variantes lo obtenemos de la combinación de las dos carrocerías (tres y cinco puertas), los nueve motores (cuatro Diesel y cinco gasolina), las tres cajas de cambio (dos manuales y una automática) y las cuatro terminaciones (Match, Advance, Sportline y GT). Se trata de los dos motores gasolina de acceso a la gama, que se acoplan a una transmisión manual de cinco velocidades. Estas mecánicas sólo se pueden combinar con la terminación más básica, Match.

Como versiones básicas, sus prestaciones no son especialmente brillantes, pero sí suficientes en este caso: 152 km/h de velocidad punta y 17,5 segundos de 0 a 100 km/h, con la mecánica de 55 CV, y 162 km/h y 14,9 segundos con la de 65 CV. Otra de las mecánicas de gasolina es el conocido 1.4 8v que montan también el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. El motor anuncia 75 CV de potencia y un par motor máximo de 12,6 mkg. Sólo a este propulsor se le puede acoplar la caja de cambios automática de cuatro relaciones. Con esta transmisión tarda en acelerar de 0 a 100 km/h 15,3 segundos y alcanza los 168 km/h de velocidad punta. Con caja manual de cinco relaciones, acelera de 0 a 100 km/h en 12,9 segundos y desarrolla una velocidad tope de 172 km/h.

Un poco más evolucionado es el de 100 CV que tiene 16 válvulas. Además de esta diferencia, los ingenieros de la marca alemana han modificado el conducto de aspiración y sobredimensionado los colectores de admisión y escape y así arranca 25 CV más al motor que sirvió de base: el 8 válvulas.

Esta mecánica permite que el Polo acelere de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y desarrolle una velocidad máxima de 188 km/h. La oferta de gasolina se cierra con el más ecológico y ahorrativo. Se trata del motor con tecnología FSi de inyección directa de gasolina que cumple las normas Euro 4, como el resto, pero que podría adaptarse con toda probabilidad a la futura Euro 5. El Polo FSI consume 5,8 litros de gasolina a los 100 km en recorridos urbanos, un 13 por ciento menos que un propulsor similar de gasolina de inyección indirecta.

Pero el ahorro en combustible no repercute negativamente en las prestaciones. De hecho, el FSI acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y anuncia una velocidad máxima de 178 km/h. Las dos mecánicas de acceso a la oferta Diesel son de 1,4 litros de capacidad y tres cilindros (y previsiblemente las que más se venderán). Una de ellas desarrolla una potencia de 70 CV a 4.000 rpm (sustituye al Diesel atmosférico SDI que desaparece de la gama) y la otra, turboalimentada, anuncia 80 CV a 4.000 giros. Ambos motores se asocian a transmisiones manuales de cinco velocidades.

Lo realmente importante de los dos propulsores es la cifra de par motor que ofrecen desde bajas vueltas (15,5 mkg a 1.600 rpm y 19,5 mkg a 2.200 vueltas, respectivamente) que permite unas recuperaciones destacables.

El Polo 1.4 TDI de 70 CV alcanza una velocidad máxima de 164 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 14,6 segundos, el Volkswagen con la mecánica más potente anuncia una velocidad máxima de 174 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,8 segundos.Y finalmente las mecánicas más potentes. Ambas basadas en el bloque de cuatro cilindros de 1,9 litros de capacidad. Una anuncia una potencia de 100 CV y la otra de 130 CV (acabado GT).

Con estos propulsores animando el conjunto, el Polo es capaz de alcanzar 188 y 206 km/h, respectivamente, de velocidad punta y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,7 y 9,2 segundos.

No sólo por las brillantes prestaciones, los Polo con estos propulsores son especiales. Los elementos de serie también presentan peculiaridades: discos de freno en todas las ruedas (las mecánicas más básicas montan tambores detrás) y la posibilidad de montar una suspensión deportiva, por ejemplo. Lo cierto es que nada ha cambiado en el comportamientoo del Volkswagen Polo respecto al de la anterior generación. Suspensiones firmes y taradas pensando más en una conducción deportiva que burguesa.

Hemos tenido la oportunidad de conducir el 1.4 TDI/80 CV y nos ha parecido una buena opción: consumo contenido y buenas recuperaciones, gracias a un par motor importante a partir de 2.000 vueltas, y la posibilidad de mantener una elevada velocidad de crucero.

