Volkswagen Fox

No parece un coche de vanguardia: es pequeño, ciudadano, versátil, va dirigido sobre todo a jóvenes y dicen que no será muy caro. Vaya, que como él hay muchos. Sin embargo, para distinguirse y hacerlo “puntero", Volkswagen ha elaborado una originalísima campaña de lanzamiento.

Volkswagen Fox
Volkswagen Fox

Para la prueba dinámica, Volkswagen organizó un recorrido por los alrededores de Copenhague, ciudad en la que se encuentra el punto central del “Proyecto Fox", del que te hablamos en la tercera página de este contacto. Nada más llegar al aeropuerto de la capital danesa, una pequeña flota de Fox nos esperaba en sus tres versiones: 1.2 y 1.4 gasolina y 1.4 TDI. Como es habitual en estos tests, compartimos coche con otro colega periodista y, tras acomodar nuestros equipajes en el maletero (una maleta encima de la otra, no cupieron una junto a otra), nos lanzamos al pacífico tráfico nórdico por tramos de autovía, pequeñas carreteras locales y, por fin, el trazado de avenidas, calles y callejuelas que conforman el plano de Copenhague. Siempre con las luces de cruce, como es obligatorio por estas latitudes, nos fuimos haciendo con el manejo del coche sin dificultad. Si el secreto de la ergonomía es, al menos en parte, la simplicidad, este Fox es de manejo muy ergonómico. En el puesto de conducción, uno se siente –y se sienta- a gusto, es fácil encontrar una buena postura que nos permita manejar con soltura y tener una perfecta visibilidad de todo lo que puede ocurrir a nuestro alrededor. El volante gira con total suavidad, la palanca del cambio es dócil y precisa, el intermitente tiene una función para, con un solo toque, destellear tres veces. Hay pequeños huecos por todas partes y eso nos permite tener a mano y localizados una botella de agua, el móvil, la cartera, el mapa… Estamos en la versión más básica, la 1.2, y, discurriendo a velocidad baja y media, el motor apenas se oye –al ralentí, en ocasiones parece incluso haberse calado, de puro silencioso- y la respuesta, cuando se pisa el acelerador, es inmediata, llena de agilidad. También exhibe soltura en los trazados con curvas, en los que se puede ir rapidito de un viraje al siguiente con total seguridad y confianza en las buenas maneras de este chasis. Parece lógico que así sea y también parece acertado pensar de antemano que los problemas vendrán al intentar sacar más rendimiento de este motor de 55 CV, un 1.2 al fin y al cabo. Sin embargo, el Fox sorprende porque, incluso llegando a sus 148 km/h de velocidad máxima, no se mueve, no vibra ni un poco y mantiene unos niveles de sonoridad bajísimos.Es precisamente la calidad del sonido –las puertas al abrirse y cerrarse, el ruido del motor, la insonorización del habitáculo- uno de los aspectos que da “pistas" sobre las buenas hechuras del Fox, que, nobleza obliga, tiene venerables mayores a los que parecerse. El confort de marcha, con todo lo apuntado anteriormente y añadiendo esta falta de ruido en el habitáculo (aún más reseñable tratándose de un 3 cilindros), es sin duda superior a otros modelos de este segmento. Sus prestaciones las puedes ver en las fichas técnicas que te ofrecemos con sólo pulsar en la pestaña correspondiente (en la parte de arriba de estas líneas). Sí habrá que esperar a la prueba a fondo del Fox para saber si sus buenas notas se mantienen con cuatro pasajeros y el maletero hasta arriba de equipaje. Frente al 1.2, el motor 1.4 de gasolina hace notar sus 20 CV y un cilindro de más a igual peso y permite más alegrías, pero –dependiendo del precio que tenga finalmente y del uso que se le vaya a dar al vehículo- podría no ganar la partida de la clientela frente al 1.2. Por lo que respecta al motor TDI, de 3 cilindros, no tiene nada que envidiar a sus hermanos de gasolina y les gana la partida del consumo.Para la prueba dinámica, Volkswagen organizó un recorrido por los alrededores de Copenhague, ciudad en la que se encuentra el punto central del “Proyecto Fox", del que te hablamos en la tercera página de este contacto. Nada más llegar al aeropuerto de la capital danesa, una pequeña flota de Fox nos esperaba en sus tres versiones: 1.2 y 1.4 gasolina y 1.4 TDI. Como es habitual en estos tests, compartimos coche con otro colega periodista y, tras acomodar nuestros equipajes en el maletero (una maleta encima de la otra, no cupieron una junto a otra), nos lanzamos al pacífico tráfico nórdico por tramos de autovía, pequeñas carreteras locales y, por fin, el trazado de avenidas, calles y callejuelas que conforman el plano de Copenhague. Siempre con las luces de cruce, como es obligatorio por estas latitudes, nos fuimos haciendo con el manejo del coche sin dificultad. Si el secreto de la ergonomía es, al menos en parte, la simplicidad, este Fox es de manejo muy ergonómico. En el puesto de conducción, uno se siente –y se sienta- a gusto, es fácil encontrar una buena postura que nos permita manejar con soltura y tener una perfecta visibilidad de todo lo que puede ocurrir a nuestro alrededor. El volante gira con total suavidad, la palanca del cambio es dócil y precisa, el intermitente tiene una función para, con un solo toque, destellear tres veces. Hay pequeños huecos por todas partes y eso nos permite tener a mano y localizados una botella de agua, el móvil, la cartera, el mapa… Estamos en la versión más básica, la 1.2, y, discurriendo a velocidad baja y media, el