Volkswagen admite el escándalo de fraude

El “escándalo Volkswagen" comienza a pasar factura al primer fabricante automovilístico europeo. Su presidente, Bernd Pischetsrieder, ha admitido finalmente irregularidades en la contabilidad, prometiendo a partir de ahora “mano dura" contra todos los implicados. La última dimisión conocida es la del jefe de personal del consorcio, Peter Hartz.

Volkswagen quiere acelerar la aparición de nuevos modelos
Volkswagen quiere acelerar la aparición de nuevos modelos

Una semana después de hacerse público el escándalo de corrupción, el presidente de Volkswagen, el alemán Bernd Pischetsrieder, ha decidido atajar la crisis antes de que se dañe aún más la ya deteriorada imagen de la firma. “Siento que mi obligación en esta difícil situación es esclarecer sin lagunas todas las actuaciones que han provocado daños", ha asegurado en sus primeras declaraciones.El presidente del consorcio, eso sí, ha calificado como “totalmente absurdas" las acusaciones de sobornos en la junta directiva. “Es absolutamente falso que la cúpula de nuestra compañía comprara a miembros del comité de empresa con viajes exóticos y visitas a burdeles de lujo", ha explicado Pischetsrieder en respuesta a las denuncias aparecidas en todos los medios de comunicación del país.El directivo alemán reconoce, no obstante, la posibilidad de que se “hayan producido irregularidades en la contabilidad de dietas y gastos extraordinarios". Precisamente, esta última acusación ha llevado hoy al prestigioso jefe de personal del grupo y mano derecha en materia laboral del canciller Gerhard Schröeder, Peter Hartz, ha presentar su dimisión al consejo de dirección de la firma.“Aquí se trata de algo más que de mí. Se trata de la reputación de Volkswagen, a la que me debo especialmente. Para evitar más daños a la empresa, ofrezco mi retirada", ha afirmado el jefe de personal. De confirmarse esta baja, que deberá ser aprobada el viernes por la cúpula de la compañía, Hartz se convertirá en la tercera “víctima" del escándalo. Antes ya dimitieron el máximo responsable de Skoda, Helmuth Schuster, y el presidente del comité de empresa del grupo, Klaus Volkert.En cuanto a las consecuencias económicas de la crisis, el propio Pischetsrieder ha cuantificado el escándalo en cifras “de seis dígitos", lo que supone pérdidas por valor de cientos de miles de euros.Las investigaciones (que “podrían durar meses", según ha informado la Fiscalía) se centran ahora en aclarar las denuncias a seis empresas fantasma del entorno de la automovilística por su presunta implicación en una red de fraude y sobornos. Al parecer, este entramado de compañías recibía grandes cantidades de dinero a través de pedidos ficticios del fabricante alemán.Las denuncias de corrupción han abierto en Alemania un agrio debate sobre un método de gestión conocido ya como “sistema Volkswagen". Se trata de un modelo empresarial en el que participan empresarios, trabajadores, sindicalistas y, principalmente, políticos, todos ellos con amplia representación en los órganos directivos. Participada en un 18 por ciento por el estado federado de Baja Sajonia, Volkswagen da así su nombre a una ley de 1960 que impide que ningún accionista tenga más votos que el Estado, aunque su participación en la empresa sea mayor. Esta medida ya ha sido denunciada por la Comisión Europea por entender que obstaculiza la libre competencia. El ex presidente de la Asociación de la Industria Alemana, Hans-Olaf Henkel, pide hoy que el estado de Baja Sajonia venda su participación en la firma, al igual que el miembro del partido liberal FDP Rainer Brüderle: “Las irregularidades en VW tienen que ver a todas luces con los defectos de la cogestión".