Volkswagen aumenta su inversión en China y anuncia la venta del Polo

El principal constructor de vehículos europeo, el Grupo Volkswagen, invertirá 2.500 millones de euros (415.750 millones de pesetas) en China para el desarrollo y lanzamiento de nuevos productos. La mayor parte de esta inyección económica será destinada a la conservación y mejora de las plantas de producción que la compañía posee en el norte del país y en la ciudad costera de Shangai, lugares donde se construirán los modelos Bora y Polo, convenientemente adaptados a las necesidades del consumidor local.

La recién anunciada partida dobla, prácticamente, los 1.533 millones de euros (255.069 millones de pesetas) que el Grupo ha invertido ya en China, a través de su "joint venture" con el fabricante local Shangai Automotive Industrial, y muestra a las claras sus pretensiones de aumentar su presencia en el incipiente y gigantesco mercado. "Con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), esperamos un amplio crecimiento económico y un incremento espectacular de la demanda privada", comentó el director ejecutivo de las operaciones de Márketing y Venta de la división Asia Pacífico de Volkswagen, Wolfgang Glaeser.

Y es que, si hasta ahora las flotas estatales y los taxis eran los principales cliente de las compañías automovilísticas en China, con la apertura comercial y la libertad de mercado, la situación está cambiando y el mercado se dirige hacia un consumidor privado dotado cada vez de mayor poder adquisitivo. Es ahí donde las grandes firmas del sector de la automoción tienen puestas todas sus esperanzas. La venta de coches de pequeño tamaño, relativamente baratos, como el Polo o el Bora, son ejemplos significativos de la tendencia que se está adoptando.

30.000 coches al año
El nuevo Polo, recientemente presentado a escala mundial, aparecerá en los concesionarios locales el próximo mes de abril. Los responsables de la firma germana confían en que su comercialización contribuya a mantener la posición de líder que Volkswagen disfruta en el mercado chino de turismos con un 53 por ciento de cuota. Sus previsiones de venta se sitúan en torno a las 30.000 unidades anuales. Por otra parte, con el Bora, que sale a la venta este fin de semana, esperan alcanzar 50.000 unidades para 2002.

El propio Glaeser quiso dejar claros los intereses y la capacidad de Volkswagen en el país chino. "Estamos ofreciendo un coche actual y actualizado, basado en una nueva plataforma, casi al mismo tiempo que su lanzamiento mundial." "Más aún, hemos decidido ensamblar una versión especial del Polo para 2003 para así aprovecharnos del creciente mercado del consumidor privado chino".

Los analistas apuntan a que en los próximos meses General Motors y Volkswagen se estarán disputando la mayor parte del pastel del segmento de los compactos en China. El fabricante estadounidense lanzó a finales de 2000 el Buick Sail y ahora el germano contraataca con la introducción de uno de sus modelos estrella.