El tacto de los mandos, la posición al volante y la percepción de los elementos que rodean al conductor aportan un grado de confort elevado. El rango de precios se mantiene como hasta ahora. El Polo más barato cuesta 11.330 euros (el 1.2 de 55 CV con acabado Match); en el otro lado, el más caro es el 1.9 TDI/130 CV con cambio manual, que sale por 19.770 euros.La nueva gama del Polo se compone de 38 versiones diferentes. El elevado número de variantes lo obtenemos de la combinación de las dos carrocerías (tres y cinco puertas), los nueve motores (cuatro Diesel y cinco gasolina), las tres cajas de cambio (dos manuales y una automática) y las cuatro terminaciones (Match, Advance, Sportline y GT). Se trata de los dos motores gasolina de acceso a la gama, que se acoplan a una transmisión manual de cinco velocidades. Estas mecánicas sólo se pueden combinar con la terminación más básica, Match.

Como versiones básicas, sus prestaciones no son especialmente brillantes, pero sí suficientes en este caso: 152 km/h de velocidad punta y 17,5 segundos de 0 a 100 km/h, con la mecánica de 55 CV, y 162 km/h y 14,9 segundos con la de 65 CV. Otra de las mecánicas de gasolina es el conocido 1.4 8v que montan también el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. El motor anuncia 75 CV de potencia y un par motor máximo de 12,6 mkg. Sólo a este propulsor se le puede acoplar la caja de cambios automática de cuatro relaciones. Con esta transmisión tarda en acelerar de 0 a 100 km/h 15,3 segundos y alcanza los 168 km/h de velocidad punta. Con caja manual de cinco relaciones, acelera de 0 a 100 km/h en 12,9 segundos y desarrolla una velocidad tope de 172 km/h.

Un poco más evolucionado es el de 100 CV que tiene 16 válvulas. Además de esta diferencia, los ingenieros de la marca alemana han modificado el conducto de aspiración y sobredimensionado los colectores de admisión y escape y así arranca 25 CV más al motor que sirvió de base: el 8 válvulas.

Esta mecánica permite que el Polo acelere de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y desarrolle una velocidad máxima de 188 km/h. La oferta de gasolina se cierra con el más ecológico y ahorrativo. Se trata del motor con tecnología FSi de inyección directa de gasolina que cumple las normas Euro 4, como el resto, pero que podría adaptarse con toda probabilidad a la futura Euro 5. El Polo FSI consume 5,8 litros de gasolina a los 100 km en recorridos urbanos, un 13 por ciento menos que un propulsor similar de gasolina de inyección indirecta.

Pero el ahorro en combustible no repercute negativamente en las prestaciones. De hecho, el FSI acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y anuncia una velocidad máxima de 178 km/h. Las dos mecánicas de acceso a la oferta Diesel son de 1,4 litros de capacidad y tres cilindros (y previsiblemente las que más se venderán). Una de ellas desarrolla una potencia de 70 CV a 4.000 rpm (sustituye al Diesel atmosférico SDI que desaparece de la gama) y la otra, turboalimentada, anuncia 80 CV a 4.000 giros. Ambos motores se asocian a transmisiones manuales de cinco velocidades.

Lo realmente importante de los dos propulsores es la cifra de par motor que ofrecen desde bajas vueltas (15,5 mkg a 1.600 rpm y 19,5 mkg a 2.200 vueltas, respectivamente) que permite unas recuperaciones destacables.

El Polo 1.4 TDI de 70 CV alcanza una velocidad máxima de 164 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 14,6 segundos, el Volkswagen con la mecánica más potente anuncia una velocidad máxima de 174 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,8 segundos.Y finalmente las mecánicas más potentes. Ambas basadas en el bloque de cuatro cilindros de 1,9 litros de capacidad. Una anuncia una potencia de 100 CV y la otra de 130 CV (acabado GT).

Con estos propulsores animando el conjunto, el Polo es capaz de alcanzar 188 y 206 km/h, respectivamente, de velocidad punta y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,7 y 9,2 segundos.

No sólo por las brillantes prestaciones, los Polo con estos propulsores son especiales. Los elementos de serie también presentan peculiaridades: discos de freno en todas las ruedas (las mecánicas más básicas montan tambores detrás) y la posibilidad de montar una suspensión deportiva, por ejemplo. Lo cierto es que nada ha cambiado en el comportamientoo del Volkswagen Polo respecto al de la anterior generación. Suspensiones firmes y taradas pensando más en una conducción deportiva que burguesa.

Hemos tenido la oportunidad de conducir el 1.4 TDI/80 CV y nos ha parecido una buena opción: consumo contenido y buenas recuperaciones, gracias a un par motor importante a partir de 2.000 vueltas, y la posibilidad de mantener una elevada velocidad de crucero.