motor apenas se oye –al ralentí, en ocasiones parece incluso haberse calado, de puro silencioso- y la respuesta, cuando se pisa el acelerador, es inmediata, llena de agilidad. También exhibe soltura en los trazados con curvas, en los que se puede ir rapidito de un viraje al siguiente con total seguridad y confianza en las buenas maneras de este chasis. Parece lógico que así sea y también parece acertado pensar de antemano que los problemas vendrán al intentar sacar más rendimiento de este motor de 55 CV, un 1.2 al fin y al cabo. Sin embargo, el Fox sorprende porque, incluso llegando a sus 148 km/h de velocidad máxima, no se mueve, no vibra ni un poco y mantiene unos niveles de sonoridad bajísimos.Es precisamente la calidad del sonido –las puertas al abrirse y cerrarse, el ruido del motor, la insonorización del habitáculo- uno de los aspectos que da “pistas" sobre las buenas hechuras del Fox, que, nobleza obliga, tiene venerables mayores a los que parecerse. El confort de marcha, con todo lo apuntado anteriormente y añadiendo esta falta de ruido en el habitáculo (aún más reseñable tratándose de un 3 cilindros), es sin duda superior a otros modelos de este segmento. Sus prestaciones las puedes ver en las fichas técnicas que te ofrecemos con sólo pulsar en la pestaña correspondiente (en la parte de arriba de estas líneas). Sí habrá que esperar a la prueba a fondo del Fox para saber si sus buenas notas se mantienen con cuatro pasajeros y el maletero hasta arriba de equipaje. Frente al 1.2, el motor 1.4 de gasolina hace notar sus 20 CV y un cilindro de más a igual peso y permite más alegrías, pero –dependiendo del precio que tenga finalmente y del uso que se le vaya a dar al vehículo- podría no ganar la partida de la clientela frente al 1.2. Por lo que respecta al motor TDI, de 3 cilindros, no tiene nada que envidiar a sus hermanos de gasolina y les gana la partida del consumo.Para la prueba dinámica, Volkswagen organizó un recorrido por los alrededores de Copenhague, ciudad en la que se encuentra el punto central del “Proyecto Fox", del que te hablamos en la tercera página de este contacto. Nada más llegar al aeropuerto de la capital danesa, una pequeña flota de Fox nos esperaba en sus tres versiones: 1.2 y 1.4 gasolina y 1.4 TDI. Como es habitual en estos tests, compartimos coche con otro colega periodista y, tras acomodar nuestros equipajes en el maletero (una maleta encima de la otra, no cupieron una junto a otra), nos lanzamos al pacífico tráfico nórdico por tramos de autovía, pequeñas carreteras locales y, por fin, el trazado de avenidas, calles y callejuelas que conforman el plano de Copenhague. Siempre con las luces de cruce, como es obligatorio por estas latitudes, nos fuimos haciendo con el manejo del coche sin dificultad. Si el secreto de la ergonomía es, al menos en parte, la simplicidad, este Fox es de manejo muy ergonómico. En el puesto de conducción, uno se siente –y se sienta- a gusto, es fácil encontrar una buena postura que nos permita manejar con soltura y tener una perfecta visibilidad de todo lo que puede ocurrir a nuestro alrededor. El volante gira con total suavidad, la palanca del cambio es dócil y precisa, el intermitente tiene una función para, con un solo toque, destellear tres veces. Hay pequeños huecos por todas partes y eso nos permite tener a mano y localizados una botella de agua, el móvil, la cartera, el mapa… Estamos en la versión más básica, la 1.2, y, discurriendo a velocidad baja y media, el motor apenas se oye –al ralentí, en ocasiones parece incluso haberse calado, de puro silencioso- y la respuesta, cuando se pisa el acelerador, es inmediata, llena de agilidad. También exhibe soltura en los trazados con curvas, en los que se puede ir rapidito de un viraje al siguiente con total seguridad y confianza en las buenas maneras de este chasis. Parece lógico que así sea y también parece acertado pensar de antemano que los problemas vendrán al intentar sacar más rendimiento de este motor de 55 CV, un 1.2 al fin y al cabo. Sin embargo, el Fox sorprende porque, incluso llegando a sus 148 km/h de velocidad máxima, no se mueve, no vibra ni un poco y mantiene unos niveles de sonoridad bajísimos.Es precisamente la calidad del sonido –las puertas al abrirse y cerrarse, el ruido del motor, la insonorización del habitáculo- uno de los aspectos que da “pistas" sobre las buenas hechuras del Fox, que, nobleza obliga, tiene venerables mayores a los que parecerse. El confort de marcha, con todo lo apuntado anteriormente y añadiendo esta falta de ruido en el habitáculo (aún más reseñable tratándose de un 3 cilindros), es sin duda superior a otros modelos de este segmento. Sus prestaciones las puedes ver en las fichas técnicas que te ofrecemos con sólo pulsar en la pestaña correspondiente (en la parte de arriba de estas líneas). Sí habrá que esperar a la prueba a fondo del Fox para saber si sus buenas notas se mantienen con cuatro pasajeros y el maletero hasta arriba de equipaje. Frente al 1.2, el motor 1.4 de gasolina hace notar sus 20 CV y un cilindro de más a igual peso y permite más alegrías, pero –dependiendo del precio que tenga finalmente y del uso que se le vaya a dar al vehículo- podría no ganar la partida de la clientela frente al 1.2. Por lo que respecta al motor TDI, de 3 cilindros, no tiene nada que envidiar a sus hermanos de gasolina y les gana la partida del consumo.