El tacto de los mandos, la posición al volante y la percepción de los elementos que rodean al conductor aportan un grado de confort elevado. El rango de precios se mantiene como hasta ahora. El Polo más barato cuesta 11.330 euros (el 1.2 de 55 CV con acabado Match); en el otro lado, el más caro es el 1.9 TDI/130 CV con cambio manual, que sale por 19.770 euros.La nueva gama del Polo se compone de 38 versiones diferentes. El elevado número de variantes lo obtenemos de la combinación de las dos carrocerías (tres y cinco puertas), los nueve motores (cuatro Diesel y cinco gasolina), las tres cajas de cambio (dos manuales y una automática) y las cuatro terminaciones (Match, Advance, Sportline y GT). Se trata de los dos motores gasolina de acceso a la gama, que se acoplan a una transmisión manual de cinco velocidades. Estas mecánicas sólo se pueden combinar con la terminación más básica, Match.

Como versiones básicas, sus prestaciones no son especialmente brillantes, pero sí suficientes en este caso: 152 km/h de velocidad punta y 17,5 segundos de 0 a 100 km/h, con la mecánica de 55 CV, y 162 km/h y 14,9 segundos con la de 65 CV. Otra de las mecánicas de gasolina es el conocido 1.4 8v que montan también el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. El motor anuncia 75 CV de potencia y un par motor máximo de 12,6 mkg. Sólo a este propulsor se le puede acoplar la caja de cambios automática de cuatro relaciones. Con esta transmisión tarda en acelerar de 0 a 100 km/h 15,3 segundos y alcanza los 168 km/h de velocidad punta. Con caja manual de cinco relaciones, acelera de 0 a 100 km/h en 12,9 segundos y desarrolla una velocidad tope de 172 km/h.

Un poco más evolucionado es el de 100 CV que tiene 16 válvulas. Además de esta diferencia, los ingenieros de la marca alemana han modificado el conducto de aspiración y sobredimensionado los colectores de admisión y escape y así arranca 25 CV más al motor que sirvió de base: el 8 válvulas.

Esta mecánica permite que el Polo acelere de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y desarrolle una velocidad máxima de 188 km/h. La oferta de gasolina se cierra con el más ecológico y ahorrativo. Se trata del motor con tecnología FSi de inyección directa de gasolina que cumple las normas Euro 4, como el resto, pero que podría adaptarse con toda probabilidad a la futura Euro 5. El Polo FSI consume 5,8 litros de gasolina a los 100 km en recorridos urbanos, un 13 por ciento menos que un propulsor similar de gasolina de inyección indirecta.

Pero el ahorro en combustible no repercute negativamente en las prestaciones. De hecho, el FSI acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y anuncia una velocidad máxima de 178 km/h. Las dos mecánicas de acceso a la oferta Diesel son de 1,4 litros de capacidad y tres cilindros (y previsiblemente las que más se venderán). Una de ellas desarrolla una potencia de 70 CV a 4.000 rpm (sustituye al Diesel atmosférico SDI que desaparece de la gama) y la otra, turboalimentada, anuncia 80 CV a 4.000 giros. Ambos motores se asocian a transmisiones manuales de cinco velocidades.

Lo realmente importante de los dos propulsores es la cifra de par motor que ofrecen desde bajas vueltas (15,5 mkg a 1.600 rpm y 19,5 mkg a 2.200 vueltas, respectivamente) que permite unas recuperaciones destacables.

El Polo 1.4 TDI de 70 CV alcanza una velocidad máxima de 164 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 14,6 segundos, el Volkswagen con la mecánica más potente anuncia una velocidad máxima de 174 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,8 segundos.Y finalmente las mecánicas más potentes. Ambas basadas en el bloque de cuatro cilindros de 1,9 litros de capacidad. Una anuncia una potencia de 100 CV y la otra de 130 CV (acabado GT).

Con estos propulsores animando el conjunto, el Polo es capaz de alcanzar 188 y 206 km/h, respectivamente, de velocidad punta y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,7 y 9,2 segundos.

No sólo por las brillantes prestaciones, los Polo con estos propulsores son especiales. Los elementos de serie también presentan peculiaridades: discos de freno en todas las ruedas (las mecánicas más básicas montan tambores detrás) y la posibilidad de montar una suspensión deportiva, por ejemplo. Lo cierto es que nada ha cambiado en el comportamientoo del Volkswagen Polo respecto al de la anterior generación. Suspensiones firmes y taradas pensando más en una conducción deportiva que burguesa.

Hemos tenido la oportunidad de conducir el 1.4 TDI/80 CV y nos ha parecido una buena opción: consumo contenido y buenas recuperaciones, gracias a un par motor importante a partir de 2.000 vueltas, y la posibilidad de mantener una elevada velocidad de crucero.

El tacto de los mandos, la posición al volante y la percepción de los elementos que rodean al conductor aportan un grado de confort elevado. El rango de precios se mantiene como hasta ahora. El Polo más barato cuesta 11.330 euros (el 1.2 de 55 CV con acabado Match); en el otro lado, el más caro es el 1.9 TDI/130 CV con cambio manual, que sale por 19.770 euros.La nueva gama del Polo se compone de 38 versiones diferentes. El elevado número de variantes lo obtenemos de la combinación de las dos carrocerías (tres y cinco puertas), los nueve motores (cuatro Diesel y cinco gasolina), las tres cajas de cambio (dos manuales y una automática) y las cuatro terminaciones (Match, Advance, Sportline y GT). Se trata de los dos motores gasolina de acceso a la gama, que se acoplan a una transmisión manual de cinco velocidades. Estas mecánicas sólo se pueden combinar con la terminación más básica, Match.

Como versiones básicas, sus prestaciones no son especialmente brillantes, pero sí suficientes en este caso: 152 km/h de velocidad punta y 17,5 segundos de 0 a 100 km/h, con la mecánica de 55 CV, y 162 km/h y 14,9 segundos con la de 65 CV. Otra de las mecánicas de gasolina es el conocido 1.4 8v que montan también el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. El motor anuncia 75 CV de potencia y un par motor máximo de 12,6 mkg. Sólo a este propulsor se le puede acoplar la caja de cambios automática de cuatro relaciones. Con esta transmisión tarda en acelerar de 0 a 100 km/h 15,3 segundos y alcanza los 168 km/h de velocidad punta. Con caja manual de cinco relaciones, acelera de 0 a 100 km/h en 12,9 segundos y desarrolla una velocidad tope de 172 km/h.

Un poco más evolucionado es el de 100 CV que tiene 16 válvulas. Además de esta diferencia, los ingenieros de la marca alemana han modificado el conducto de aspiración y sobredimensionado los colectores de admisión y escape y así arranca 25 CV más al motor que sirvió de base: el 8 válvulas.

Esta mecánica permite que el Polo acelere de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y desarrolle una velocidad máxima de 188 km/h. La oferta de gasolina se cierra con el más ecológico y ahorrativo. Se trata del motor con tecnología FSi de inyección directa de gasolina que cumple las normas Euro 4, como el resto, pero que podría adaptarse con toda probabilidad a la futura Euro 5. El Polo FSI consume 5,8 litros de gasolina a los 100 km en recorridos urbanos, un 13 por ciento menos que un propulsor similar de gasolina de inyección indirecta.

Pero el ahorro en combustible no repercute negativamente en las prestaciones. De hecho, el FSI acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y anuncia una velocidad máxima de 178 km/h. Las dos mecánicas de acceso a la oferta Diesel son de 1,4 litros de capacidad y tres cilindros (y previsiblemente las que más se venderán). Una de ellas desarrolla una potencia de 70 CV a 4.000 rpm (sustituye al Diesel atmosférico SDI que desaparece de la gama) y la otra, turboalimentada, anuncia 80 CV a 4.000 giros. Ambos motores se asocian a transmisiones manuales de cinco velocidades.

Lo realmente importante de los dos propulsores es la cifra de par motor que ofrecen desde bajas vueltas (15,5 mkg a 1.600 rpm y 19,5 mkg a 2.200 vueltas, respectivamente) que permite unas recuperaciones destacables.

El Polo 1.4 TDI de 70 CV alcanza una velocidad máxima de 164 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 14,6 segundos, el Volkswagen con la mecánica más potente anuncia una velocidad máxima de 174 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,8 segundos.Y finalmente las mecánicas más potentes. Ambas basadas en el bloque de cuatro cilindros de 1,9 litros de capacidad. Una anuncia una potencia de 100 CV y la otra de 130 CV (acabado GT).

Con estos propulsores animando el conjunto, el Polo es capaz de alcanzar 188 y 206 km/h, respectivamente, de velocidad punta y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,7 y 9,2 segundos.

No sólo por las brillantes prestaciones, los Polo con estos propulsores son especiales. Los elementos de serie también presentan peculiaridades: discos de freno en todas las ruedas (las mecánicas más básicas montan tambores detrás) y la posibilidad de montar una suspensión deportiva, por ejemplo. Lo cierto es que nada ha cambiado en el comportamientoo del Volkswagen Polo respecto al de la anterior generación. Suspensiones firmes y taradas pensando más en una conducción deportiva que burguesa.

Hemos tenido la oportunidad de conducir el 1.4 TDI/80 CV y nos ha parecido una buena opción: consumo contenido y buenas recuperaciones, gracias a un par motor importante a partir de 2.000 vueltas, y la posibilidad de mantener una elevada velocidad de crucero.

El tacto de los mandos, la posición al volante y la percepción de los elementos que rodean al conductor aportan un grado de confort elevado. El rango de precios se mantiene como hasta ahora. El Polo más barato cuesta 11.330 euros (el 1.2 de 55 CV con acabado Match); en el otro lado, el más caro es el 1.9 TDI/130 CV con cambio manual, que sale por 19.770 euros.